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De actuar en salas de conciertos a músico callejero por la covid: "Canto 7 horas al día y acabo roto, pero sobrevivo de la música"

La banda de rock Karma 13 no se sube a un escenario desde que irrumpió la pandemia. Su vocalista, compositor y productor, IK Delgado, canta en las calles de Zaragoza desde el verano.

IK Delgado, vocalista y compositor del grupo de rock alternativo Karma 13, en la Glorieta Sasera de Zaragoza.
IK Delgado, vocalista y compositor del grupo de rock alternativo Karma 13, en la Glorieta Sasera de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Desde que hace cinco años se afincara en Zaragoza por el ímpetu de un amor, el gaditano IK Delgado -nombre artístico del vocalista, compositor y productor del grupo de rock alternativo Karma 13- siempre "ha contado" con una licencia para actividades musicales en vía pública, que ha ido renovado cada año, por aquello de vivir algún día una experiencia "totalmente diferente" a actuar en una sala de conciertos. La falta de tiempo y la ausencia de necesidad no dieron lugar a ello en el transcurso de este último lustro hasta que llegó el coronavirus y lo trastocó todo.

En verano, tras el confinamiento, IK Delgado se estrenó como músico callejero por un doble motivo. "Necesitaba hacer un concierto sí o sí y encontrarme con la gente y la empresa en la que trabajaba no me pagaba", comenta para explicar ese paso al frente. Tanto él como los otros cuatro integrantes de la banda (un batería, un bajista, un guitarrista y un técnico) han ido compaginado habitualmente la música con otras actividades para salir adelante. "Hasta el 17 de diciembre, he estado dado de alta en una sala de conciertos en la que trabajaba. Ahora solo tiene empleo uno del grupo. Si antes en España era imposible vivir de la música, ahora con la pandemia es aún más", se lamenta.

Al igual que otros músicos y grupos, Karma 13 no ha vuelto a tocar en directo tras la irrupción del virus y las medidas de seguridad y sanitarias que se han ido implantando para frenar los contagios. En 2020, tenían previsto hacer un minitour por Andalucía con el que iban a cerrar la gira que habían empezado en la sala Zeta de Zaragoza en 2018. "Queríamos estar en Málaga, Algeciras (su ciudad natal), JaénGranada... Se canceló todo lo que teníamos medio atado y toda nuestra ilusión de terminar en esa comunidad se nos fue al traste. También estaba pendiente Madrid", recuerda IK Delgado, que señala que han tocado en "casi" todas las salas de la capital aragonesa. "El último concierto fue en febrero en la López".

Salas cerradas y ayudas "insuficientes"

Desde Aragón en Vivo -la asociación que aglutina a 19 salas (el 95% de las existentes en la Comunidad)- su presidente, Patxi Cano, señala que las salas de conciertos llevan mucho tiempo paradas y las ayudas son "insuficientes" frente a los gastos que deben asumir. "Una ha cerrado (en alusión al mítico establecimiento Juan Sebastian Bar) y otras no sabemos si van a poder volver a abrir. Hay más de una al límite y otras están sobreviviendo e hibernando", dice.

Cano destaca que esperan que se les declare espacios culturales para poder desarrollar actuaciones musicales con aforos limitados. "Desde el Gobierno central se estableció que las salas son espacios culturales, pero no se ha trasladado a la legislación autonómica. Tenemos una interlocución fluida con Cultura de la DGA para encontrar soluciones. Exigimos que se repitan las ayudas extraordinarias; si se nos cierra, se nos tiene que compensar. También pedimos un plan de choque al Ayuntamiento de Zaragoza para que podamos mantenernos vivos", indica.

Al mismo tiempo, el presidente de Aragón en Vivo también sostiene que vivir de la música es "muy complicado". "Hay muchos grandes profesionales que tienen fondos para hibernar; otra gran parte, con banda propia y orquestas, que viven de bolos y están dañados; y otro gran grupo que son músicos amateur como complemento a su trabajo", detalla. Hay que recordar que solo en 2019 se realizaron más de 3.000 conciertos, con más de 230.000 espectadores, en las salas englobadas en la asociación.

En el caso de los integrantes de Karma 13, durante los meses de confinamiento hicieron conciertos que compartían vía Facebook e Instagram y también se probaron como banda en 'streaming' en una radio de música independiente de Chicago (EE. UU.), que se pusieron en contacto con ellos tras conocerlos por internet.

De miércoles a domingo

Ahora el público de IK Delgado son los ciudadanos de a pie, que pueden escuchar sus canciones y versiones de otros cantantes en sus actuaciones por el Casco Histórico de la ciudad: de miércoles a domingo, siempre y cuando el tiempo lo permita. "Son casi 7 horas al día y acabo roto, con dolor de espalda por la guitarra y con enfriamiento. Me da para mantenerme entre comillas. Recibo, esporádicamente, una ayuda de alimentos a través de los trabajadores sociales del Ayuntamiento y todo lo demás lo pago de tocar en la calle; sobrevivo de la música. La gente no se acuerda de que los músicos necesitamos comer y sobrevivir", afirma.

"Me llama la atención ver que hay canciones que pasan de ti y otras que hacen que la gente aporte sus donativos"

Canta lo que la gente quiere oír, que suelen ser versiones de Los Secretos, Héroes del Silencio, Viva Suecia, Jarabe de Palo, La Frontera, La Unión... Y también de Melón Diesel, por aquello de que Karma 13 nació en Gibraltar en 2014 con músicos de ese grupo de pop rock, y alguna canción propia. "Doy a conocer a mi banda en el cartel que llevo. Me llama la atención ver que hay canciones que pasan de ti y otras que hacen que la gente aporte sus donativos", dice sorprendido.

También le ayuda a seguir la respuesta de los ciudadanos con mensajes de apoyo. "Cuando llego a casa siempre tengo alguno en las redes; me han escrito cosas superbonitas. También me preguntan si doy clases y he sacado seguidores de la calle. Y una curiosidad: un día me dejaron dos huevos. Si no hubiera recibido ese tipo de apoyo, habría dicho ¡me busco la vida de otra manera!", asegura. 

No obstante, también se ha encontrado con gente que llama a la Policía para denunciar que canta en la calle; algo que le da "rabia". "Eso también existe. No se acuerdan que en el confinamiento quienes más levantaban el ánimo desde los balcones éramos los músicos".

Seguirá como músico callejero hasta que puedan actuar de nuevo en conciertos y encuentre otro empleo. Mientras, cada miembro de la banda continúa ensayando en casa y grabando nuevos temas. Por su parte, el técnico de sonido de Karma 13, Mauro Nogueira, tiene la esperanza de que la situación se normalice pronto. "Si los músicos no trabajan, los técnicos tampoco. Desde las instituciones deberían apoyar más al mundo del espectáculo en general", reclama.

Al fin y al cabo, lo que les apetece a todos -como a todos los músicos- es tocar de nuevo sus canciones sobre un escenario. "Hacer conciertos nos da la vida; tener a gente delante es lo que te hace crecer", resalta IK Delgado, quien no se arrepiente de ser ahora un músico callejero. "Todo tiene su lado bueno".

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