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SEMANA SANTA

Carlos Escribano: "Este año hay que vivir la oración de otra manera"

El arzobispo de Zaragoza cree que de las restricciones sanitarias por la pandemia saldrán nuevos modos de celebrar la Semana Santa que perdurarán en el tiempo.

Carlos Escribano, en las dependencias del Arzobispado, con la Seo al fondo.
Carlos Escribano, en las dependencias del Arzobispado, con la Seo al fondo.
Guillermo Mestre

La Iglesia ha decidido abrir las parroquias para ver las tallas de algunas cofradías, pero no caben todas.

La Semana Santa tiene dos momentos, las celebraciones litúrgicas en las que se celebra el misterio, que estos días son distintas y muy bellas, no son como las ordinarias, y luego tenemos la fortuna de prolongar el misterio en nuestras calles. No podemos procesionar este año, pero las cofradías han hecho un esfuerzo grande por exponer los pasos, algunas en su sede, y otros que han tenido problemas, en otros sitios. A lo mejor sacamos enseñanzas para años venideros y habrá modos de proponer aprendidos de una situación desventajosa.

¿Cómo valora la negativa de la Diputación de Zaragoza abrir San Cayetano aduciendo que no es una actividad esencial?

Están en su derecho, son los titulares. Hemos intentado buscar acomodo en otro sitio. San Cayetano es muy bello, sobre todo cuando entran y salen las procesiones.

Algunas tallas valiosas se almacenan en un garaje. ¿Merece la Semana Santa un museo propio?

Todo tiene sus pros y sus contras. Hay muchas tallas que son devocionales y, dentro de lo posible, es hermoso que puedan estar expuestas al pueblo. Hay que cuidar que estén custodiadas y mantenidas. El museo es verdad que presenta de una manera unificada la experiencia de las imágenes, pero insisto que hay ventajas e inconvenientes. En Calahorra, la mayoría de las imágenes se guardaban en una iglesia y quizá pierden un poco el contexto para el que fueron creadas. Hay que valorarlo y ver la mejor opción.

El Cristo de la Cama se ha podido venerar siempre, incluso en los Sitios o en la Guerra Civil, ¿qué pasará este año?

También lo veneraremos, estará en el Pilar. Este año va a tener la peculiaridad de ser encajada en las celebraciones litúrgicas, tendrá un espacio prorrogado dentro de la basílica.

La Semana Santa aragonesa son tambores, el redoble como un rezo interno, pero pocos se podrán oír esta año…

Va a ser distinto, a los que nos gusta la Semana Santa de Zaragoza nos va a faltar algo, es muy bella. Es verdad que el toque del tambor o del bombo se convierte en oración y este año habrá que hacer un esfuerzo para vivirla de otra manera, es lo que estamos pidiendo a las hermandades, que lo trabajen con los cofrades. Pero también es verdad que las redes van a estar inundadas de vídeos y de contenido, otro modo de hacer que puede ser positivo y puede ayudar a interiorizar y a que el bombo suene de otra forma.

Las epidemias de peste o cólera están en el origen de muchas cofradías, ¿cree que la covid promoverá nuevas vocaciones?

A mucha gente, una situación tan complicada como esta le ha producido una mayor reflexión. Es pronto, porque aún estamos muy fatigados, pero al final habrá que hacer un ejercicio de reflexión. Hay situaciones complejísimas en la vida que al final abren a la trascendencia. Cada uno tiene que hacer su proceso. En Logroño entraron tres jóvenes al seminario en 2020, un año en el que no pudimos hacer una pastoral normal, y después de mucho tiempo sin que entrara nadie. El sprint final de su discernimiento lo hicieron en la situación existencial que les provoca la pandemia. Les hace tomar un parón, preguntarse los porqués y acelerar una decisión que a lo mejor la habrían tomado dentro de más tiempo.

¿Esperan en ese sentido una vuelta a las iglesias con más devoción cuando pase la pandemia?

Es verdad que las restricciones de aforo hacen que venga menos gente, pero también que vienen con más devoción y profundidad. Cuando se normalicen los aforos, cuando los mayores estén vacunados y salgan con seguridad habrá mucha gente que volverá al hecho religioso y con más ganas. Tenemos que saber trabajarlo y acompañarlo, puede ser fructífero.

¿Cómo encajan los indultos en la sociedad actual?

Es una tradición antigua y en muchos lugares muy bella. Cuando llega la petición, Instituciones Penitenciarias estudia muy bien los casos. Es como un empujón final, buscando la reinserción. A mucha gente ese acortamiento de pena le hace un gran bien y mantiene una tradición antiquísima que cumple una obra de misericordia, atender a los presos intentar cuidarlos y reintegrarlos.

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