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La nueva cúpula del digestor de la depuradora de La Almozara averiado por las toallitas estará lista en mayo

La acumulación de fibras provocó en 2018 un fallo que costará 1,7 millones. Las posteriores tareas de llenado se prolongarán durante cuatro meses

Los trabajos de reparación del digestor de La Almozara que reventó hace tres años por la acumulación de toallitas encaran su recta final. Aunque todavía faltan unos cuantos meses para que la depuradora vuelva a funcionar otra vez a pleno rendimiento, ya se puede atisbar por fin la línea de meta, que se alcanzará tras unas obras complejas y costosas. El vertido incorrecto de estos y otros residuos fibrosos supondrá, solo en este caso, un desembolso de 1,7 millones de euros de las arcas municipales, a través de Ecociudad. Las tareas se centran ahora en la construcción de una nueva cúpula, un proceso minucioso del que se están encargando más de 25 profesionales y que estará finalizado en mayo. Después, quedarán otros cuatro meses para llenar la estructura.

La dificultad de las obras radica tanto en las características del depósito, que tiene una capacidad de 3.850 metros cúbicos y sirve para transformar los residuos en fertilizante, como en la necesidad de coordinarlas con el funcionamiento ordinario de la depuradora. Después de que un robot teledirigido echara abajo la cubierta anterior, se optó por un método constructivo novedoso para no cesar la actividad en ningún momento. Como recordaron este jueves desde el Ayuntamiento de Zaragoza, en primer lugar, se colocó una lámina flexible de PVC que actúa de encofrado y que se hinchó desde dentro, como si fuera un globo, gracias a unos sopladores de gran tamaño que crearon la presión necesaria para que no se deforme.

Posteriormente, se puso un aislante para que la temperatura en el interior se mantenga en todo momento entre los 32 y los 35 grados, algo imprescindible para garantizar el proceso biológico que se debe producir en su interior. Ahora, ya se trabaja, siempre con el sistema de presión de aire activado para que la lámina no se venga abajo, en la instalación de acero y el hormigón armado que formarán la nueva cubierta, de entre 15 y25 centímetros de grosor. Además, según indicó la edil de Infraestructuras, Patricia Cavero, la reforma estructural irá acompañada de diferentes medidas para mejorar la seguridad y tratar de impedir que se produzcan nuevos accidentes. En concreto, se instalarán sistemas de medición y control que ayuden a prevenir atascos, aunque también otros adicionales para evitar malos olores.

"No se trata solo de reconstruir el digestor sino de modernizarlo y dotarlo de nueva tecnología que nos ayude a controlar mejor todo el proceso para que sea más seguro y eficiente", dijo la concejal del PP, que no obstante pidió concienciación a los ciudadanos porque desechar los residuos de forma incorrecta "tiene un coste medioambiental y económico muy elevado".

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