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Zaragoza

coronavirus en aragón

La hostelería y el comercio encajan "otra mala noticia" y piden más comunicación

Las asociaciones del sector quieren ser prudentes pero ya adelantan que el efecto económico de las medidas será "muy importante"

Las terrazas de Zaragoza, a medio gas tras las nuevas restricciones decretadas por el Gobierno de Aragón
Terrazas en la plaza de Pilar.
José Miguel Marco

Los hosteleros y comerciantes de la comunidad aragonesa vuelven a verse obligados a encajar "otra mala noticia". Así lo manifestaron ayer los representantes de las principales asociaciones del tercer sector que, no obstante, quisieron mostrarse prudentes y esperar al lunes para hacer una valoración más amplia de las medidas. Con todo, ya anticiparon que el efecto económico será "muy importante" y pidieron más comunicación al Gobierno de Aragón. Desde el Ayuntamiento de Zaragoza destacaron la "colaboración permanente" con Sanidad en la lucha contra el coronavirus que, enfatizaron, "ha existido desde el primer día", y optaron por mantenerse igualmente a la espera.

Sobre todo, desde la hostelería pidieron, tal y como afirmó el presidente de la asociación de Cafés y Bares de Zaragoza, José María Marteles, que se tenga en cuenta la realidad de un sector que ha sido "sistemáticamente objeto de restricciones sin un entramado de rescate". En este sentido, solicitó ayudas económicas y fiscales dirigidas a "salvaguardar la supervivencia de las empresas" y de los puestos de trabajo. "Confiamos en que las medidas sean proporcionadas a la situación sanitaria real", añadió.

El gerente de Horeca Zaragoza, Jesús Boillos, quiso pedir a la DGA "mayor información y planificación". "Hay que tener en cuenta que muchos negocios están haciendo acopio de materias primas, lo que genera un perjuicio económico –explicó–. Queremos que la comunicación sea fluida para poder anticiparnos". También se mostró firme en cuanto a la posible prohibición de los congresos: "Deberíamos defenderlos con fuerza y convicción porque en Zaragoza somos diferenciales en el sector".

Además, Boillos creyó "positivo" que el Gobierno autonómico "realice un análisis del impacto que tendrán sus medidas sobre la economía y sobre el ciudadano". Por ejemplo, apuntó a la limitación de las reuniones sociales como causante de un "efecto psicológico en las personas" que, dijo, "debería tenerse en cuenta".

Por su parte, el presidente de la Federación de Empresarios de Zaragoza (ECOS), José Antonio Pueyo, lamentó que, a su juicio, las nuevas restricciones propiciarán la disminución de la confianza del consumidor y, en consecuencia, una caída de las ventas. "Recomendamos mantener las medidas de seguridad e higiene que en general se cumplen en un grado muy elevado –enfatizó–. Hay que vencer al miedo, que no se haga estructural en las relaciones comerciales".

Asimismo, Pueyo consideró que las limitaciones de aforo en el transporte público, todavía por concretar, provocarán que haya menos afluencia en las calles y que la limitación de las reuniones a un máximo de seis personas bajará la necesidad de nuevos equipamientos personales como vestido y calzado.

Protesta del ocio y la cultura

En medio de esta convulsa situación, el sector de la cultura y el ocio nocturno de Zaragoza ha convocado una manifestación por el derecho al trabajo en la que pedirán ayudas a las administraciones tras 209 días cerrados y con cero ingresos. El acto tendrá lugar el próximo domingo, 25 de octubre, a las 11.00. Comenzará en la calle de Vicente Gómez Salvo, junto al Edificio Pignatelli, y concluirá a las 12.30 en la plaza del Pilar.

Además, según explicó ayer Alberto Campuzano, uno de sus organizadores, tras el anuncio de la DGA esperan que se sume el resto del sector hostelero. "Hablaremos con Cafés y Bares y Horeca para que también vengan porque esto nos incluye a todos", indicó. La manifestación, que esperan que sea apoyada de forma multitudinaria, contará con "muchas sorpresas".

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