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Zaragoza

meteorología

¿Por qué es tan difícil que nieve en Zaragoza?

La media histórica revela que en la capital nieva un día al año, pero generalmente el meteoro no llega a cuajar en las calles. Las nevadas de 1978, 1995 y 2005 han sido las mayores de las últimas décadas.

Un manto blanco en el exterior de la Aljafería, tras la nevada de febrero de 2018.
Un manto blanco en el exterior de la Aljafería, tras la nevada de febrero de 2018.
José Miguel Marco

La previsión meteorológica señala que este viernes podría nevar en la capital aragonesa. En el Ayuntamiento, el área de Servicios Públicos junto a Policía, Bomberos y Protección Civil preparaban este lunes el dispositivo ante tal posibilidad. Imaginar las calles con un manto blanco y a los chavales haciendo muñecos de nieve es una estampa idílica que tan solo se da cada seis u ocho años. La última nevada está aún reciente pues tuvo lugar en 2018, con una nevada que alcanzó espesores de hasta diez centímetros y que, aunque cayó de madrugada, causó atascos en las principales vías de la ciudad. Sin embargo, si se mira la media histórica de la Agencia Estatal de Meteorología, la nieve en Zaragoza no es un fenómeno tan extraño: este tipo de precipitación cae, más o menos, un día al año, casi siempre en el mes de enero. El problema es que no llega a cuajar en las calles y, por eso, cuando lo hace y la ciudad se viste de blanco se convierte en noticia. Así ocurrió en los años 1960, 1961 y 1985, entre otros, cuando se alcanzaron los 5 centímetros de espesor, pero en todos estos casos, el manto duró pocas horas en la ciudad. En la mayoría de las ocasiones, una lluvia posterior lo hizo desaparecer al día siguiente. Los más veteranos recordarán, no obstante, una gran nevada en 1944 que permaneció durante seis días en las calles, también porque entonces no había tanta densidad de tráfico ni la ciudad era tan vasta y compleja de recorrer.

Actualmente, para el correcto paso del tranvía o para que los comercios queden despejados, se trata de deshacer la nieve con paladas de sal, pero esto no siempre ha sido así. En la hemeroteca de HERALDO se lee cómo en 1978 el Ayuntamiento emitió una nota en la que responsabilizaba a los “porteros de cada finca” y “los dueños de las tiendas” de limpiar de hielo y nieve las calles “en la longitud que ocupen éstas”. La responsabilidad también recaía en los vecinos, que eran los encargados de “levantar la nieve y reunirla en el borde libre de la acera, pero no en el arroyo, para no impedir la circulación del agua ni de los vehículos, dejando expeditos los sumideros”.

Aquella nevada de 1978 fue una de las históricas de la serie, si bien también quienes ya comiencen a peinar canas recordarán la de 1985. Entonces, se dieron temperaturas de hasta 15 grados bajo cero en la capital del Ebro, aunque en aquella ocasión la nevada no fue tan copiosa y apenas dejó un manto de 5 centímetros de espesor que no tardó en deshacerse. ¿Por qué? Porque la precipitación fue escasa y porque fueron días de mucho viento, pues el frío se dejó notar más gracias a un cierzo que corrió a 85 kilómetros por hora.

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Una imagen de la plaza de España con nieve en los años 40 del pasado siglo.
Heraldo

Pero, ¿por qué no suele nevar en Zaragoza? ¿Es el viento el que disuade al meteoro o la escasa altura a la que se encuentra la ciudad? "Que haya nieve en Zaragoza depende de las temperaturas y de la cota. Somos prudentes porque quedan varios días pero parece que la semana de Reyes va a dar que hablar si se cumplen los modelos", explica Rafael Requena, meteorólogo y delegado de Aragón de la Aemet, Agencia Estatal de Meteorología.

El meteorólogo Eduardo Lolumo explica que "Zaragoza está en una de las zonas más secas de todas España". "En verano aún hay tormentas estivales y aumenta la pluviometría, pero una característica del valle del Ebro es su sequía invernal: enero y febrero son los meses en los que menos llueve", comenta Lolumo. El meteorólogo añade que, además, "Zaragoza está a poca altitud para que -a nuestras latitudes- se puedan producir precipitaciones de nieve, esto es, temperaturas inferiores a los cero grados". La ciudad está a 200 metros sobre el nivel del mar, pero hay estampas en las que sí se ve cómo llega la nieve a pie de playa... "No solo necesitamos frío sino también nubes que en ese momento descarguen precipitaciones y nuestro invierno es muy seco -explica-. Otro factor a tener en cuenta es el cierzo: muchas veces las situaciones que provocan frío en nuestra ciudad son con vientos de componente norte que se canalizan por el Ebro. Es cierzo desecante, al soplar evita que las nubes se puedan desarrollar y dejar precipitaciones: las deshace o se las lleva a otro punto", informa el meteorólogo, al que tiempo que explica que "si existen ocho factores para que se dé la nieve, en el Pirineo basta con que se produzca uno o dos de ellos. Para que nevara en Zaragoza tendrían que coincidir los ocho de vez".

NIEVE EN LA CIUDAD / SALVADOR ALLENDE / 23-12-05 / FOTO: JUAN CARLOS ARCOS[[[HA ARCHIVO]]]
Una estampa de Salvador Allende, en la copiosa nevada de 2005.
Heraldo

Para los coleccionistas de efemérides, hay que señalar que la mayor nevada documentada en Zaragoza de la que se tiene registro es la de 1932, cuando se alcanzaron los 30 centímetros de espesor. Copiosa fue también en la parte central del valle del Ebro la de 1950, cuando cayeron alrededor de 25 centímetros. Episodios parecidos se registraron en 1946 y en 1978, cuando el periodista Alfonso Zapater definió la nevada de seis largas horas como “una postal de Navidad” (fue el 21 de diciembre) y “una bendición para la sementera vida de los campos”.

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