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La Fiscalía rebaja de 13 a 3 años la pena que pide para la cómplice del crimen de La Magdalena

El juicio, en el que se solicitan hasta 27 años para los tres presuntos autores materiales del asesinato de Luis Bernal, ha quedado visto para sentencia este jueves.

Los cuatro acusados, durante la primera sesión del juicio por el crimen de La Magdalena en Zaragoza.
Los cuatro acusados, durante la primera sesión del juicio por el crimen de La Magdalena en Zaragoza.
EFE/ Javier Cebollada

El juicio por el crimen de La Magdalena, del que fue víctima Luis Bernal (51 años) la noche del 20 al 21 de junio de 2017, afronta hoy su recta final. La última sesión ha comenzado este viernes con una modificación de las penas que la Fiscalía y la acusación particular piden para los cuatro acusados. La más significativa afecta a la única mujer que se sienta en el banquillo: Alexandra Corina, la prostituta que supuestamente reveló al resto que la víctima trapicheaba con drogas y tenía dinero en una caja fuerte. Al principio, pedían una pena de 13 años de cárcel para ella, pero ahora lo han dejado en tres.

El ministerio público y la letrada que representa a la familia del fallecido consideran que la mujer facilitó información muy valiosa a los acusados para llevar a cabo el robo, pero nunca pudo prever que iban a cometer un crimen. Por ello, solo la acusan como cómplice del robo con violencia y no del asesinato. La defensa de Alexandra Corina, que ejerce el letrado Saúl Rubio, ha pedido su absolución y, de forma alternativa, que se le apliquen las atenuantes de miedo insuperable y dilaciones indebidas.

Las acusaciones también han hecho alguna modificación respecto a las penas que solicitan para los tres acusados varones: Brahim Nasri, Vasile Carp y Mihail Simion. Al inicio del juicio les atribuían un delito de asesinato con alevosía -accedieron a la vivienda de la calle Cortesías cuando Luis Bernal dormía-, robo con violencia y allanamiento. Sin embargo, finalmente han sustituido este último delito por el de detención ilegal (en concurso ideal con el robo). Pero este ajuste apenas afecta a las penas de prisión a las que se enfrentan: la Fiscalía pide 26 años para cada uno de ellos (uno menos que antes) y la abogada Soraya Laborda, 27.

Durante sus informes, las acusaciones han recordado que Luis Bernal fue “atacado, torturado y estrangulado” por un pírrico botín: unos 700 euros y una pequeña cantidad de droga. Ambas entienden que el esclarecimiento de los hechos no fue sencillo, hasta el punto de que el caso tuvo que archivarse y costó ocho años identificar la huella que permitió tirar del hilo y poner nombre y apellidos a los cuatro presuntos autores materiales del crimen: los tres encartados más un argelino que fue procesado pero se encuentra en paradero desconocido.

La citada huella, que estaba en una bolsa de plástico de Galerías Primero que apareció en el acceso un edificio contiguo al del crimen con unas tijeras de cortar chapa dentro, llevó a los investigadores a Brahim Nasri. Al ser detenido, de forma espontánea, el sospechoso dijo que él no se comía ese “marrón” y reveló que el crimen lo habían cometido un compatriota que había huido de Zaragoza y otros dos rumanos, de los que no dio más datos.

Brahim explicó que su huella estaba en la bolsa porque el fugado le había prestado la herramienta y se la había devuelto días antes del asesinato. El argelino aseguró que nunca estuvo en casa de la víctima, pero las acusaciones no le creen. Según los forenses, las tijeras fueron utilizadas para golpear en la cabeza al fallecido. Y cuando le agredieron, indicaron, estaban dentro de una bolsa que se utilizó “como si fuera una onda”. “Resulta significativo que la huella hallada en la bolsa fuera del pulgar derecho, que es un dedo prensil, que se usa para sujetar. Esto concuerda con la versión de los forenses de que se usó como una onda y que quien la asía era Brahim”.

Para la Fiscalía, la huella es una prueba directa, pero hay muchas otras pesquisas que permiten relacionar a los tres hombres con el crimen. Los tres han negado su participación y hasta que se conocieran, pero las acusaciones están convencidas de que mienten. “Hicieron y dejaron hacer”, ha dicho la letrada de la familia de la víctima, para recordar que las comunicaciones telefónicas y geolocalizaciones permiten acusar a los encartados. Cabe recordar, además, que Alexandra Corina declaró ante la Policía que Vasile Carp, al que definió como su proxeneta, le confesó que habían entrado a robar a casa de Bernal y le habían pegado muy fuerte.

Las defensa solo ven hipótesis, no pruebas

La defensa de Brahim Nasri, a cargo del abogado Juan Carlos Macarrón, ha solicitado su absolución tras insistir en que “de nada” conocía su cliente a la víctima ni “nada” tuvo que ver con el crimen. En cuanto a la huella indubitada del acusado en la bolsa, considera que la justificación que dio el investigado es “perfectamente verosímil”. “Pero ni siquiera está acreditado que esta bolsa donde apareció su huella fuera la utilizada para agredir al señor Bernal”, ha añadido.

Por parte de Mihail Simion, su letrada Olga Oseira, ha solicitado igualmente su absolución, por no existir “prueba de cargo suficiente” para enervar su presunción de inocencia. “No tenemos pruebas, solo suposiciones sobre cómo ocurrieron los hechos. Pero ninguna prueba clara y evidente que inculpe a mi cliente”, ha señalado. Según esta, en una causa de más de 2000 folios “solo en tres o cuatro” se hace referencia a Simion.

La abogada que representa a Vasile Carp, Carmen Sánchez Herrero, ha iniciado su informe diciendo que el hecho de que todos los sospechosos estén actualmente en libertad provisional “demuestra la debilidad de instrucción y de las pruebas que existen contra ellos”. Refiriéndose a la huella que desató la segunda fase de las pesquisas, ocho años después del crimen, la letrada ha sido contundente: “Solo sabemos que apareció una bolsa y que había una huella de Brahim. Nada más, porque nadie puede situar esa bolsa en el lugar del crimen”.

Para esta defensa, solo hay una persona que señala a su cliente como presunto autor del robo en casa de Bernal: la prostituta Alexandra Corina. “Y lo hace, solo, en el momento en que la detienen, nunca antes”, ha manifestado. Para la abogada, existen motivos espurios en esta acusación. “Ella misma lo dijo en el juicio. Tenía una relación sentimental con Vasile y le molestó mucho que le ocultara que estuviera casado. Dijo también que le controlaba los clientes, le quitaba dinero...” Por todo ello, ha pedido también la absolución de este coacusado.

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