Despliega el menú
Zaragoza

hostelería

Los 200 días de vida que la pandemia le ha arrebatado a la centenaria Casa Agustín

Este emblemático bar que reabrió sus puertas la pasada semana prepara 'packs' de vermú, con comida casera y vino, una opción que ya ha seducido a los zaragozanos.

María José Sebastián y Eduardo Casamián, en la fachada de Casa Agustín.
María José Sebastián y Eduardo Casamián, en la fachada de Casa Agustín, unos días antes de volver a abrir.
Javier Belver

Hace unos días, Eduardo Casamián entró en su bar tras casi dos meses sin pisarlo. "Está limpio, pero ese olor a cerrado...", entonces no terminó la frase. El levantamiento de algunas restricciones en hostelería permitieron que Casa Agustín, un emblemático bar de la calle de Jorge Jordana de Zaragoza, volviera a la vida hace unos días. No obstante, bajó su persiana a mediados de marzo y desde entonces ha permanecido cerrado más de 200 días si se suman todos los periodos. 

Con la nueva apertura han sacado a la calle un par de barriles, a modo de mesa, y también se puede consumir en los anchos alféizares. Precisamente, las ventanas y la puerta están abiertas "de par en par" para favorecer la ventilación. 

"¿Cuándo abrís?", les preguntaban los parroquianos. "Nos echaban en falta", confiesan Eduardo y su esposa María José Sebastián, que no deja de atender comandas. Hace tres años cogieron el traspaso de este centenario bar. "Nos da miedo que nos quiten todo lo que hemos conseguido en estos años dedicados a la hostelería -reconocían Casamián y Sebastián-. En dos años pagábamos toda la deuda del traspaso y ahora estamos con el mismo débito o más y a sabiendas de que se va a trabajar mucho menos. La situación que se va a quedar será penosa".

Hasta el momento ya han solicitado tres ICO, lo que en total suman 95.000 euros. "Hemos pedido un ICO de 30.000 euros, en octubre pedimos el segundo de 25.000 y ahora un tercero de 35.000", contaron María José. Para poder abrir en el mes de junio invirtieron en cuatro mesas altas, con las que antes no contaban. Ahora, con el aforo del 25% pueden estar unas 10 personas en el interior. 

En caso de que en enero se endurezcan las restricciones, Casa Agustín no cerrará: "Estaremos abiertos, aunque sea los fines de semana, para llevar a domicilio y vender nuestras anchoas que, por cierto, han llegado hasta Pensilvania". Desde ahora ofrecen 'packs' de vermú para llevar. Se trata de una caja que incluye anchoas salmueras del Cantábrico, langostinos XL, croquetas de longaniza con trufa negra y ajos tiernos, salpicón de marisco, puntas de espárrago con salmón ahumado y escalibada de Bacalao. Todo ello casero y regado con una botella de vino tinto y otra de rosado. "Estamos preparando tanto para particulares como para empresas", celebra Sebastián. Estos hosteleros también están trabajando la opción de comida para llevar, una posibilidad que ya habían barajado.

Estos empresarios defienden que "la hostelería no es el problema, sino la solución". La pareja, apoyada por Sandra Sanz -secretaria de la Agrupación de Comerciantes Delicias y propietaria de cafeterías y panaderías de Granier-, coincide en que en los bares se ponen más medidas que en una casa "porque te piensas que no te vas a contagiar". "Aquí, en el bar, tengo seis botes de gel en toda la barra y puedo mantener una buena ventilación", sostienen Casamián y Sebastián.

Justo en la puerta de su bar hay una zona de carga y descarga. Este matrimonio de hosteleros, respaldados por otros profesionales del sector, propone que se desplace a otra ubicación temporalmente, para que puedan instalar una plataforma donde instalar una terraza. "Ya lo hemos solicitado", anuncia Sebastián. "Las instituciones se han prestado. El Ayuntamiento había levantado la barrera cediendo suelo público, pero la Policía Local nos dicen que no, que si hay un banco carca es mobiliario público y no se puede. Pedimos que se facilite este proceso tan farragoso, solo dada esta situación extraordinaria", hace hincapié Sanz. "No se pueden tener barrios de primera y segunda", reivindica la secretaria de la entidad.

Un bar con solera

La pandemia ha sido un momento de reinvención, por ejemplo, abrieron su página web. "La han visitado hasta desde Wuhan", apunta sorprendida María José. Cada cierto tiempo actualiza la página de Facebook del bar y agradece los mensajes e interacciones que reciben de los clientes. "Mis padres me traían de niño y me sentaban en los barriles", les cuentan. Casa Agustín abrió sus puertas en 1905 en el Casco Histórico de Zaragoza con un poso de bodega, tal y como explican los actuales propietarios. En 1939 se trasladó a la esquina de las calles de Jorge Jordana y Don Pedro de Luna. Ser uno de los bares con más solera de la ciudad le ha convertido en visita obligada en Fiestas del Pilar, ferias o Navidad. Relatan con nostalgia los "buenos tiempos", cuando se servían 35.000 litros de cerveza al año.

El mejor brindis par esta Navidad tiene sello aragonés

La Navidad está a la vuelta de la esquina y es el momento de alzar las copas al aire y brindar por un nuevo año cargado de noticias positivas. HERALDO Gourmet te ofrece la mejorselección de vinos procedentes de las cuatro Denominaciones de Origen, así como los cavas aragoneses más reconocidos. Un espacio único donde puedes encontrar la mejor oferta gastronómica de Aragón con descuentos exclusivos.

Etiquetas
Comentarios