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Zaragoza

crimen de los tirantes

Juicio de los tirantes: del uso del biombo a la indignación de la acusación

Las acusaciones y la defensa en el juicio contra Rodrigo Lanza mantienen las espadas en alto y ninguna de ellas deja resquicio a la otra para lograr sus intereses

Los abogados de la familia de Víctor Laínez, José Luis Melguizo -a la izquierda- y Enrique Trebolle.
Los abogados de la familia de Víctor Laínez, José Luis Melguizo -a la izquierda- y Enrique Trebolle.
EFE/Javier Cebollada/POOL

La tercera sesión del juicio por asesinato contra Rodrigo Lanza fue más ágil que las dos primeras, aunque no estuvo exenta de momentos de tensión. La jornada comenzó con un debate sobre el uso o no del biombo, puesto que ningún testigo de esta causa tiene la calidad de protegido. Sin embargo, nadie –salvo los funcionarios de Policía– quiso ponerse en medio de el estrado para declarar, como están obligados en la mayoría de las vistas. Unos, para evitar la confrontación visual con el acusado –cosa que permite la ley, como argumentaron las acusaciones– bien por "miedo" o por evitar el "cara a cara". Y otros porque no quisieron ser grabados por la cámara que da la señal digital a los medios de comunicación que siguen el juicio a través de internet (a pesar de que la imagen es cenital y de espaldas).

La decisión de mantener el biombo originó la primera protesta del día de Endika Zulueta, abogado de Lanza, que ahora ya lleva por escrito, una vez que la magistrada María José Gil Corredera, le dejara claro el día anterior que, una vez hecha constar su protesta a efectos de posteriores recursos, no iba a permitir que explicara cada una de ellas verbalmente. La cuestión se solucionó preguntando a cada testigo si quería declarar a cara descubierta o no. Ninguno quiso.

Pero el enfrentamiento más agrio se produjo entre el abogado Enrique Trebolle –que representa a la familia del fallecido– y Endika Zulueta a cuenta de cómo tenía unas fotocopias de las fotos que uno de los testigos tomó de su grupo de amigos (en las que salía Lanza por estar cerca de ellos) antes de la agresión.

Al formular el defensor la pregunta, Trebolle interrumpió de manera tajante: "Está tratando de decir que yo he obtenido fotos de la causa y no voy a consentir que propale calumnias. No admito insinuaciones y le recuerdo que tiene que haber un principio de lealtad y respeto a las partes. Si usted está acomodado a su forma de actuar, los demás no", espetó. Zulueta se justificó diciendo que "solo" había preguntado si las fotos estaban en las actuaciones, pero terminó excusándose. "Si el compañero ha sentido que esa era la insinuación, le ruego mis disculpas", dijo.

A diferencia del juicio anterior, una de las cosas que no pudo hacer el abogado defensor fue interrogar como testigo a Daniel Biel Soro, psicólogo privado de Rodrigo Lanza. Si en la primera vista oral –anulada por el TSJA– el profesional expuso al jurado su buena impresión sobre el acusado, del que dijo que era "buena persona, conciliadora, sensible y afectiva", este miércoles no tuvo oportunidad. A petición de las acusaciones, la juez la denegó al no ser testigo de los hechos ocurridos en el bar y reconvino al abogado por no haberlo citado como perito, cosa que podía haber hecho.

También hubo momentos tensos con un testigo –un productor audiovisual al que la prensa no pudo escuchar por entero por suprimirse la señal durante tres cuartos de hora– que cogió fotos del perfil de Facebook de Laínez y se las mandó a la familia de Lanza. Lo hizo porque el crimen le "suscitó interés" e "investigó". En ellas se supone que Laínez llevaba símbolos fascistas y nazis. El abogado José Luis Melguizo, tras reprocharle que aportara fotos hasta de José Antonio Primo de Rivera, le explico que los símbolos eran templarios y terminó cuestionando que las fotos las sacara del perfil de la víctima.

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