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Abusos a menores: "Desde que este señor le hizo eso, mi niña es otra y llora por todo"

La Audiencia de Zaragoza juzga a un hombre por los presuntos abusos a los que sometió a la hija de unos amigos cuando tenía 9 años. La Fiscalía pide 5 años de prisión.

El acusado, junto a su abogada, Trinidad Paño, en el pasillo de la Audiencia de Zaragoza antes del juicio.
El acusado, junto a su abogada, Trinidad Paño, en el pasillo de la Audiencia de Zaragoza antes del juicio.
Heraldo

Cinco años de prisión. Esa es la pena que la Fiscalía solicitó este viernes para Roberto B. por los presuntos abusos a los que sometió a una niña de 9 años, hija de unos amigos. Los hechos se produjeron el 11 de julio de 2019, pero no fue hasta una semana después cuando la pequeña contó lo sucedido a su familia. "Todos dicen que es muy buena persona, nadie me iba a creer", se justificó la menor cuando su madre le preguntó por qué no había    dicho nada antes. "Yo no daba crédito, teníamos muy buena relación con este hombre y su familia. Demasiado buena, por lo que veo", se lamentaba ayer la progenitora durante el juicio celebrado en la Audiencia de Zaragoza.

La niña asegura que fueron tocamientos en el pecho y los genitales. Y no accidentales, sino intencionados. En cuanto a su credibilidad, las psicólogas del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) que la exploraron  consideran que su relato    es verosímil y no parece fabulado.

El acusado no se lo explica

"Yo no toqué a la niña. Para mí todo esto resulta increíble", declaró el presunto autor de los abusos ante el tribunal. Preguntado por lo ocurrido, el hombre, de 56 años, contó que aquel día le dejaron a su cargo a la pequeña y a su primo Samuel. "Era la primera vez que ella subía a mi casa. Pero el niño es como mi nieto, porque conviví durante un tiempo con sus padres y tenemos una gran relación", explicó. Al parecer, la familia de los menores y la del encausado pertenecen a la misma iglesia evangélica y solían acudir juntos al culto. De hecho, fue cuando la niña se negó a acudir a una de estas reuniones cristianas cuando saltó la alarma.

La defensa, a cargo de la letrada Trinidad Paño, da absoluta veracidad a la versión de su cliente y entiende que tras la denuncia podría haber algo extraño. El mismo acusado llegó a dejar entrever que podría ser una pequeña deuda que arrastraba con la abuela de la menor la que podría haber motivado la denuncia, algo que esta mujer descartó de forma categórica.

Durante la vista, la defensa recordó también que fue la hermana mayor de la niña la primera en hablar de los supuestos abusos a su madre. "¿Y no es cierto que su hija mayor también dijo haber sido víctima de abusos cuando estuvo en un campamento, descubriéndose después que había mentido?", le preguntó la abogada a su madre. Esta tuvo que reconocer que fue así. En cualquier caso, la mujer se mostró taxativa a la hora de diferenciar ambos casos y dijo: "De lo que no tengo duda es de que desde este señor le hizo eso, la niña es otra. Su comportamiento ha cambiado por completo y está mucho más sensible: llora por todo". Serán ahora los magistrados de la Sección III los que se pronuncien.

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