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Zaragoza

tribunales en zaragoza

Acusan a un repartidor de fruta de violar a una mujer con la edad mental de una niña de 12 años

Las psicólogas dan credibilidad al relato de la denunciante, pero el acusado lo niega todo. La Fiscalía pide 12 años de prisión y la acusación particular, 15.

La denunciante asegura que la agresión sexual se produjo en este descampado junto a la calle de Reina Felicia, en Zaragoza.
La denunciante asegura que la agresión sexual se produjo en este descampado junto a la calle de Reina Felicia, en Zaragoza.
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La Audiencia de Zaragoza sentó este martes en el banquillo de los acusados a Efren Federico T. A., un repartidor de frutas para el que la Fiscalía pidió 12 años de prisión por un delito de agresión sexual. El juicio se celebró a puerta cerrada, puesto que la denunciante tiene diagnosticado un ligero retraso mental que le hace comportarse como una niña de 12 años, pese a haber cumplido ya los 39. Para el ministerio público y la acusación particular -que ejerce el letrado Javier Bellor y solicita una pena de 15 años-, fue precisamente esta circunstancia de la que se valió el procesado para aprovecharse sexualmente de ella.

Durante su declaración ante el tribunal, el repartidor lo negó todo. Según este, fue ella quien se le acercó un día dejando entrever que le gustaba. Pero desde entonces, asegura, no la ha vuelto a ver. No entiende a qué obedece la acusación, pero no descarta que sea por celos, ya que la denunciante llamó en una ocasión a su casa y quien descolgó el teléfono fue su mujer. La defensa, a cargo de la letrada Ana Alcay, aprovechó su informe final para hacer hincapié en las “múltiples versiones” de lo sucedido ofrecidas por la mujer. Recordó también que la denuncia no se presentó de inmediato, sino pasados muchos días. Todo ello, sumado al hecho de que ni siquiera acudiera al hospital, le llevó a pedir una sentencia absolutoria.

Los hechos que dieron lugar a esta causa se remontan a septiembre de 2017. A diferencia de lo que asegura Efren Federico T. A., las acusaciones mantienen que fue él quien abordó a la mujer en La Almozara. Al parecer, la conocía de vista, pero nunca hasta entonces había hablado con ella. Siempre según la denunciante, en aquel primer contacto se intercambiaron los  números de teléfono y se estuvieron cruzando mensajes durante algún tiempo. Finalmente, ambos habrían acordado verse el 14 de octubre, fecha en las que presuntamente se perpetró la agresión sexual continuada.

El acusado tenía que hacer aquel día varias entregas, por lo que, según la víctima, la invitó a acompañarlo. En un momento dado, dice, el repartidor aparcó su vehículo en un descampado próximo a la calle Reina Felicia y empezó a someterla a tocamientos. Según las acusaciones, pese al rechazo explícito de la denunciante, el hombre la obligó a practica sexo: primero en los asientos delanteros y después en la parte trasera de la furgoneta. Para ello, dicen, se valió de violencia y de la especial vulnerabilidad de la víctima.

"No tiene capacidad para prestar consentimiento a las relaciones sexuales", dicen las psicólogas

Según el informe psicológico de las especialistas de Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), “el grado de madurez personal de esta mujer y su autonomía en las distintas tareas está muy por debajo de su madurez”. Lo mismo ocurriría con su madurez afectiva, dicen, hasta el punto de que “no tiene capacidad para prestar consentimiento a las relaciones sexuales”. En cuanto a la discapacidad de la mujer, las psicólogas explicaron que resulta “evidente” para cualquiera que mantenga con ella varios encuentros. Para estas, se trata de una persona “fácilmente manipulable y con limitaciones intelectuales”.

A los magistrados de la Sección VI les corresponde ahora valorar cuál de las dos versiones de los hechos tiene más consistencia. Las especialistas que examinaron a la denunciante dijeron que su relato resulta creíble, pero será en el conjunto de la prueba en el que se apoye el tribunal para dictar sentencia.

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