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El solsticio de invierno de Cesaraugusta se hace viral y reúne un gentío en la calle Mayor de Zaragoza

Una publicación en Facebook explicando el fenómeno astronómico anual que se produce en lo que fuera el Decúmano Máximo romano (calle Mayor) ha reunido a decenas de personas en torno a las 8.30 de la mañana en la citada vía de la capital aragonesa. Con suerte, aún se podrá disfrutar unos días.

"Otros años estaba aquí solo", cuenta Nacho Laseca. Pero este lunes, 21 de diciembre, decenas de personas le han acompañado fruto de una publicación en Facebook. Y es que resulta que la espectacularidad del solsticio de invierno, este fenómeno astronómico al que los romanos recurrieron como referencia para diseñar las calles de Cesaraugusta en su fundación, ha sido descubierto por muchos zaragozanos 2.034 años después. 

Fue hace unos días cuando Laseca, vecino de la calle de Don Jaime y cliente habitual de la cafetería Dídola, situada en ella, le contó a su dueña, Cristina Pemán, esta curiosidad a medio camino entre la astronomía y la historia. Ella, periodista de formación, lo escribió en la red social y acabó haciéndose viral, de manera que este lunes por la mañana decenas de personas esperaban apostadas desde poco antes de las 8.30 en la confluencia de la calle Mayor (que fue el Decúmano Máximo en tiempos de Roma) y Don Jaime (el Cardo Máximo, perpendicular al Ebro) para disfrutar del espectacular momento que señala el comienzo del invierno y en el que, como particularidad zaragozana, un rayo del sol se encajona en la calle Mayor iluminándola como un enorme foco que hizo resplandecer, también, la calle de Espoz y Mina.

Un fenómeno que no es ningún secreto pero que a tenor de la curiosidad despertada y las caras de sorpresa de los asistentes esta mañana era realmente muy desconocido entre la mayoría.

Una publicación en Facebook explicando el fenómeno astronómico anual que se produce en lo que fuera el decumáno romano de Zaragoza (calle Mayor) ha reunido a decenas de personas en torno a las 8.30 de la mañana de este lunes.

La cita astronómica era a las 8.26, pero finalmente fue un poco más tarde cuando un rayo cegador iluminó la calle dejando con la boca abierta a los asistentes y muchos curiosos que, a esas alturas se habían congregado intrigados por la inusual acumulación de gente.

"¿Pero qué pasa aquí?", preguntaba Amanda, al llegar con su bici al cruce con Don Jaime. Al enterarse, decidió quedarse. "Llego tarde pero creo que me entenderán", dijo con una gran sonrisa al terminar el espectáculo que sirvió el cielo.

Cristina Pemán, dueña de Dídola, y Nacho Laseca, su cliente, impulsores del post de Facebook que animó la reunión.
Cristina Pemán, dueña de Dídola, y Nacho Laseca, su cliente, impulsores del post de Facebook que animó la reunión.
A. U.

Entre el público también, por ejemplo, Alba y Daniel, dos jóvenes de Sigüenza zaragozanos de adopción: "¡Nos enteramos por Instagram mientras jugábamos al Mañópolis!", dijeron entre risas. Esta mañana libraban en sus trabajos y les pareció un buen plan.

La mañana ha sido además ideal para contemplar el solsticio. Libre de nieblas, el sol brilló especialmente majestuoso y, por un momento, los zaragozanos del 2020 conectaron siquiera espiritualmente con los del 14 a. C, cuando, supuestamente, justamente un 23 de diciembre, se fundó Cesaraugusta. Así que la reunión de esta mañana sirvió de paso para, de alguna forma, celebrar el aniversario de la capital aragonesa.

Decenas de móviles en alto retrataron el momento, pero también se vieron entre los asistentes buenas cámaras llegadas ex profeso para buscar el mejor ángulo del preciso momento.

Como Pemán escribió en Facebook tras su charla con Laseca, Cesaraugusta se fundó sobre el poblado ibero de Salduie. "Eligieron ese día mágico en el que la luz empieza a ganar terreno a la noche, y utilizaron la línea trazada por el sol al amanecer del solsticio para dibujar lo que sería la arteria principal de la ciudad, el Decumano Máximo. De forma perpendicular hasta el río dibujaron el Cardo Máximo, que hoy es la calle Don Jaime desde la que escribo. Trazar las ciudades como espejos del firmamento, para tener los mejores augurios, ha sido costumbre en muchas civilizaciones. Los romanos querían hacer del nuevo asentamiento una de las metrópolis más importantes de la península, y de hecho le pusieron el nombre del emperador".

El espectáculo puede con gran probabilidad repetirse en los próximos días, si bien era este lunes 21 de diciembre el marcado astronómicamente como el comienzo del invierno.

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