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Alega que sufre una disfunción eréctil para evitar 14 años de cárcel por violar a una menor en Zaragoza

El acusado niega que forzara a la chica, sobrina de su pareja, pero los forenses hallaron su ADN en el cuerpo de la víctima.

Audiencia Provincial de Zaragoza.
Audiencia Provincial de Zaragoza.
Guillermo Mestre

La Audiencia de Zaragoza juzgó este miércoles a un hombre de 50 años por la presunta violación de una menor de 17, sobrina de la que por entonces era su pareja. El acusado, R. R., asegura que la chica miente y que nunca mantuvo relaciones sexuales con ella. Sin embargo, la denunciante insiste en que la penetró hasta en dos ocasiones cuando se quedaron solos en una vivienda de Las Delicias. La Fiscalía da absoluta credibilidad al testimonio de la menor, ya que no presentaba signos de violencia pero tenía restos de ADN del presunto agresor en los genitales.

A petición del ministerio público, el juicio se celebró a puerta cerrada, por lo que resultó imposible escuchar las versiones de lo sucedido que el acusado y la víctima dieron al tribunal. Sin embargo, a la conclusión de la vista, la abogada que defiende al presunto violador, Carmen Esteban Gran, volvió a reivindicar su inocencia. "Se enfrenta a una condena de 14 años –tanto el ministerio público como la acusación particular piden lo mismo– y podríamos haber negociado un acuerdo. Pero él asegura que nunca tocó a esta chica y se niega a reconocer lo que no ha hecho", manifestó la letrada, que solicita su absolución.

Los hechos que dieron lugar a esta causa se habrían producido sobre las siete tarde del 29 de noviembre de 2019. Según la menor, aprovechando que ella y el acusado estaban solos, con la única compañía de un niño de 4 años –hijo de su tía–, R. R. la arrastró desde el salón a una de las habitaciones de la vivienda. Una vez allí, asegura, la empujó sobre un colchón y la agredió sexualmente.

Versiones opuestas

Muy distinta fue la versión que ofreció al tribunal el supuesto violador, que fue detenido ese mismo día y lleva ya más de un año en prisión provisional. Según este hombre, natural de Guinea Bissau, fue la chica la que se le insinuó cuando estaban en el salón, provocándole una eyaculación. El encausado asegura que acto seguido fue al baño y se limpió con un trozo de papel higiénico que luego arrojó a la papelera. Y como la situación le resultaba muy comprometedora, explica, cogió al pequeño –al que solía llevar y traer el colegio– y se lo llevó a su casa.

"Mi cliente piensa que aquí hay cosas muy extrañas. Todo iba bien hasta que una grave enfermedad le impidió seguir ayudando económicamente a la tía de la chica", explicaba ayer la abogada Carmen Esteban Gran. "De hecho –decía– esta enfermedad medular limita sobremanera su movilidad, hasta el punto de que ni siquiera puede mantener relaciones sexuales. Sobre todo, porque la medicación le ha causado también un disfunción eréctil".

Los forenses reconocieron que, efectivamente, este hombre tiene problemas de salud, pero no consideran acreditado que su patología le impida practicar sexo. Los médicos del IMLA recordaron además al tribunal que existen fármacos como la Viagra para superar los problemas de erección. Lo que está claro, dijeron, es que el acusado eyaculó y que su semen estaba en el cuerpo de la chica. Y fue precisamente este el argumento que esgrimieron la Fiscalía y el abogado de la víctima, Cristian Ángel, para apuntalar la acusación.

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