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Sara Fernández: "La idea es hacer un pregón simbólico y sin balcón"

El Ayuntamiento trabaja para conservar algunos de los actos tradicionales del Pilar en espacios seguros y para relanzar la ciudad tras la crisis provocada por el coronavirus

La vicealcaldesa y responsable de Cultura y Turismo, Sara Fernández, en los pasillos del Ayuntamiento de Zaragoza.
La vicealcaldesa y responsable de Cultura y Turismo, Sara Fernández, en los pasillos del Ayuntamiento de Zaragoza.
Toni Galán

Se acercan unas Fiestas del Pilar que no tendrán nada que ver con las ediciones anteriores. Ya se ha conocido la suspensión de la Ofrenda de Flores y de todos los actos multitudinarios y en la calle. ¿Cuáles sí se podrán celebrar?

Vamos a mantener actos en espacios seguros y sobre todo una programación cultural y lúdica que cumpla con todas las medidas de seguridad sanitaria. Seguiremos el mismo esquema que hemos venido haciendo estos meses con el ‘Vuelve a la Cultura’, con medidas de prevención, reserva de invitaciones... y con todo lo que haya que cumplir en ese momento de cara a aforos. Empezaríamos el día 10 con la entrega de las medallas de la ciudad, aunque estamos sopesando la posibilidad de hacerlo en otro emplazamiento más amplio que el salón de plenos. La idea es hacer después, en cierto modo, un pregón simbólico. No será multitudinario ni habrá balcón.

¿Cómo se hará? ¿Se retransmitirá por internet?

Sí. La idea es retransmitirlo. Mucha de la programación que se va a hacer para esos días se retransmitirá ‘online’. Seguramente también convertiremos algunos concursos tradicionales en concursos en redes, que han funcionado muy bien durante el confinamiento.

¿Quién será el pregonero?

Todavía no está cerrado. Estamos tardando más porque somos conscientes de que la prioridad es la que es, la crisis sanitaria.

¿Finalmente se llevará a cabo alguna suerte de Ofrenda virtual o en los balcones?

Sí, vamos a sustituir la Ofrenda de Flores tradicional por estos formatos. Estamos diseñando una página web en la que se podrá elegir un ramo y hacer una ofrenda e iremos viendo cómo se llena virtualmente el manto. Es una idea en la que hemos invertido mucha ilusión y ganas y nace con vocación de quedarse. Además, estamos organizando con la Asociación de Floristas de Zaragoza una acción de engalanar nuestros balcones, que tan importantes han sido durante el confinamiento.

¿Qué pasará con las actividades tradicionales para los niños?

Estamos buscando una alternativa para poder disfrutar de alguna forma de la comparsa y de los espacios que tradicionalmente había para los niños, como el Parque de Las Marionetas o Río y Juego. Vamos a intentar trasladar el espíritu de las diferentes plazas a otros equipamientos en los que se puedan celebrar con total seguridad para poder asegurar una oferta para los niños.

¿Se ha decidido ya algún recinto?

Estamos en ello. Una vez que los técnicos elaboren la propuesta durante este mes lo que haremos será elevarla a la consejería de Sanidad, que es quien tiene que autorizar todos los eventos populares. Veremos qué nos dice y en función de eso matizaremos los espacios, los aforos y lo que haga falta.

La vuelta a la nueva normalidad, ¿cambia las cosas?

En todo el apartado cultural nos afecta, especialmente en los aforos. Es muy importante de cara a hacer un actuación porque no tiene nada que ver en cuestiones de rentabilidad que haya un tercio de aforo a que haya un 75%, cambia muchísimo.

¿Qué consecuencias económicas tendrá para el Ayuntamiento no celebrar los actos habituales?

Normalmente las fiestas cuestan alrededor de 2 millones de euros y la mitad proviene de los ingresos de concesiones, taquillas, promotores... y todos esos ingresos no los vamos a tener. Entonces, todas las actividades que se hagan se asumirán directamente desde el presupuesto del Ayuntamiento. De hecho, los ingresos han disminuido un 20% en Zaragoza Cultural porque no se alquilan espacios.

Unas fiestas marcadas por la pandemia, ¿serán la puntilla para el sector turístico?

Les va a afectar mucho, desde luego, eso está claro. Para la ciudad tendrá un efecto económico muy importante porque para la hostelería, el comercio, los floristas... el Pilar es una de las campañas más grandes de todo el año. Por eso, con el mantenimiento de la programación cultural y con ciertas actividades hemos querido intentar que esa bajada de ingresos no sea tan fuerte, pero obviamente les va a afectar. Es inevitable.

¿Qué impacto ha tenido la pandemia en la llegada de turistas?

Todavía estamos revisando los datos. En junio el turismo había repuntado aproximadamente un 30%, íbamos bastante bien dentro de la media de lo que ha sido este verano tan extraño en Zaragoza, pero fue entrar a la fase 2 y caer en picado. Ha sido un mazazo increíble para el sector turístico.

¿Qué previsiones hay para el futuro?

Este año acabaremos la actualización del Plan Estratégico de Turismo. Tenía que estar vigente hasta el 2021 pero está totalmente obsoleto. Estamos trabajando en un plan estratégico nuevo porque el turismo y las tendencias turísticas han cambiado inevitablemente, aunque dejemos atrás la crisis sanitaria. Nos tenemos que readaptar. Además, se ha hecho mucho esfuerzo en el sector congresos, que es importantísimo para Zaragoza.

2020 iba a ser el mejor año de la historia en esta materia. ¿Cuánto dinero se ha perdido?

El año pasado los congresos dejaron un impacto de 56 millones de euros. Y este año había previstos muchos más, de mucho nivel, y se calculaba que entre directo e indirecto el impacto económico iba a ser de casi 100 millones. Pero se ha hecho mucho trabajo comercial con los organizadores y la mayoría los han movido a 2021. Siguen apostando por la ciudad.

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