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Condenas de 6 años de prisión para 4 antifascistas por la violenta marcha contra Vox en Zaragoza

La Audiencia Provincial cree que lanzaron piedras y adoquines contra los antidisturbios, pero no puede probar que fueran ellos en concreto quienes lesionaron a cinco agentes, ya que fueron unas 80 personas las que protagonizaron los actos violentos. 

Los cuatro antifascistas, de entre 21 y 28 años, durante la primera sesión del juicio.
Los cuatro antifascistas, de entre 21 y 28 años, durante la primera sesión del juicio.
José Miguel Marco

A la Audiencia de Zaragoza no le ha temblado la mano a la hora de castigar con sendas penas de seis años de prisión a los cuatro jóvenes juzgados hace unos días por los graves disturbios que se produjeron el 17 de enero de 2019 durante una concentración convocada a través de las redes sociales bajo el lema ‘Contra el fascismo de Vox’. La Fiscalía y la Abogacía del Estado pedían condenas incluso mayores para Francisco Javier A. V. (23 años), Antonio Daniel L. D. (21), Adrián L. R. (22) e Imad M. B. (28), ya que además de un delito de desórdenes públicos y otro de atentado los acusaban también de lesionar a seis policías lanzándoles piedras, adoquines y hasta pedazos de baldosas arrancadas del pavimento.

Sin embargo, el tribunal recuerda que aquella marcha logró reunir a más de 200 personas junto al Auditorio de Zaragoza, donde se celebraba un mitin de Vox. Y no existe prueba que acredite que fueron los acusados y no otros manifestantes quienes agredieron a los antidisturbios. Uno de los agentes sí que pudo identificar sin ningún género de dudas a su atacante, que resultó ser uno de los cuatro jóvenes que se sentaron en el banquillo de los acusados. En concreto, Imad M.B., al que los magistrados de la Sección Sexta imponen también por ello una multa de 480 euros.

Un esfuerzo "estéril"

Las defensas se aferraban a las imágenes que captaron las cámaras instaladas en el campus universitario de la plaza de San Francisco, prueba de la que nada se supo hasta el día del juicio, cuando el responsable de seguridad de la Universidad de Zaragoza reveló que guardaba las grabaciones. Al saber de su existencia, el tribunal no puso inconveniente en señalar una segunda sesión del juicio para visionar los vídeos. Ese día, el abogado Rafael Ariza aportó también como prueba de descargo las imágenes de los altercados que difundió HERALDO a través de su página web. Sin embargo, el esfuerzo ha resultado «estéril», ya que ni una ni otra grabación han servido a las defensas para lograr la absolución de los encausados.

«La identificación de la identidad de las siluetas que aparecen en las grabaciones resultó imposible para la Sala debido a su deficiente calidad y a la falta de luz, dada la hora en que se produjeron los hechos», reza la sentencia. Y a falta de unas imágenes nítidas, a la hora de condenar, el tribunal presidido por el magistrado Carlos Lasala se apoya en el testimonio de los policías que resultaron heridos.

En su ánimo de evitar males mayores, la Policía decidió impedir que la marcha antifascista avanzara hasta el Auditorio de Zaragoza, donde el presidente de Vox, Santiago Abascal, había llenado la sala Mozart. Los manifestantes fueron escoltados por la Gran Vía hasta la plaza de San Francisco, lo que provocó algunos cortes de tráfico e incluso del tranvía. En cualquier caso, los incidentes más graves se registraron en el interior del recinto universitario, donde «un grupo aproximado de unas 80 personas» quemó tres contenedores y los usó a modo de barricadas. La posterior lluvia de piedras y cascotes provocó daños tanto personales como materiales –coches abollados, cristales rotos...) y obligó a cargar a los antidisturbios, tanto en el acceso al campus por la calle de Domingo Miral como en Pedro Cerbuna.

Las abogadas Silvia Benedicto y Miriam Pascual, que representan a tres de los investigados, cuestionaron durante el juicio la imparcialidad de los agentes lesionados, dada su condición de víctimas. Además, al igual que Ariza, están convencidas de que las grabaciones demuestran que sus representados no fueron quienes atacaron a los policías.De ahí su intención de recurrir el fallo ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

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