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Zaragoza

Tauste

"Somos empresarios que cultivan cáñamo industrial, no narcos internacionales"

La Audiencia juzga a los dueños del invernadero de cannabis de Tauste, para los que la Fiscalía solicita penas que suman 48 años de cárcel y 37 millones en multas.

Los acusados, durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial.
Los acusados, durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial.
Francisco Jiménez

El futuro de los siete socios que fundaron la sociedad Unión Verde para montar el primer gran invernadero de cannabis industrial de Aragón en Tauste está en manos de tres magistrados. Ellos dirán si estas personas regentan un negocio lícito y reglado que un exceso de celo policial ha estado a punto de condenar al fracaso o si lo que explotan es una gigantesca plantación ilegal de marihuana disfrazada de empresa. Si el tribunal se decanta por la primera opción y los absuelve, los ahora acusados reclamarán al Estado una indemnización millonaria, ya que un juez ordenó destruir las 14.000 plantas de su primera cosecha. Pero si la Sala concluye que constituyen una organización criminal y los condena, los encausados se enfrentan a penas que suman 48 años de cárcel y 37 millones en multas.

El juicio celebrado ayer en la Audiencia de Zaragoza sirvió para escenificar dos posiciones antagónicas. Por un lado, la Fiscalía insiste en que los investigados nunca obtuvieron el permiso de la Agencia Española del Medicamento, por lo que no podían producir cannabis con un THC (tetrahidrocannabinol o principio activo de la marihuana) superior al 0,2%. Sin embargo, todas las muestras que recogió el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (Edoa) de la Guardia Civil en la plantación, que se extiende sobre una superficie de 12.000 metros cuadrados, superaban ese límite. Así lo atestiguaron ayer las técnicas de dos laboratorios, el del área de Sanidad de la Delegación del Gobierno en Aragón y el del Instituto de Toxicología de Madrid.

Por su parte, los acusados se aferran a la legalidad de un proyecto "absolutamente transparente". "Somos empresarios que cultivan cáñamo industrial, no narcotraficantes internacionales", declaró el administrador de Unión Verde, Juan José L. M., erigiéndose en portavoz de sus compañeros de banquillo, que optaron por no declarar. "¿Ustedes creen que si yo fuera consciente de que tengo una plantación ilegal llamo a la Guardia Civil para que venga allí a investigar unos robos?", fue la pregunta que el acusado dejó en el aire. La defensa, a cargo del letrado José Cabrejas, recordó que ninguna de las muestras superó el 2% de THC, muy lejos del de la marihuana, "que oscila entre el 14 y el 25%".

370 kg de cogollos ocultos en un falso techo

La Fiscalía cuestionó ayer la transparencia y legalidad de la que han hecho siempre gala los investigados, varios de ellos, de origen holandés. Y lo hizo poniendo como ejemplo los 370 kilos de cogollos que se encontraron ocultos en el falso techo de la vivienda que hay dentro del recinto de Unión Verde en Tauste. Según uno de los responsables del Edoa de la Guardia Civil, "era lo más valioso de la plantación y podría alcanzar en el mercado ilícito un valor de 400.000 euros, ya que es la parte de la planta con mayor concentración de THC". El funcionario explicó que estos cogollos estaban "limpios y preparados para su salida de la instalación". Dijo también que estaban dentro de la vivienda, que estaba cerrada y tuvieron que ordenar abrir. "Si no nos damos cuenta a tiempo, este material no habría sido destruido junto al resto de plantas", apostilló.

La defensa le dio una explicación: "Ustedes mismos pidieron a mis clientes que pusieran estos cogollos a buen recaudo, advirtiéndoles de que estaban precintados y no podían salir del recinto". El abogado añadió: "¿Incumplieron sus órdenes? No. Estaban bajo llave y guardados dentro de la instalación, tal y como les pidieron. ¿Qué hicieron mal?".

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