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Simula ser enfermero para robar a los pacientes y sanitarios de dos hospitales

Presentaba documentación falsa para ser contratado. Ya había cometido el mismo delito en Gijón y Barcelona.

El acusado, en el momento de ser trasladado al juzgado.

No tener la carrera de Enfermería no fue óbice para que R. I. V., un gallego de 28 años, encontrase trabajo y dispensase medicamentos en dos centros sanitarios de la capital aragonesa. El joven había urdido un cuidado plan que implicaba la falsificación de documentos oficiales e intrusismo para hurtar las pertenencias de los pacientes, robar en las taquillas de varios compañeros empleando para ello la fuerza y cometer estafa con las tarjetas de crédito de las que se lograba apropiarse. Cinco delitos, en total, por los que tendrá que rendir cuentas en sede judicial.

El hombre fue detenido por un grupo de la Policía Judicial el pasado martes hacia las 7.45, cuando salía de cumplir con sus obligaciones del turno de noche pese a carecer de los conocimientos teóricos y prácticos propios del empleo que ostentaba. El arrestado "se aprovechaba de la carencia manifiesta y pública de personal sanitario cualificado debido a la situación de precariedad originada por la covid-19. Para ello aportaba únicamente, como documentos acreditativos, fotocopias del título universitario y del carné de colegiado, ambos falsificados", indican fuentes de la Policía Nacional.

En concreto, el falso enfermero decía haberse graduado años atrás en una universidad de Galicia. El número de colegiado que aportaba pertenecía a la organización profesional de Barcelona. Tanto el centro de educación superior como el Colegio de Enfermería catalán acreditaron a los agentes encargados de las pesquisas que los documentos presentados por el presunto estafador eran burdas falsificaciones.

El detenido trabajó primero en el Hospital Clínico y, después, comenzó su trayectoria profesional en la Clínica Montpellier. Fueron unos hechos ocurridos en el centro público los que abrieron la investigación. Varios enfermeros denunciaron que sus taquillas habían sido reventadas y se les habían robado distintos efectos personales, algo que se repitió más tarde en la clínica privada.

Los investigadores cotejaron las franjas horarias en que se producían los hurtos con los turnos de los sospechosos. Tras una larga investigación, lograron dar con la identidad de la persona que llevaba la bata puesta siempre que se producía un robo.

No era su primera vez

El detenido no era un novato en las lides de la falsificación, el intrusismo y el hurto. Sobre él constaba una requisitoria judicial por estos mismos delitos, pues ya se había hecho pasar por enfermero para tener acceso a los bolsos y mochilas de compañeros y pacientes en el Hospital de Begoña, ubicado en Gijón. Al parecer, también había jugado el rol de sanitario en un hospital de la ciudad de Barcelona.

Para entrar a trabajar como sanitario en el sistema público aragonés es necesario presentar un certificado de penales emitido por el Ministerio de Justicia, si bien esta exigencia, en vigor desde hace un lustro, se solicita para comprobar que el empleado no tiene antecedentes de tipo sexual.

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