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"Yo no me como ese marrón", la confesión que permitió resolver el crimen de La Magdalena

Más de una década después de la brutal paliza que acabó con la vida de Luis Bernal, de 51 años, en Zaragoza, la Audiencia Provincial ha empezado a juzgar este martes a los presuntos responsables del asesinato. 

Los cuatro acusados, durante la primera sesión del juicio por el crimen de La Magdalena en Zaragoza.
Los cuatro acusados, durante la primera sesión del juicio por el crimen de La Magdalena en Zaragoza.
EFE/ Javier Cebollada

Alrededor de 700 euros y una pequeña cantidad de cocaína y marihuana. Ese fue el exiguo botín por el que mataron a Luis Bernal López, de 51 años, en su piso de la calle Cortesías del barrio de La Magdalena de Zaragoza. El crimen se produjo la noche del 20 al 21 de junio de 2009, pero han tenido que pasar once años para sentar en el banquillo de los acusados a los tres presuntos autores materiales y a la mujer que supuestamente colaboró con ellos. La Audiencia Provincial llegó a archivar provisionalmente el caso, ya que el Grupo de Homicidios no conseguía identificar a los responsables de la paliza mortal. Sin embargo, la investigación dio un giro decisivo en 2017 gracias a una huella.

Yo no me como ese marrón, no tengo nada que ver con esto y sé quien ha sido”, dijo a la Policía Brahim Nasri, el hombre al que correspondía la huella que apareció en una bolsa de plástico hallada la noche de autos junto al edificio donde vivía Bernal. A partir de ahí, los investigadores empezaron a tirar del hilo y detuvieron a otros dos hombres: Mihai Simion y Vasile Carp. La Fiscalía considera que los tres fueron los autores de la brutal agresión que acabó con la vida del vecino de La Magdalena, al que ataron de pies y manos y terminaron asfixiando anudándole una camiseta al cuello. Y de ahí que pida para ellos sendas penas de 27 años de prisión por asesinato, robo y allanamiento. La cuarta acusada es Alexandra Corina, la prostituta con quien se veía Luis Bernal y que supuestamente contó al resto que trapicheaba con drogas y tenía dinero guardado en una caja fuerte oculta en su habitación. Para ella se piden 13 años años como supuesta cómplice.

Durante su declaración ante el tribunal -el juicio no se celebra con jurado popular, ya que el móvil del crimen fue el robo-, uno tras otro, los tres presuntas homicidas han negado cualquier relación con los hechos. Es más, han dicho que ni se conocían entre ellos. Para justificar el hallazgo de su huella en la bolsa donde la Policía encontró las tijeras de cortar chapa con las que golpearon en la cara a la víctima, Brahim Nasri ha dicho este martes que se las había prestado un compatriota argelino con el que solía cometer pequeños robos. Según el acusado, este amigo -Daho B., en paradero desconocido- le dijo al día siguiente que había asaltado una casa con dos rumanos y estaba “muy asustado” porque habían golpeado “con mucha fuerza” en la cabeza a la víctima. “Pero yo no estuve nunca en esa casa ni tengo la culpa de que fueran a robar”, ha apuntado.

Los investigadores de la Policía Nacional han explicado que fue imposible identificar la huella hasta 2017 porque no se disponía de la tecnología necesaria. “Cuando ya supimos que correspondía a una persona que vivía en Zaragoza pedimos unas escuchas telefónicas y montamos un seguimiento antes de detenerla”, ha declarado uno de los responsables de la segunda fase de las pesquisas. Tras el arresto de Brahim Nasri, el Grupo de Homicidios intensificó las pesquisas y dio con los otros dos presuntos agresores, así como con la mujer que, al parecer, les facilitó información sobre la víctima.

“Yo trabajaba en un club y conocía al fallecido porque había estado varias veces en su casa en La Magdalena”, ha reconocido Alexandra Corina. Según esta, conocía también a Vasile Carp porque era su proxeneta, pero “nunca” le facilitó información sobre la víctima. “Fue él quien me contó después, cuando se supo que habían matado a Luis, que había entrado con dos chicos rumanos más en su casa a robar y lo habían dejado en mal estado. No recuerdo que me contara que lo habían matado, solo que le habían dado una paliza”, ha declarado.

Por su parte, Vasile Carp se ha negado a declarar a las preguntas de las acusaciones y se ha limitado a decir que conocía a Alexandra porque “había contratado sus servicios”. En cuanto al crimen, ha insistido en que ni lo cometió ni estuvo en el domicilio de la víctima.

Además de los acusados, durante la primera jornada del juicio han comparecido numerosos policías: tanto de la Jefatura Superior de Aragón como de la Comisaría General de Madrid, ya que fueron varios los especialistas que se desplazaron a Zaragoza para colaborar en la investigación. El juicio continuará el miércoles.

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