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Zaragoza

Carenas y su rico patrimonio bajo tierra

La localidad, al amparo del Monasterio de Piedra, creció sobre un terreno lleno de bodegas subterráneas, fruto del papel que llegó a tener la viticultura

Las laderas de los cerros que rodean Carenas, hoy en su mayoría yermas, ofrecen unas recomendables vistas del valle del Piedra en su descenso hacia el Jalón. A mediados del siglo pasado fueron vides, la gran fuente de riqueza local. "La principal actividad económica del pueblo era el vino. Todo lo que hay alrededor eran viñas", apunta Enrique Melendo, miembro de la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Carenas (Aspacar). "Hasta en las laderas más costeras se cultivaba, y eso había que hacerlo a mano, porque ni las mulas podían entrar a labrar", recuerda Luis Miguel Pérez, también integrante de esta entidad.

Fruto de ese papel de la viticultura, la localidad creció sobre un terreno lleno de bodegas; más de 200, amén de las cegadas por su deterioro. Parte de ese deterioro se explica por la emigración que sufrió la localidad a raíz de la construcción y llenado del pantano de La Tranquera. Bajo las aguas la pardina de Somet –que pasó a ser término de Carenas en 1860– y la Granja de Cocos, las zonas más productivas de su rica vega, que incluía los frutales. "Mucha gente se marchó; el pueblo perdió más de 1.000 vecinos en poco tiempo, que se fueron a grandes ciudades y pueblos de colonización de las Cinco Villas", apunta Enrique.

Así, las bodegas dejaron de ser un lugar donde predominaba el trabajo y pasaron a ser puntos de recreo y encuentro. En el caso de Luis Miguel, hoy jubilado como trabajador de la sección de Arqueología del Ayuntamiento de Zaragoza; decidió restaurar la que tenía bajo la casa que se compró, una vivienda en la plaza Mayor que en su momento fue bar y contaba hasta con salón de baile. "La he ido recuperando en mi tiempo libre; los arcos interiores los he hecho yo, y la escalera también, que era un esbarizaculos", explica muy gráficamente.

En ese rincón ha situado varias botellas, vasijas y cubas, algunas de ellas con mucha historia. "La más grande la compré y la tuve que montar pieza a pieza. Tendrá unos 200 años y ahora hace funciones de armario para guardar cosas. No sé ni cuánto tiempo empleé en el montaje", indica.

Enrique también cuenta con una de estas cavidades; en su caso, en la calle de Santa Ana, colindante con la vivienda –hoy particular– que se llamó Casa Posada Real. Según dicen, ahí tuvieron lugar los primeros encuentros de los Reyes Católicos. Unos metros bajo tierra, haciendo esquina, está la entrada. "Aquí hemos pasado muy buenos ratos, incluso llegó a estar Bahamontes, el ciclista que ganó el Tour de Francia; lo patrocinaba Frutas Ramos, empresa de aquí", relata Enrique. "También estuvimos con Baluarte Aragonés al poco de empezar, que yo estuve con ellos en aquella época", recuerda Luis Miguel, también jotero.

En esta cava, además de contar con un lagar, había dispuestos cinco toneles, con una capacidad de unos 5.000 litros. "He llegado a hacer cava, que llevaba por nombre ‘Los Incrédulos’, un nombre que se queda", subraya Enrique. Tiene repartidas decenas de botellas de denominaciones como Borja, Rioja, Cariñena o Navarra. "Muchas de las bodegas estaban conectadas, pero con el paso del tiempo se han ido tapiando según las propiedades", indica Luis Miguel. En las calles todavía quedan entradas a estos espacios.

Somet, castillo relevante y pista de la autoría del Quijote apócrifo

"El Castillo de Somet fue uno de los 16 más importantes de la Corona de Aragón en el siglo XIV". Así define el historiador local Joaquín Melendo el papel de esta fortaleza, cuyas raíces se hallan en el siglo IX. Su papel decayó desde la paz con Castilla y con él desapareció el poblado de las faldas del propio cerro de Somet. Considerado como inexpugnable, descendientes de sus habitantes musulmanes expulsados en 1120 llegaron a ser reyes de la taifa de Almería. Melendo explica que pasó a ser "cantera" de otros edificios; en el siglo XV los reyes dejan de nombrar alcaides y lo reparten entre Ibdes y Munébrega. Este hecho lleva a pensar que la mención en el Quijote de Avellaneda al "pueblo de dos alcaldes" aluda a Somet, lugar conocido por Jerónimo de Pasamonte, militar, escritor, probable monje en el Monasterio de Piedra, coetáneo de Cervantes y posible autor del famoso apócrifo.

Una escapada a todo lujo con grandes vistas al valle del Piedra

A lo largo del casco urbano de Carenas se hallan cuatro viviendas de turismo rural: Los Pedregales, Valle del Río Piedra, Espacios del Mundo y Suite Rural. En la primera de ellas, divida en varias estancias, la restauración se realizó siguiendo las mismas técnicas con que se construía antaño; ofrece una amplia visión de los cerros cercanos, que rodean la localidad. También incluye una zona con sauna, ducha, jacuzzi y tumbonas.

En el caso de los otros tres establecimientos, se trata de espacios muy distintos, dirigidos a públicos igualmente diferentes. De una parte están Valle del Río Piedra y Espacios del Mundo, que se enfocan más a grupos, ya que cuentan con apartamentos de cocina totalmente equipada y con capacidad de 2 a 6 personas, adaptables a grupos más amplios. Ambas son viviendas con zonas ajardinadas, y la primera de ellas cuenta hasta con barbacoa. En el caso de la segunda, la tematización independiente de sus estancias busca trasladar al huésped a lugares tan dispares como Japón, África e India.

Por lo que respecta a Suite Rural, englobada en el mismo proyecto familiar que Valle del Río Piedra y Espacios del Mundo, se trata de un alojamiento enfocado a parejas, cuyas habitaciones incluyen jacuzzi y unas inmejorables vistas de la naturaleza que circunda la localidad. «Hemos capeado el verano, no ha sido malo del todo, porque también la gente ha preferido juntarse en grupos familiares pequeños o solo parejas», indican los gestores de estos últimos espacios.

En este sentido, reconocen que «hasta agosto no teníamos reservas, y la mayoría ha sido de última hora; los precios han bajado». En todos los alojamientos de turismo rural de la localidad hacen valer su cercanía a un referente como el Monasterio de Piedra y el entorno de La Tranquera.

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