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Zaragoza

Emprender en el medio rural en femenino para conciliar

Dos jóvenes han apostado por el autoempleo en Jarque de Moncayo. Una se ha puesto al frente de un ultramarinos y otra gestiona el obrador de pan del pueblo.

Emprendedoras de Jarque de Moncayo
Emprendedoras de Jarque de Moncayo
P. L. R.

Dos jóvenes de Jarque de Moncayo han hecho frente a la pandemia apostando por el autoempleo como fórmula para recincorporarse al mercado laboral. Lorena Gran, de 37 años, ha abierto una tienda de alimentación y regalos en su localidad natal. Por su parte, Sara Miñana se ha convertido en la nueva panadera de esta población de algo más de 600 vecinos tras la jubilación de su antecesor.

Esta aventura de emprendedoras les permite seguir viviendo en la localidad, además de conciliar con el cuidado de sus hijos, una necesidad que ha pesado mucho a la hora de montar su propio negocio con unos horarios flexibles. "Siempre he trabajado cara al público, es algo que me gusta y pensé que era una buena opción que me permitía desarrollarme profesionalmente mientras mi hija estaba en clase por la mañana", relata Gran. Por su parte, Miñana ha dado este paso cuando su hija pequeña ha empezado el colegio. "Teníamos claro que queríamos seguir viviendo aquí y que nuestros hijos siguiesen estando aquí en la escuela con sus amigos", explica.

En las crisis el autoempleo suele dispararse, como ocurrió en el 2008, pero en la actual, las restricciones que aún continúan por la pandemia hace que se reduzcan las oportunidades y que las personas se lo piensen mucho a la hora de montar un negocio. En este caso, Lorena y Sara reconocen que algo que las animó fue precisamente que no necesitaron de una gran inversión para levantar la persiana.

Hace unos días la organización de mujeres rurales Fademur, que celebró el Día del Emprendimiento Femenino, pidió el apoyo para las mujeres rurales empresarias como una de las principales medidas para "llenar la España vaciada". Y es que no basta con que las mujeres permanezcan en los pueblos, sino que estas tengan oportunidades reales de desarrollarse en ellos.

Lorena Gran en su tienda de alimentación y regalos junto a una caja registradora con historia
Lorena Gran en su tienda de alimentación y regalos junto a una caja registradora con historia
P. L. R.

"El local era de mis padres, así que la inversión es mínima"

Lorena Gran es una joven jarquina de 37 años que hace algo más de un mes decidió lanzarse a la piscina del emprendimiento y abrir su propia tienda de alimentación y regalos en su localidad natal. Su establecimiento se ubica en la calle Mayor, vía en la que se concentra además buena parte del comercio local.

Una ventaja en su caso es que ha podido contar con un local propiedad de sus padres que además tiene acceso desde su casa, lo que le facilita todavía más la conciliación familiar "sobre todo los fines de semana por la mañana, que también abro para que la gente pueda comprar el pan que me traen desde una panadería de Illueca”, comenta.

"Tengo un poco de todo, sobre todo artículos de primera necesidad: pan, leche, huevos, legumbres, pero también golosinas para los más pequeños y detalles y regalos para fiestas de cumpleaños. Poco a poco mi idea es poder albergar todavía más artículos", explica sobre sus planes de futuro.

No solo ha echado mano del local familiar, sino de todo el mobiliario que guardaban de otros negocios. "Tengo una caja registradora de hace más de 40 años que utilizaban mis padres en la tienda de comestibles que regentaban antes de que yo naciera y las estanterías me las ha prestado uno de mis hermanos", confiesa.

La inversión que ha necesitado ha sido mínima, únicamente el pintado del espacio y la compra de los productos. En el poco más de un mes que lleva abierta al público está cotenta porque le llega para cubrir sus gastos y poder ganar un pequeño sueldo.

Sara Miñana es desde hace unas semanas la panadera de Jarque
Sara Miñana es desde hace unas semanas la panadera de Jarque
P. L. R.

"Era coger el obrador ahora o tener que ir a buscar trabajo fuera"

Sara Miñana es desde hace poco más de un mes la nueva panadera de Jarque de Moncayo. Esta joven de Sabiñán, pero afincada en Jarque desde hace tiempo, llevaba años sin trabajar dedicada al cuidado de sus dos hijos pequeños. El anuncio de la jubilación de su antecesor y el traspaso del obrador de la localidad unido a la intención de buscar una opción de empleo en su lugar de residencia le animaron a coger el relevo.

Hace unos meses que el panadero de la localidad tenía intención de jubilarse y después de sopesarlo con su marido, que también estaba en el paro, pensaron que podían tener una oportunidad.

"Siempre me ha gustado la repostería, en casa hacía postres y tartas para mis hijos pero no sabía nada sobre el pan, aunque en el confinamiento aprendí a hacerlo. Además, antes de comprar el negocio el antiguo propietario me ha enseñado cómo hacer las masas y todo lo necesario para mantener el auténtico sabor del pan de horno de leña que se hace aquí", cuenta.

En la madrugada comienza la jornada de Sara para la elaboración de la primera masada. Un horario poco habitual para ella pero al que se ha adaptado bien. Además, le permite poder estar con sus hijos por la tardes, ya que al mediodía cierra. Asimismo, espera que en las próximas semanas su marido también pueda incorporarse a lo que pretenden se convierta en un negocio familiar después de asumir el traspaso y adquirir el establecimiento.

El balance de las primeras semanas es muy positivo: "La gente del pueblo está respondiendo y está viniendo a comprar no solo de aquí sino también de pueblos de la zona".

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