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Estudios de tatuajes: "Muchos familiares y amigos se han tatuado algo en común al no poderse ver tanto"

No han dejado de trabajar en plena pandemia en Zaragoza, donde el 'tattoo' tiene mucha aceptación.

Carlos Fernández trabajando en su estudio Wild Art Tattoo, en la calle de Salvador Allende, en Zaragoza.
Carlos Fernández trabajando en su estudio Wild Art Tattoo, en la calle de Salvador Allende, en Zaragoza.
C. F.

Para Carlos Fernández el tatuaje es una manera de poder vivir de lo que le gusta que es dibujar; en este caso en vez de sobre un lienzo en la piel. Y, de momento, las cosas le marchan bien. Hace un año abrió junto con su pareja, Natalia Navarro, el estudio Wild Art Tattoo en el barrio del Arrabal y en este tiempo ya se han cambiado de local -a uno más grande de 140 metros cuadrados- y han podido contratar a otro tatuador. "Ha habido una buena acogida aun siendo un año de pandemia. Estoy bastante contento", reconoce.

Después de los meses de confinamiento, su estudio tuvo un pico fuerte de trabajo al igual que otros negocios del sector que se encontraron con clientes nuevos que llevaban tiempo queriéndose hacer un 'tattoo', pero que por recelo lo iban demorando y la covid les 'sirvió' de empujón. "Nosotros no hemos parado de trabajar a excepción de este mes de restricciones, que se ha notado una bajada. Y de cara a las Navidades ya han empezado a reservar. Comparado con otros sectores, no nos podemos quejar", apunta, por su parte, Javier Lacambra, copropietario del salón de tatuajes Daytona Tattoo de Zaragoza -abierto en 1997-.

En época de coronavirus todo es por cita previa y extremando aun más si cabe las medidas de seguridad. Tal y como recuerda Carlos Fernández, el suyo es un sector muy controlado a nivel sanitario que esterilizaba todos los materiales y desinfectaba las zonas de trabajo antes de la crisis sanitaria. "Manteníamos muy a rajatabla el tema de la higiene y ahora sumamos que desinfectamos más zonas y vamos todo el día con la mascarilla. Trabajamos con cita previa para controlar la afluencia y tenemos amplitud de espacio. La gente está segura a la hora de venir a tatuarse", dice.

Asimismo, estos estudios cuentan con mámparas protectoras, purificadores de aire y se toma la temperatura a los clientes, entre otras medidas, como es el caso de Daytona Tattoo. "Además, tenemos tres boxes de trabajo y, por la distancia de seguridad, los hemos reducido a dos", destaca Lacambra, quien resalta que en Zaragoza hay mucho interés por el mundo del tatuaje. De hecho, en la capital aragonesa se organiza desde hace años una convención que reúne a tatuadores de prestigio nacional e internacional.

Bárbara Sánchez, 'Abbyss', tatuando en Daytona Tatto de Zaragoza, del que es copropietaria junto con Javier Lacambra.
Bárbara Sánchez, 'Abbyss', tatuando en Daytona Tattoo de Zaragoza, del que es copropietaria junto con Javier Lacambra.
D. T.

A quienes el virus les ha modificado la agenda es a los tatuadores de Isometric Gallery, que han tenido que posponer sus viajes y aplazar a 2021 la invitación de artistas internacionales a su estudio abierto hace 5 años y en el que trabajan cuatro personas. "Estos suelen estar con nosotros entre una o dos semanas. Por lo demás, no hemos notado ningún cambio y seguimos tatuando igual. Sí que durante el confinamiento, el cliente tuvo tiempo para pensar y salieron proyectos muy interesantes", comenta Daniel Berdiel, socio del estudio junto a la tatuadora 'Ynnopya', que hace hincapié en que realizan diseños "personalizados y únicos".

Diseños especiales para sanitarios

Los clientes más habituales de Isometric Gallery son jóvenes con edades comprendidas entre los 25 y 35 años, pero también acuden familias enteras, ("desde la nieta a la abuela", dice), a tatuarse. Y como todo lo tramitan a través de la web, la gente conoce de antemano el trabajo de los artistas y ya en el estudio piden algún diseño de referencia de cada uno. 

Daniel Berdiel en plena faena en su estudio Isometric Gallery, en la calle de Contamina de Zaragoza.
Daniel Berdiel en plena faena en su estudio Isometric Gallery, en la calle de Contamina de Zaragoza.
D. B.

Berdiel destaca por el "microrrealismo", piezas pequeñas muy detalladas. ¿Le han pedido algún diseño nuevo relacionado con la covid durante estos meses? A él no, pero compañeros del estudio han hecho trabajos para personal sanitario que les han solicitado determinados tatuajes para recordar el momento que están pasando. "Simbolizan la situación; son metafóricos", asegura. Nada de la imagen del corazón y la tirita que se han tatuado mil sanitarios de España por cortesía de Noble Art, que lo dibujó en homenaje y agradecimiento a la labor de este colectivo durante esta crisis.

Donde sí han tatuado al virus es en Wild Art Tattoo, en concreto a una chica que lo demandó. Y también a un joven, el número de días que tuvo que pasar confinando en su casa. Ahora bien, lo que están haciendo mucho son diseños iguales entre familiares y amigos por el distanciamiento físico que estamos viviendo. "Muchos se han tatuado algo en común al no poderse ver tanto. Como no se pueden juntar, a la mínima que tienen oportunidad de quedar reservan cita en el estudio para tatuarse lo mismo", señala Carlos Fernández, para quien lo más importante en su negocio es el trato con los clientes. "Que se vayan contentos. Todo va ligado a eso y a que tu trabajo te lo tomes muy en serio", concluye.

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