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Peñaflor exige al Ayuntamiento y a la CHE más control en el río Gállego tras la muerte de dos jóvenes

Los vecinos piden carteles que adviertan del peligro en la Peña del Cuervo 

La Peña del Cuervo, en el barrio de Peñaflor, un domingo de finales de junio con una gran afluencia de bañistas.
La Peña del Cuervo, en el barrio de Peñaflor, un domingo de finales de junio con una gran afluencia de bañistas.
Guillermo Mestre

El segundo fallecimiento de un joven en la Peña del Cuervo este verano ha vuelto a disparar las alarmas en el barrio rural de Peñaflor, cuyos vecinos llevan tiempo pidiendo la intervención urgente de las autoridades para frenar de una vez por todas los accidentes que se producen en la zona. La asociación vecinal reclama que se instalen carteles informativos y que se incremente la vigilancia policial, además de que se prohíba el aparcamiento de vehículos en el camino que da acceso al río Gállego, ya que entorpecen e incluso imposibilitan el acceso de los equipos de emergencia en situaciones de riesgo. Desde el Ayuntamiento de Zaragoza aseguran que no tienen competencia para regular el baño en un enclave natural como este, pero dicen que estudiarán las posibilidades de actuación.

Un joven de 22 años murió ahogado el domingo al ser arrastrado por la corriente del río Gállego. Hace poco más de un mes, otro chico de 18 años perdía la vida en el mismo punto, aquella vez, tras saltar al agua desde doce metros de altura. Entonces, la alcaldesa del barrio, Mamen López (ZEC), ya puso de manifiesto la necesidad de actuar con urgencia, prohibir el salto –que además se hace desde un terreno de propiedad privada– y, entre otras cuestiones, colocar señales con advertencias claras y visibles. Ayer volvía a recordarlo: "Estoy preparando un informe con un resumen de todo lo que llevo avisando desde hace tiempo. Tenemos un problema, es una realidad", dijo.

La afluencia de bañistas a la Peña del Cuervo es cada vez más masiva y los fines de semana pueden llegar a juntarse en las orillas del río más de 300 personas, sin que haya ningún tipo de acondicionamiento y, en la mayoría de los casos, sin ser conocedores de los riesgos que entrañan sus aguas. "Nos parece una tragedia que sucedan cosas como la de ayer (por el domingo). Tiene que ser la administración la que haga esfuerzos para evitar que vuelva a ocurrir", manifestó el presidente de la Asociación Vecinal de Peñaflor, Fran Espiau, que apuntó, además de a la señalización, a la ampliación del control policial. "Es estupendo que la gente venga a disfrutar del río, pero deben cuidar del entorno y de ellos mismos", enfatizó. Además, los vecinos también mencionaron la necesidad de ampliar y reforzar la línea de 28 del bus urbano, que tiene parada en este punto, y de colocar una marquesina que mejore la seguridad de los viajeros, pues deben esperar en un arcén de aproximadamente medio metro.

Por todo esto, la alcaldesa se reunirá mañana con varios miembros del Ayuntamiento –que acudirán hoy a visitar la zona– para discutir las posibles soluciones y mejoras a implementar. La concejal de Barrios Rurales, Paloma Espinosa, se mostró proclive a estudiar la posibilidad de colocar cartelería informativa. "La gente a lo mejor se confía demasiado. Igual es bueno poner alguna señal de precaución", indicó. Asimismo, la edil recordó que la Policía Local está intensificando la vigilancia en la zona, no solo para prevenir ahogamientos o conductas peligrosas, sino para controlar que se respeta el uso obligatorio de la mascarilla.

Desde el Ayuntamiento explicaron que el servicio de autobús ya se reforzó a finales de julio para suplir los efectos de la reducción de aforo dictada por el Gobierno de Aragón a causa de los rebrotes de coronavirus, y recordaron que no tienen competencia en cuanto a la prohibición del baño, sino que es decisión de la administración autonómica y de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). No obstante, López consideró que no es el momento de "echar la pelota de una administración a otra" ni de prohibir el baño, sino de hacer todo lo posible para que se lleve a cabo en condiciones de seguridad y de "dar un nuevo enfoque a Zaragoza y a su medio natural". «No achaquemos a la mala suerte cosas que se pueden evitar», lamentó.

En este sentido, el mes pasado, el Consistorio, tras observar la peligrosidad de la zona, hizo llegar una carta a la CHE y a la Delegación del Gobierno para pedir la adopción de medidas destinadas a "garantizar la seguridad de las actividades que allí se desarrollan". Según aseguraron fuentes municipales, no se obtuvo ninguna respuesta, por lo que se insistirá con un segundo escrito. 

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