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coronavirus en aragón

Las nuevas restricciones obligan a suspender todos los mercadillos de Zaragoza menos el agroecológico

El Ayuntamiento considera inviable abrir San Bruno y San Francisco. En el rastro piden desplegar el 50% de los puestos  

Primer día de reapertura del mercadillo de La Almozara.
Primer día de reapertura del mercadillo de La Almozara.
Guillermo Mestre

Las nuevas restricciones del nivel 3 de alerta en el que se encuentra la comunidad aragonesa para tratar de frenar la expansión del coronavirus han afectado también a los mercados ambulantes de la capital. A excepción del agroecológico, que se monta cada sábado en la plaza del Pilar, el Ayuntamiento de Zaragoza ha optado por suspenderlos al considerar «inviable» que se lleven a cabo en condiciones óptimas de seguridad. Así lo dijo ayer la concejal responsable del área, Carmen Herrarte, en referencia a los que se celebran en San Bruno y San Francisco, ya que por su ubicación, explicó, no se pueden controlar los accesos. En el caso del mercadillo y el rastro de La Almozara, han sido los propios comerciantes los que han decidido –aunque muy a su pesar– dejar por ahora de trabajar, ya que quieren desplegar al menos la mitad de sus puestos y no solo el 25%.

«Nosotros no hemos tomado la decisión. Hay una norma que tenemos que cumplir», aseguró la edil respecto a los dos primeros, que sí han sido suspendidos expresamente por el Consistorio. El nivel 3 de alerta solo permite la venta ambulante con un 25% de los operadores habituales y obliga a delimitar el espacio con una única entrada y salida para controlar el aforo, que también debe ser como máximo del 25%. La explanada de la Expo cumple con estas condiciones, pero los comerciantes se han visto, en palabras de su portavoz, Esther Jiménez, «obligados» a quedarse en casa debido a las estrictas restricciones.

Por eso, han pedido a la consejería de Sanidad del Gobierno de Aragón que les permita desplegar al menos la mitad de sus puestos porque consideran que hay espacio suficiente –unos 25.000 m²– para mantener la distancia de seguridad y, recordó Jiménez, son más de más de 3.000 personas las que dependen de ello. «Estamos desesperados. Así no podemos sobrevivir», lamentó.

Además, quieren equipararse con las grandes superficies. «A los centros comerciales no les obligan a abrir un día las tiendas pares y otro las impares, pero se ensañan con nosotros que somos el eslabón más débil. No es justo», enfatizó Raúl Restrepo, vocal de la asociación de los vendedores.

Desde el mercado de San Bruno fueron todavía más duros e incluso hicieron llegar su queja al Justicia de Aragón. Su portavoz, Alicia Hernández, aseguró no estar en absoluto de acuerdo con la prohibición de montar y criticó al Ayuntamiento por optar, a su juicio, «por el camino fácil» porque «es mucho lío gestionar». «Ni siquiera se han reunido con nosotros», apostilló la vendedora, que pidió colocar vallas para poder abrir o que se les indemnice por los daños. «No llegamos ni a 40 puestos y por desgracia tenemos pocas visitas. ¡Qué aglomeraciones se van a producir!», añadió.

Por el contrario, Herrarte dijo que la decisión se ha tomado porque «no queda otro remedio». «Entiendo que estén disgustados pero no podemos saltarnos la ley a la torera. La culpa solo la tiene el virus», sentenció.

El aforo se reduce a 550 personas en el Mercado Central

El aforo en el Mercado Central, al vender productos de alimentación, se sitúa en el 50% en el nivel 3 de alerta. Así, según explicó el presidente de los detallistas, José Carlos Gran, puede haber en su interior un máximo de 550 clientes, una cifra que creen que quizá se quede demasiado corta durante los fines de semana. No obstante, aunque asumen que los ingresos de los comerciantes se verán inevitablemente mermados con las nuevas restricciones, esperan que no sea en un volumen importante.

«Estamos notando bajada de clientela por el confinamiento de Zaragoza, porque hay gente que viene de pueblos cercanos como Pinseque o Alagón», indicó Gran, que apuntó también al cierre de muchos negocios hosteleros como otro golpe a las ventas de los detallistas. Sin embargo, aseguró que forman parte de «un sector privilegiado» y recordó que sigue en funcionamiento la venta ‘online’, que registra una media de 45 pedidos cada día a unos cuatro puestos cada uno. El volumen medio de estas compras es de 90 o 95 euros. «El ratio de venta es bueno», indicó.

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