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tarazona y el moncayo

Malón recupera después de dos años su tienda de comestibles en la antigua sede de un banco

El Ayuntamiento planta cara a la despoblación y adquiere un local para que una vecina pueda emprender el negocio. Más de 100 pueblos en Aragón no tienen un solo comercio.

Inma Hueso, tras el mostrador, atiende y charla con tres vecinas de la localidad zaragozana de Malón
Inma Hueso, tras el mostrador, atiende y charla con tres vecinas de la localidad zaragozana de Malón
Ayuntamiento de Malón

Los tenderos de pueblo son casi una especie en extinción en muchos pueblos aragoneses. El cierre de un pequeño local que despacha productos básicos es díficil de revertir allí donde la despoblación se ha cebado, pero siempre hay un viso de esperanza de conseguirlo. Es el caso de Malón, un municipio de la comarca de Tarazona y el Moncayo con unos 380 vecinos empadronados, que después de dos años acaba de recuperar ese mostrador tras el que se despacha fruta fresca, congelados, pan, productos de limpieza... y muchos olvidos diarios.

"En Malón hay un buen número matrimonios y personas mayores a los que les resulta complicado desplazarse en coche o en transporte público a comprar a Tarazona o Tudela, cuando se pueda, que son nuestros lugares de referencia", explica la alcaldesa, Ana Carmen Calavia. Por eso, el Ayuntamiento decidió plantar cara a esta carencia y adquirir un local y acondicionarlo para que alguien se animara a poner en marcha un economato. Así ha sido como la antigua oficina de la CAI, en el centro de la localidad, se ha convertido en una tienda en la que el Consistorio ha invertido unos 50.000 euros en su adquisición y acondicionamiento.

Inma Hueso, una pamplonica de 49 años con raíces maternas en Malón, está al frente desde el pasado 23 de enero. "Hace siete años que vine porque mi madre era de aquí y he terminado asentándome. Cuando vi la oferta del Ayuntamiento me animé. Tengo la experiencia de llevar una cafetería en Pamplona durante 12 años, que acabé cerrando por la crisis, y me ha ayudado mucho", cuenta. En la puerta luce el letrero del supermercado Mercando, una cadena de Tarazona, con el que ha montado el negocio y trabaja. El local se lo cede el Ayuntamiento y ella asume los gastos de gestión del establecimiento, luz y agua. De momento, las cuentas van saliendo y "la gente responde, viene animada porque también es una forma de relacionarse y verse". Poco a poco va ampliando género según se lo piden, como pan del propio Malón y Tarazona, y algunos productos cárnicos envasados.

Más de un centenar de pequeñas localidades de la Comunidad no cuentan con ningún tipo de local comercial en el que comprar un producto básico cuando se necesita, según el ‘Atlas’ publicado por la DGA a finales de 2019 con datos de su Instituto Geográfico.

Para la alcaldesa es una satisfacción volver a contar con este servicio, como también que en el último año, coincidiendo con la pandemia, se hayan asentado en la localidad al menos cuatro familias con hijos que trabajan en la zona. "También hay jóvenes de aquí que se han comprado una casa con la intención de quedarse a vivir en su pueblo. Esto significa que ve un futuro", se alegra. El próximo proyecto que contempla el Ayuntamiento es rehabilitar la fuente con el lavadero, el pilón de San Antón y la Fuente de La Roya para crear un sendero.

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