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Cambiar de local en la pandemia, una "oportunidad" de los comercios para hacerse más visibles

Ecomonegros, el espacio compartido Bambaninos-María Romero o el Tupé Asesino son tres ejemplos de negocios que han estrenado nuevos establecimientos más grandes y en lugares más transitados.

Nueva panadería de Ecomonegros en el paseo de Sagasta, número 30, en Zaragoza.
La nueva panadería de Ecomonegros en el paseo de Sagasta, número 30, en Zaragoza.
L. M.

Cuando Laura Marcén, jefa de Ventas de Ecomonegros, ve locales vacíos solo piensa en posibles tiendas a abrir. "De las crisis surgen las oportunidades y ahora es el momento de que quien pueda se cambie a otro más grande. Hace mucha ilusión mejorar; siempre es un buen camino", comenta. Ellos lo acaban de hacer: la pasada semana trasladaban su panadería de la calle de Cervantes (cuentan con otras dos en Valdespartera y en la calle de San Lorenzo) a un nuevo establecimiento próximo en el paseo de Sagasta, número 30, de Zaragoza. Y no son los únicos, otros comerciantes están aprovechando esa disponibilidad de locales -víctimas de la crisis por la pandemia del coronavirus- para ganar visibilidad y poder contar con espacios más amplios.

En el caso de Ecomonegros, su clientela también les ha motivado para dar ese salto. "Cuando abrimos en Cervantes en 2017, preferimos una tienda de barrio más que un paseo principal. Ahora subimos de nivel porque nuestros clientes nos lo demandaban. Nos decían: 'Os tenéis que mostrar al mundo para que la gente pruebe vuestros productos'. Una tienda es donde estás", explica Laura Marcén, que cuenta que la dueña de un comercio de ropa de mujer se jubilaba y se embarcaron en el traslado.

Ahora, la nueva tienda es más grande y luminosa y tiene vistas a una de las vías del centro de la ciudad (lo que tiene su punto de entretenimiento). "Estamos con ilusión de crecer y atender mejor. Al contar con más espacio de venta hemos aumentado el aforo. La distancia en pandemia está siendo agobiante. También contamos con puerta automática, con lo cual, evitamos que quien venga toque ningún asa", detalla Laura, que avanza que quieren potenciar su tienda 'online' (tanto para recogida de encargos en las tres panaderías como reparto a nivel nacional) y lanzar más productos saludables de repostería (entre ellos, nuevas empanadillas, cocas de tomate y pimiento y regañaos; además de sus variedades de panes ecológicos hechos con harina molida en piedra).

Asimismo, la jefa de Ventas de Ecomonegros anima a otras personas a que negocien con dueños de locales disponibles para mejorar sus negocios. "Por ejemplo, pueden pedir un mes de carencia o que les mantengan un año el precio del alquiler. A nosotros no nos lo han subido. No es una época en la que se los quitan de las manos. Es arriesgado, porque tienes que invertir dinero en la reforma, pero no se van a llenar los locales aunque se acabe la crisis de la covid. Es una oportunidad de mejorar; las cosas solas no salen", dice Laura, que pertenece a una empresa familiar de Leciñena que apostó en 2006 por recuperar el trigo Aragón 03 y a la que las cosas le marchan bien. "Este año hemos aumentado las ventas. La gente está más preocupada por su salud y come más en casa", indica.

Espacio compartido

Por su parte, María Jesús Marcellán -dueña de María Romero, especializada en ropa de comunión, niños, bebés y para eventos- y las hermanas Chelo y Pilar Gallizo -de Bambaninos, de calzado para pequeños y adultos y complementos- han apostado por sumar fuerzas y han creado un espacio compartido en la avenida de César Augusto, número 3, que estrenaron a mediados de febrero. "En Madrid y Barcelona hay muchos locales en los que se hacen estas cosas y en Zaragoza, no. Pensamos que podía ser algo positivo; de aquí salen con todos los complementos en un solo espacio", cuentan.

"Al estar en una calle con más tránsito nos conoce gente nueva"

El nuevo local al que se han trasladado (estaban en el pasaje del edificio Ebrosa en el paseo de María Agustín y en la calle de Mariano Royo, respectivamente) pertenece a una congregación religiosa, que les ha hecho un descuento del 25% en el precio del alquiler durante un tiempo. "Comprenden que la pandemia ha hecho daño y han estado a la altura de las circunstancias. Todo se agradece", destaca María Jesús, quien está contenta por el paso que dieron de fusionarse. "Es un local más grande, con más capacidad de aforo y hemos ganado en visibilidad al estar en una calle con más tránsito. Ahora nos conoce gente nueva, que es de lo que se trata, junto con nuestros clientes fieles", añade.

Pilar Gallizo (d) y María Jesús Marcellán en el espacio Bambininos y María Romero que inaguraron a mediados de febrero, en la avenida de César Augusto.
Pilar Gallizo (i) y María Jesús Marcellán en el espacio Bambaninos y María Romero que inauguraron a mediados de febrero, en la avenida de César Augusto.
Heraldo.es

Mientras, Pilar Galllizo señala que de los malos tiempos uno tiene que hacer "lo que sea". "Hay que aprovechar las oportunidades; y hay gente que abre nuevos negocios. En nuestro caso hemos añadido otros productos, potenciando el calzado de mujer, y también contamos con tienda 'online'", explica.

Mantener el negocio

Por otro lado, Lois O'Hara trasladó su boutique el Tupé Asesino -especializada en moda y complementos del rock de los años 50 y 60- de la calle de San Pablo a la de la Virgen hace unos meses buscando nuevos clientes tras el bajón de público en la zona del Gancho. "No es un lugar de paseo y la gente no viene si no hay un motivo. Antes, los fines de semana acudían para el vermú, a conciertos a Las Armas y a los mercadillos. Todo eso con la pandemia se vino abajo. En el comercio siempre tienes que estar renovando; como te quedes parada... La clientela fija es un tesoro, pero tienes que ir captando nueva", destaca.

Lois O'Hara trasladó su tienda el Tupé Asesino junto a la plaza del Justicia.
Lois O'Hara trasladó su tienda el Tupé Asesino junto a la plaza del Justicia.
J. Belver

Para ella, cambiar de ubicación ha sido "una buena solución" en aras de mantener su tienda. "Al estar al lado de la plaza del Justicia hay más tránsito de gente y entran más personas que antes no sabían dónde estaba. Cualquier empujón ayuda", asegura Lois, que también apunta que ahora hay más margen de negociación para alquilar un nuevo local. "Por un poco más de dinero tienes un establecimiento más grande y con más visibilidad. Según quien, está más predispuesto a negociar; saben como está todo", concluye.

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