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Entrevista

Cristina Guarga: "Ver reuniones que no respetan las medidas nos genera rabia"

Antes de su nombramiento como directora del Ernest Lluch de Calatayud, Cristina Guarga fue responsable del Hospital Quirón de Zaragoza y del San Juan de Dios.

Cristina Guarga, directora del Ernest Lluch, a las puertas del centro hospitalario.
Cristina Guarga, directora del Ernest Lluch, a las puertas del centro hospitalario.
J.MACIPE

El hospital Ernest Lluch de Calatayud volvió a registrar este miércoles un nuevo máximo en el número de personas ingresadas por covid: 41. Es el número más alto desde que arrancó la pandemia. A ello se suman 11 traslados por covid al Clínico de Zaragoza. En el centro bilbilitano hay una plantilla de 690 personas, más el personal de limpieza y seguridad. Tiene 122 camas, de las que unas 60 son potenciales para uso por la infección. Al frente se encuentra, desde octubre, Cristina Guarga.

- ¿Cómo han sido estos cerca de 4 meses al frente?

- Incorporarte a un hospital en plena pandemia no es la situación más ideal, pero todos los profesionales, a pesar del poco tiempo del que disponían, me brindaron su tiempo para permitirme conocer el centro con más rapidez. Todos los hospitales, y en especial uno comarcal, tienen sus peculiaridades.

- Hace un año se estrenaba la reforma del bloque quirúrgico, ¿cómo está la lista de espera?

- A pesar de la presión existente por la pandemia no hemos tenido que suspender programación quirúrgica. Tan solo esta pasada semana, y debido al incremento de ingresos, modulamos las cirugías programadas para tener más margen con las camas disponibles. Mantenemos unas listas de espera muy buenas: de todo Aragón es el que menos pacientes tiene en espera estructural y con menor tiempo de espera de quienes estaban pendientes de una intervención.

- ¿Hay carencias?

- La cartera de servicios de un centro sanitario es un elemento dinámico que evoluciona con el tiempo en función, principalmente, de los avances científicos, las necesidades de la población, los recursos disponibles y las diferentes posibilidades organizativas. De hecho, el Ernest Lluch ha ido incorporando nuevas técnicas y servicios de forma continuada: reumatología, oncología, psiquiatría infantil y juvenil y consulta de radioterapia, la más reciente. A día de hoy, cumple perfectamente como hospital comarcal y, cuando por la limitación propia de nuestra cartera de servicios precisamos de apoyo más especializado, tenemos vía directa con el Clínico, que es el centro de referencia, e incluso al Miguel Servet, para determinadas técnicas.

- Desde el Ayuntamiento se ha pedido una mejora en Urgencias y una uci.

- Las conocemos, pero hemos de apuntar que la atención en urgencias del hospital Ernest Lluch se encuentra con mayor presión por la coyuntura actual, pero su actividad demostraba una tendencia descendente debido al buen funcionamiento de la interconsulta virtual. Es innegable que el diseño de Urgencias data de hace 35 años, por lo que actualizar y renovar las instalaciones está dentro de nuestras tareas pendientes. En la Unidad de Cuidados Especiales contamos con 6 camas, una de ellas con posibilidad de aislamiento, y hemos habilitado tres espacios para oxigenoterapia de alto flujo que nos permiten dar una asistencia más avanzada a los pacientes covid, que evita en muchos casos ingresos intensivos e intubaciones que pueden llegar a precisar estancias en cuidados intensivos de tres semanas.

- ¿Cómo ha influido en el centro el pico de ingresos?

- La actividad programada se ha visto afectada estas dos últimas semanas para tener más margen de seguridad con el número de camas disponibles, viéndose retrasadas algunas cirugías electivas, y priorizando espacios y circuitos para cirugías urgentes que no podían ser pospuestas, o podían sobrevenir. También tenemos coordinación con el Clínico para derivar pacientes. Con el trabajo de todos hemos conseguido abordar este nuevo pico pandémico con fuerza y decisión, aunque con gran cansancio acumulado.

- ¿Y la necesidad de una uci?

- Siempre que se ha necesitado una cama de UCI se ha obtenido de forma rápida y contamos con una unidad móvil de vigilancia intensiva en el propio hospital, lo que nos permite derivar pacientes con gran rapidez a Zaragoza. Dada la escasez de especialistas y la adecuada cobertura con las alternativas existentes no parece muy factible transformar la uce en una uci. No obstante, en un futuro habrá que valorarlo.

- ¿Cuántos pacientes se han derivado a Zaragoza?

- Desde el 1 de enero hasta el miércoles hemos derivado once pacientes covid. También hemos tenido alguna derivación por otras patologías, como ya sucedía antes de la pandemia.

- ¿Cómo valora el trabajo de la plantilla?

- Hay un cansancio generalizado, pero los profesionales continúan dándolo todo. Lo problemático es que es una emergencia que dura ya un año y que no solo afecta a nuestros trabajos, sino también a nuestras familias. Se está haciendo muy largo, pero tenemos una gran esperanza con las vacunaciones y en el descenso de la positividad. Reinan la esperanza y el hastío. Y mejor no nombrar lo que sentimos cuando vemos las fiestas y reuniones que no respetan las medidas del confinamiento o agrupación social. Eso solo nos genera rabia y enfado.

- ¿Había vivido algo similar?

- Yo no, pero es que tampoco nadie lo había vivido. La covid ha venido para quedarse, su difusión ha sido paralela al mundo globalizado que hemos querido y diseñado, por lo que ahora toca reinventarse.

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