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Zaragoza vive el día de su patrón en medio de la "tempestad" de la covid

El Consistorio abre sus puertas para grupos reducidos y con cita previa. Vicente Jiménez pide esperanza y responsabilidad en la misa en honor al santo

La capital aragonesa vive este viernes el día de su patrón. Lo hace, eso sí, de un modo muy diferente al de hace un año, sin actos multitudinarios ni música en la calle, y sin que los chavales puedan correr delante de los cabezudos o deslizarse por el gaznate del celebérrimo Tragachicos. No está teniendo nada que ver con el de 2020, cuando la covid-19 sonaba todavía a algo lejano, un contagioso virus que se estaba extendiendo por China, y nada más. Aún así, el Ayuntamiento de Zaragoza ha seguido celebrando su habitual jornada de puertas abiertas, de la que esta vez solo podrán disfrutar unos pocos afortunados. Los grupos son reducidos y es necesario acudir con cita previa, igual que a los museos municipales, que son gratuitos durante todo el puente festivo. La Seo también ha acogido la tradicional misa en honor a San Valero, en la que el arzobispo emérito Vicente Jiménez -el actual, Carlos Escribano, se encuentra convaleciente de una operación- ha aprovechado para pedir a la población "esperanza" y "responsabilidad" ante la "auténtica tempestad" de la pandemia. 

Los más madrugadores ya se encontraban rondando por la plaza del Pilar a primera hora de la mañana. Las visitas teatralizadas a las dependencias municipales han comenzado puntuales y, como siempre, el primer grupo ha podido, durante la mitad del recorrido, tener de guía al alcalde, Jorge Azcón, recién recuperado de la enfermedad. Unos minutos después de las 10.00 el regidor ha abierto las grandes puertas de la Casa Consistorial y ha dado la bienvenida a los primeros participantes. Cada 45 minutos acceden hasta un máximo de 12 personas, que a su vez se subdividen en agrupaciones de cuatro para respetar las medidas sanitarias de seguridad del Gobierno de Aragón. Al tiempo que iban recorriendo las diferentes salas, Azcón explicaba algunas de sus curiosidades. "Estas escalinatas me parecen lo más bonito del Ayuntamiento", ha asegurado mientras subían a la segunda planta, donde se encuentra el salón de plenos, la sala de gobierno y, entre otras, su propio despacho.

 Por supuesto, ha sido aquí donde el alcalde se ha extendido más y con mayor número de detalles. Ha explicado, por ejemplo, que los muebles son diferentes a los que había el año pasado, ya que trajeron los que estaban en el edificio Seminario. Pero el principal cambio, según ha contado, es la gran televisión de plasma que, con cámara web y foco incluido, preside la mesa de reuniones. "Ahora todo son videoconferencias", ha apuntado. También las tres banderas se han colocado en un lugar diferente al acostumbrado, pues sirven de fondo para esos encuentros virtuales. Al ser grupos tan reducidos, ha habido tiempo incluso para asomarse al balcón y observar junto a los visitantes las privilegiadas vistas de la plaza del Pilar. "No me importaría tener un piso aquí", ha bromeado una mujer. 

Tras el breve coloquio, Azcón ha dejado a los visitantes terminando el recorrido para "felicitar el día del patrón a todos los zaragozanos en una época especialmente complicada" y lanzar un mensaje de agradecimiento a los trabajadores esenciales y a los voluntarios de la ciudad. San Valero suele ser el día en el que el Consistorio les otorga un reconocimiento por el trabajo de todo un año, pero esta vez la situación sanitaria no lo ha hecho posible. "Siempre estaremos eternamente agradecidos de su solidaridad", ha dicho. Además, ha vuelto a pedir "responsabilidad" para evitar que el virus se propague. "No podemos bajar la guardia", ha sentenciado. 

Tiempos de incertidumbre

El arzobispo emérito, Vicente Jiménez, también ha hecho referencia a la pandemia durante su homilía. Ha sido el encargado de oficiar la misa en honor al santo, que se ha desarrollado como cada año en la Seo, donde se custodian sus reliquias. La ceremonia ha comenzado a las 11.00 y ha contado con la presencia de representantes del gobierno municipal PP-Cs, así como de los grupos de PSOE y Vox. Los ediles han caminado juntos hasta la catedral, pero el paseíllo no ha tenido nada que ver con los de otros años, pues no ha habido apenas ningún acompañamiento, más allá de los ciudadanos que, la mayoría por pura casualidad, se encontraban en las inmediaciones.

El arzobispo emérito ha recordado que el coronavirus "ha trastocado la vida" de toda la población, que atraviesa "tiempos de sufrimiento, incertidumbre y perplejidad". Por eso, ha asegurado que es más importante que nunca cuidar de "las personas mayores y ancianas" y, en definitiva, de "los más vulnerables". También ha querido recordar a todos los fallecidos por la enfermedad y ha tenido palabras de aliento para aquellos que han perdido a un ser querido. Ha pedido "esperanza" y "responsabilidad social y colectiva" para crear "los anticuerpos de la solidaridad".

Tras la misa, la Seo se ha cerrado al público, por lo que, pese a la considerable fila que se ha formado a sus puertas, algunos fieles se han quedado sin poder venerar las reliquias del santo. El resto de las misas de la jornada se han trasladado a la basílica del Pilar, que admite un mayor aforo y que por sus características arquitectónicas permite mejor ventilación y control de acceso. Por el contrario, la parroquia dedicada a San Valero ubicada en el barrio de Las Delicias, en la calle de Unceta, permanecerá abierta hasta las 21.00.

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