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Zaragoza

fiestas del pilar

Miguel Pérez: "Los fuegos artificiales hacen soñar, pero este no es nuestro año"

De formación jurídico-económica, el director de Pirotecnia Zaragozana dio el salto al mundo de la empresa hace 16 años. En 2014 condujo la entrada de la sociedad en un grupo internacional.

Pérez, en las oficinas de la empresa en el centro de Zaragoza.
Pérez, en las oficinas de la empresa en el centro de Zaragoza.
Toni Galán

No se entiende un mes de octubre sin sus fuegos iluminando el cielo de Zaragoza, pero este año no será posible. ¿Cómo se siente?

La palabra que mejor define lo que sentimos es resignación. También pena, mucha pena. Las fiestas y los fuegos artificiales sirven para que la gente se anime, sueñe y pueda evadirse durante unos momentos de aquello que le preocupa, del día a día. Toca aceptar la realidad y esperar, este no es nuestro año.

En otras ciudades, como Santiago, Barcelona o esta semana en Valencia, sí se han lanzado fuegos artificiales.

Nosotros acatamos las indicaciones de las autoridades, que velan por el bien común. Sí sentimos que se podría haber apostado por unos fuegos con otro modelo, como el que aplicamos en Santiago de Compostela, donde lanzamos los cohetes desde ocho puntos distintos de la ciudad.

¿Le planteó esta posibilidad al Ayuntamiento?

Pusimos sobre la mesa una idea: potenciar los fuegos en los barrios a cambio de no hacer la traca final. De este modo, tal y como vimos en la capital gallega, se evitan las aglomeraciones. Mucha gente los observó desde el balcón de casa o en la calle, con mascarilla y guardando las distancias de seguridad. Al acabar, recibimos la felicitación de varios asistentes que nos agradecieron haber puesto un punto de alegría en medio de tanta tristeza. He visto repetida la traca en la televisión de Galicia y sostengo que fue un buen trabajo y que fuimos responsables desde el punto de vista sanitario.

¿Y la respuesta fue negativa desde el principio?

Se nos transmitió desde el minuto uno que no habría Fiestas del Pilar, y así lo aceptamos.

A ustedes la pandemia les pilló a punto de arrancar nada menos que las Fallas valencianas.

Nos interrumpió el trabajo de lleno. En Valencia hay más de 200 comisiones, que son, de algún modo, el equivalente a las peñas de Zaragoza. Nos habían contratado alrededor de veinte, y todo ese trabajo lo tuvimos que almacenar, y meses después ahí sigue guardado, esperando que llegue el momento de darle salida.

Estará todo el sector atravesando un momento muy complejo.

Acabo de mirar las cuentas y se me cae el alma a los pies. El roto es enorme. Hay mucha gente que vive de esto, que paga impuestos, que consume en tiendas y bares y que, igual que otros ciudadanos, hace que la economía funcione.

¿Se siente agraviado en vista del trato recibido por las empresas en otras provincias?

No hay agravio, pero sí un punto de incomprensión. En Barcelona, donde no creo que la situación sanitaria sea mejor que aquí, se lanzaron fuegos hace dos semanas desde cuatro barrios de la ciudad en el contexto de las fiestas de la Mercé. Valencia celebra esta semana el día de su Comunidad, y lo hacen porque consideran que hay que apoyan al sector de la pirotecnia, ya que la sienten parte de su identidad.

Y para los zaragozanos, ¿qué son los fuegos artificiales?

Son uno de los actos que más gusta, que reúne a pequeños y mayores, que transmite alegría y que nos ayuda a evadirnos, a soñar. Son algo muy especial dentro de unas fiestas que, para mí, son muy especiales.

¿Qué hará estos días festivos tan distintos a los de otros años?

Voy a aprovechar que no me toca trabajar para descansar y desconectar, para estar con la niños. Este primer fin de semana vamos a subir a Jaca y el próximo estaremos en Zaragoza. Pensaré en que el año que viene habrá fiestas y serán como siempre.

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