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El testimonio de la víctima no ayuda a la Policía a esclarecer la violación del Parque Palomar

El alto grado de discapacidad de la joven y el shock postraumático hacen muy confuso su relato. La UFAM ha reforzado el equipo que lleva el caso para abarcar nuevas vías de investigación.

Parque Castillo Palomar de Zaragoza, donde se produjo la agresión.
Parque Castillo Palomar de Zaragoza, donde se produjo la agresión.
José Miguel Marco

La joven de 22 años que el pasado sábado fue víctima de una brutal agresión sexual en el Parque Palomar del barrio de Las Delicias de Zaragoza seguía ayer hospitalizada en el Miguel Servet, pero su evolución es favorable y ello ha permitido a la Policía Nacional tomarle declaración para tratar de aclarar lo sucedido e identificar a su agresor. Sin embargo, fuentes próximas al caso han asegurado a este diario que el alto grado de discapacidad intelectual de la chica y el shock postraumático hacen que su relato sea especialmente confuso. Tanto es así, que sus explicaciones no han permitido dirigir la investigación en una dirección concreta y todavía no puede descartarse nada.

El equipo de la Unidad de Familiar y Atención a la Mujer (Ufam) de la Jefatura Superior de Policía trabajaba con la hipótesis de que la víctima pudiera conocer o al menos aportar algún dato relevante sobre el hombre que la atacó y le provocó la grave hemorragia que obligó a operarla de urgencia. Sin embargo, parece que los especialistas que se han entrevistado con ella están teniendo bastantes dificultades para apuntalar las pesquisas.De hecho, ha sido necesario ampliar el número de funcionarios dedicados al caso para abarcar más líneas de investigación. Porque, aunque en un principio se sospechaba que el violador podría ser alguien del círculo más próximo a la joven, ahora tampoco puede descartarse que fuera una persona con la que había quedado a través de alguna red social.

Cuando le han preguntado por las características de su agresor, la víctima ha dado informaciones contradictorias, por ejemplo, sobre su nacionalidad.De ahí que los responsables de la investigación tengan que coger «con pinzas» cada dato nuevo que aporta. Pero el esfuerzo de la Jefatura Superior por aclarar lo antes posible lo ocurrido es ímprobo y fuentes cercanas a la investigación aseguran que «la complejidad del caso no implica necesariamente un retraso en su resolución». Porque, insisten, la Jefatura Superior de Aragón no está escatimando medios para ello. 

Primero dijo que tenía la regla

Si una agresión sexual es siempre por definición un acto traumático, cuando la víctima es una persona especialmente vulnerable –como en este caso–, la forma de encajar lo sucedido y la reacción posterior es todavía más impredecible. Y ello explicaría que, como ha podido averiguar la Policía, lo primero que dijo la joven agredida al llegar sangrando a la terraza Terraluna fue que tenía la regla. Pero varias de las personas que estaban a esa hora en el establecimiento vieron que le caía sangre por ambas piernas y dedujeron que tenía que haberle pasado algo.

Como ha sucedido después durante su interrogatorio en el hospital, la víctima dio explicaciones confusas a las personas que se acercaron a ayudarla en la terraza. Y de decir que tenía el periodo, pasó a contar que un hombre la había abordado en el parque y le había hecho mucho daño. Su discapacidad y su gran nerviosismo hacían muy difícil entenderle. Pero era evidente que presentaba lesiones graves, por lo que se movilizó una uvi móvil de los Bomberos de Zaragoza para que la trasladara de inmediato al Hospital Materno Infantil, en el complejo sanitario del Miguel Servet.

Los investigadores siguen conversando con el entorno más próximo a la chica, pero también están analizando sus últimos contactos a través del ordenador o el teléfono móvil para averiguar si, efectivamente, pudo conocer a alguien a través de una red social y fijar una cita en el Parque Palomar.

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