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La covid-19 agudiza la maltrecha situación del calzado en Illueca y Brea

La pandemia se lleva por delante la temporada de verano y pone en riesgo también la de invierno.

Trabajadoras en plena faena en las instalaciones de Illueca de la firma Acebos.
Trabajadoras en plena faena en las instalaciones de Illueca de la firma Acebos.
Pilar López Rojo

La covid-19 ha sido un golpe más para la dura situación que vive la industria del calzado en el Aranda. La pandemia no solo ha deprimido el consumo de zapatos, sino que también ha conllevado la suspensión de la fabricación en la gran mayoría de las empresas localizadas en Illueca y Brea. Al bloqueo de los pedidos de invierno hay que sumar los retrasos en los pagos de la colección de verano servida antes de la crisis y el ‘stock’ que acumulan los negocios que no llegaron a distribuirla. A ello hay que añadir el retraso en la fabricación de la colección de invierno, que ha comenzado a intentarse vender con varios meses de retraso con unas previsiones nada halagüeñas.

El coronavirus ha afectado a las empresas de calzado del Aranda de distinta forma, asegura el presidente de la Asociación de Fabricantes de Calzado y Afines de Aragón, José Antonio Sacramento. "Las que tuvieron la suerte de poder servir sus pedidos de verano antes de que se decretase el estado alarma se están enfrentando, en algunos casos, a devoluciones de mercancía por parte de las zapaterías, impagos o retrasos en el pago, ya que muchas de ellas no han abierto todavía y otras directamente han desechado hacerlo", explica.

Añade que las empresas a las que les fue imposible entregar sus pedidos han acumulado un gran ‘stock’ en sus almacenes que ahora les resulta complicado vender para recuperar la inversión. Ese exceso de mercancía había sido ya fabricado y las materias primas y trabajos también se han pagado, por lo que la situación para muchas empresas de la zona, buena parte de ellas familiares, se agrava ante la falta de liquidez a la que se enfrentan.

Con la colección en el almacén

"La situación es muy complicada nos hemos quedado con el 50% de la colección de verano en el almacén, en torno a 45.000 pares que no hemos podido servir y en otros casos nos han venido devueltos por anulación de pedidos. Por otro lado, los que finalmente hemos podido vender han sido a través de muchos aplazamientos, con lo que eso conlleva. Además, las aseguradoras, en muchos casos, ya no dan riesgo sobre muchas firmas, por lo que estamos jugando a la lotería", considera Gonzalo Vicente, gerente de la firma Sladan de Illueca, que actualmente emplea a 31 trabajadores.

La campaña de invierno también se ha retrasado y no se augura buena. Normalmente la fabricación se inicia durante los meses de abril y principios de mayo. Sin embargo, la parálisis del sector de la distribución ha provocado que en muchas empresas sigan esperando para la fabricación de sus modelos y en otros directamente hayan desistido de la venta de su colección otoño-invierno como consecuencia de la falta de solvencia para afrontar numerosos impagos de pedidos de los modelos ya despachados.

"No tenemos apenas pedidos para la temporada de invierno y hemos desechado la idea de exponer este año en la feria de Milán en septiembre, si finalmente se celebra. Peligra por el sobrecoste que conlleva y la baja actividad que se prevé en ella. Así que vamos a optar por otros canales de captación de clientes, pero si la situación no mejora estamos abocados al cierre", comenta Gonzalo Vicente.

Las previsiones de cara al futuro son inciertas ya que todavía no existe una tendencia concreta sobre el consumo relativo a la moda y en concreto al calzado.

A lo largo de los últimos veinte años, en el Aranda han cerrado más de 70 empresas y se han perdido más de 1.200 empleos. Ante este contexto, a principios de este año se crearon dos plataformas vecinales para buscar alternativas de empleo y de futuro para este territorio y sus vecinos que dependen exclusivamente de este sector desde hace siglos.

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