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De la competencia a la solidaridad entre bares: “Hemos cedido parte de nuestras mesas a nuestro vecino”

Nómada Street Food & Deli es la última aventura empresarial del grupo Tándem, que se suma a otros establecimientos como La Bocca, Nativo y Marengo, así como la tienda La Tradicional.

Kike Júlvez, propietario del bar Nómada.
Kike Júlvez, propietario del bar Nómada.
C.I.

Emprender en tiempos de pandemia es todo un reto, también para grandes grupos como es el caso de Tándem, el cual cuenta con restaurantes como Marengo Internacional Deli, La Bocca Mediterranean Deli o Nativo y la tienda de comida para llevar La Tradicional. El pasado mes de septiembre decidieron abrir las puertas de un nuevo establecimiento: Nómada Street Food & Deli. Se trata de la nueva aventura empresarial del grupo de restaurantes creado por los zaragozanos Kike Júlvez y Carlos Vallejo.

Actualmente, a excepción de Nómada y La Tradicional, el resto de establecimientos del grupo se encuentran cerrados: “No habíamos cerrado ni un solo día desde la primera apertura, hace siete años. Ver tus locales con la persiana echada… es muy complicado”. Y es que, como explica Kike Júlvez, esta crisis sanitaria está afectando a empresas pequeñas y familiares, pero también a grandes negocios que tienen sus propias complicaciones. “Poner en marcha un negocio de mayor tamaño no es algo que pueda hacerse de la noche a la mañana, no es subir la persiana y ya está. Requiere una mayor organización, hay que adquirir más género… decidimos permanecer cerrados y esperar a que pase la tormenta”, añade.

Sin embargo, recuerda que mantener un negocio cerrado también conlleva muchos gastos: “Te sigue llegando el alquiler, la luz, el agua, la cuota de autónomos. Gastos de los que nadie se está haciendo cargo por nosotros y a los que no podemos hacer frente porque no podemos trabajar”.

Sea como sea, en un momento marcado por la incertidumbre y una normativa “que ha estado cambiando casi de un día para otro”, el empresario asegura que “hagas lo que hagas, esto es una lotería”. Por otro lado, afirma que la situación de impotencia y frustración ha sido constante desde que se produjo el primer cierre: “El mayor problema es que no tienes las herramientas para salir a buscarte la vida ni sabes cuánto tiempo va a durar esto… y eso es desesperante”.

Además, Júlvez recuerda que “detrás de cualquier negocio, sea grande o pequeño, hay una familia. Y una situación de estas características supone un descalabro y te afecta muchísimo a nivel personal”.

El bar-restaurante Nómada abrió en septiembre.
El bar-restaurante Nómada abrió en septiembre.
C.I.

La crisis sanitaria comenzó el pasado mes de marzo, prácticamente al tiempo en el que empezaban las obras en el local ubicado en la plaza San Francisco de la capital aragonesa. “Claro que en más de un momento estuvimos a punto de frenar el proyecto, pero al final supongo que nuestro espíritu emprendedor nos empujó a seguir”, añade el zaragozano.

Así, a finales del mes de septiembre abrió sus puertas Nómada, un restaurante especializado en comida callejera, bocadillos, raciones y tapas. “Buscábamos algo acorde a la zona en la que nos íbamos a situar, la universitaria, pero apostando por algo con aire más internacional”, admite. Además, cuentan con una terraza con un total de 50 mesas, de las cuales hasta ahora tienen habilitadas 16. “El resto, hasta llegar al 50% -es decir, nueve mesas-, se las hemos cedido a nuestro vecino, el bar San Francisco, para que pueda trabajar mejor estos meses. Además de las limitaciones, la gente prefiere estar en el exterior porque se siente más segura”, afirma.

Otro factor fundamental durante los últimos meses de pandemia ha sido la solidaridad que se ha mostrado entre los propios hosteleros ya que, en tiempos de pandemia, la competencia ha pasado a un segundo plano: “Desde que llegamos aquí, todos los compañeros nos han acogido estupendamente. Nos han ayudado y asesorado en todo momento”.

Un antes y un después en los modelos de consumo

Ahora, durante los meses que quedan por delante, asegura que van a tomárselo con calma y “aprovechar para ir perfeccionando la carta y el ritmo de trabajo diario, así como digitalizar la empresa”. Además, en este nuevo local han empezado con el envío a domicilio y el ‘take away’, servicios que están funcionando muy bien en la zona. “Durante la cuarentena nos metimos mucha caña con la tienda de comida para llevar ‘La Tradicional’. Era algo nuevo para nosotros, pero la verdad es que ha funcionado muy bien. Eso sí, nos hemos dado cuenta de que no es tan sencillo como parece, es un mundo aparte del de gestionar un restaurante”, advierte Júlvez.

En su caso, para el reparto a domicilio han optado por la plataforma colaborativa zaragozana ‘Marchando’, que reúne a consumidores que quieren pedir online con establecimientos que quieren aceptar pedidos y estos a su vez con repartidores autónomos que están disponibles para llevar los pedidos al domicilio del consumidor. “Para mí este formato ha venido para quedarse, pero habrá que ver hacia dónde va exactamente porque lo veo como un negocio más de proximidad, de barrio”, puntualiza.

“Los empresarios, como norma general, somos gente que tiramos para adelante. Te ilusionas y, a pesar del palo que está suponiendo todo esto, nos agarramos a lo que sea para seguir ilusionándonos por lo que hacemos. No queda otra”, concluye.

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