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El estado de la discapacitada violada en Delicias retrasa su declaración ante la Policía  

Los investigadores sospechan que el agresor puede ser un conocido de la joven, pero la Jefatura Superior aseguró el domingo por la noche que no había detenidos. 

Susana, madre de un bebé con síndome de Down, ayer, en el parque de Palomar de Zaragoza.
Susana, madre de un bebé con síndome de Down, ayer, en el parque de Palomar de Zaragoza.
José Miguel Marco

La Policía Nacional se ha volcado en la investigación de la brutal violación registrada en la madrugada del pasado sábado en el parque Castillo Palomar del barrio de Las Delicias de Zaragoza, de la que fue víctima una joven discapacitada de 22 años que tuvo que pasar por el quirófano para frenar la grave hemorragia que sufría. Dado el delicado estado de la paciente, que se encuentra todavía muy nerviosa y afectada, los investigadores de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (Ufam) han preferido esperar a que se recupere para tomarle declaración. En cualquier caso, saben que los datos que esta pueda aportar serán decisivos de cara a identificar y poder detener a su agresor.

Como adelantó HERALDO, parece que la agresión sexual se produjo en el parque situado en la esquina de la avenida de Navarra y la calle de Rioja. De hecho, fue en la terraza Terraluna, ubicada en la parte alta del recinto, donde la víctima trató de refugiarse tras la violación. Varias personas vieron que salía del baño temblorosa y con las piernas ensangrentadas, por lo que se acercaron para ayudarla. Y al cerciorarse de la gravedad de sus lesiones, pidieron enseguida una ambulancia para que la evacuara a un hospital.

Los responsables de la investigación sospechan que el agresor podría ser una varón que conocía a la joven, pero todas las líneas de investigación continúan abiertas a la espera de que la chica esté en condiciones de prestar declaración. Será entonces cuando esta pueda explicar si conocía a su atacante o aportar algún detalle sobre sus características –indumentaria, aspecto físico, etc– que facilite su identificación. Nada más ser informada de lo ocurrido, la Policía Nacional envió varias patrullas a peinar el parque y sus inmediaciones, pero los agentes no encontraron a ningún sospechoso.

El Hospital Materno Infantil activó enseguida el protocolo de agresiones sexuales, lo que permitió al Juzgado de Instrucción número 2 de Zaragoza, que se encontraba en funciones de guardia, enviar a los forenses a examinar a la víctima. Sin embargo, cuando la chica llegó a urgencias presentaba un grave desgarro vaginal que obligó a someterla a una intervención quirúrgica de urgencia. Ello impidió a los peritos judiciales hablar con ella, pero se aseguraron de que los médicos se encargaran de tomar muestras de ADN de cara la investigación judicial. De hecho, los restos de semen o las células epiteliales ayudarían a confirmar la autoría de la violación cuando se produzca alguna detención.

La pista del teléfono móvil

La Jefatura Superior de Policía confirmó que la joven portaba un teléfono móvil que pudo ser recuperado y en el que se recibió alguna llamada después de los hechos. Al parecer, una de las personas que intentaron ponerse en contacto con la chica fue un varón que dijo haber quedado con ella. Los investigadores siguen ahora esta pista y han intentado hablar con la familia y las amigas de la agredida para averiguar si fue voluntariamente al parque o tenía alguna cita con algún chico.

La Delegación del Gobierno insistía ayer en que «hay unas pesquisas abiertas y hay que confiar en la Policía». En cuanto al estado de la paciente, confirmaba que ayer seguía hospitalizada pero solo «en observación». Por lo tanto, parece que evoluciona favorablemente de las lesiones físicas, aunque todavía es pronto para saber cuáles son las secuelas psicólogicas de una agresión de esta naturaleza.

"Quiero manifestar mi más absoluta condena ante la violación sufrida por una mujer zaragozana en la madrugada del sábado y todo nuestro apoyo a ella y a su familia. Las agresiones machistas no pueden tener cabida en nuestra sociedad", manifestaba este domingo por la tarde Pilar Alegría, delegada del Gobierno en Aragón, a través de su cuenta en la red social Twitter.

"Mi niña también es discapacitada y tiemblo al pensar que pudieran hacerle algo así"

A las cinco de la tarde, el termómetro marcaba 35 grados y por el parque Palomar apenas campaban ayer unos pocos valientes. De sobremesa tras el pícnic a la sombra de uno de sus enormes árboles, dando cuenta de un café en la terraza de la zona alta o paseando a los nietos junto al potrero, todos se referían a este rincón de Las Delicias como un lugar «bastante tranquilo» «Justo estábamos hablando ahora de la violación de la madrugada del sábado. Llevo toda la vida viniendo por aquí y no recuerdo nada semejante. Pero es verdad que el parque es muy grande y solitario... Hay que tener cuidado, sobre todo por la parte que queda detrás de la terraza», comentaba Paqui mientras conversaba con una amiga en una de las mesas de Terraluna.

Acababa de abrir. Y, detrás de la barra, la única camarera del velador se afanaba por atender a los primeros clientes.«¡Uy! Hablamos de algo muy delicado y yo prefiero dejar a la Policía que haga su trabajo», zanjaba de inmediato la conversación al preguntarle si estaba trabajando cuando vieron llegar sangrando a la víctima de la brutal agresión sexual. Para acceder a los baños, hay que pasar por entre varias de las mesas de las terraza, por lo que es lógico que los clientes se dieran cuenta del estado de la chica y le ofreciera ayuda.

"¿Seguro que fue uno solo?"

No se había enterado hasta entonces de lo ocurrido, pero al saber de la grave hemorragia que sufrió la víctima de la violación, un vecino de la Bombarda que también frecuenta el parque se hacía la pregunta que más de uno se plantea. «¿Seguro que fue uno solo el que atacó a esta chica? O quería hacerle daño a propósito o no me lo explico, decía. «Y encima discapacitada –añadía–, doble crimen».

Ninguna agresión está justificada, pero es cierto que cuando quienes las sufren son personas especialmente vulnerables la desazón es mayor. «Mi niña tiene solo ocho meses y también es discapacitada, tiene síndrome de Down. Tiemblo al pensar que pudieran hacerle algo así», aseguraba Susana mientras sacaba a la pequeña África del carro y presumía orgullosa de los «ojazos» del bebé. Ella y su familia habían comido en el parque con unos amigos e insistían en que es un lugar muy acogedor. «Pero me pongo en la piel de esta chica y sus padres –señalaba–. El drama tiene que ser enorme. Solo espero que cojan pronto al responsable y que pague por esta barbaridad».

A diferencia de otros parques de la ciudad, que se extienden sobre planicies, el del Castillo Palomar se ubica en una loma y está salpicado de parterres a diferentes alturas. El gran tamaño de los árboles, las viejas construcciones en desuso que salpican el recinto y sus desniveles contribuyeron sin duda a que nadie se percatara de la agresión que se produjo el sábado.«Lo que está claro es que ante gente dispuesta a actuar de esta manera, el sitio es lo de menos», apostillaba otro vecino.

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