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Zaragoza

DEPORTES

Los bares de las piscinas municipales de Zaragoza temen un verano ruinoso

Hasta el día 4 de julio no se abren y los adjudicatarios de los servicios de hostelería reclaman un descuento del canon por las limitaciones de aforo y los días perdidos.

La zona del merendero de las piscinas del Actur, en un día de lluvia.
La zona del merendero de las piscinas del Actur, en un día de lluvia.
Heraldo

La temporada de piscinas de verano que se avecina en Zaragoza va a ser un tanto extraña. No solo en los vasos de baño con las limitaciones de aforo ni tampoco en el césped con mascarillas, geles y demás. También en los bares y cafeterías de las distintas instalaciones deportivas tendrán que respetar todas las normas impuestas a la hostelería y, entre el recorte de días, las distancias de seguridad y los gastos extra para desinfectarlo todo, los adjudicatarios aseguran que están abocados a “abrir a pérdidas”.

Está previsto que la semana que viene responsables del Ayuntamiento de Zaragoza y de los servicios de bar se reúnan para aclarar unas cuantas dudas, pero -de momento- quienes se pongan detrás de las barras aseguran que lo harán “sin garantías”.

“Las piscinas se abren el 4 de julio, pero no tenemos un protocolo de actuación. Nos exigen abrir los bares sin decirnos claramente en qué condiciones tenemos que hacerlo, ni cómo nos afectarán las decisiones que aún se están tomando estos días. Es como entrar a vivir en un piso, sin saber que alquiler cobrarán a final de mes”, se quejan.

Aún quedan muchos flecos por definir en la inminente temporada de piscinas de verano y, de hecho, esta misma semana la DGA dejó entrever que las instalaciones pudieran retomar la actividad con un 75% de aforo en lugar del 50% planteado en un principio. Lo que ya no se va a recuperar son los días de junio que, según denuncian los afectados, “son siempre los de mayor afluencia”. “En junio y la primera quincena de julio, cuando el tiempo acompaña, es cuando más clientes tenemos. Luego en agosto y septiembre la cosa está mucho más floja, por lo que no interesa tampoco estirar la temporada por detrás porque las familias ya están más pendientes de la vuelta al cole de que otra cosa”, explican.

Este año van a ser pocos (o ninguno) los adjudicatarios que se atrevan a contratar empleados porque “no sabemos a qué atenernos”, dicen. Ante la incertidumbre, a los gastos fijos de desinfección, dar de alta la luz o pagar autónomos no pueden sumarle el de un sueldo ajeno. “No podemos contratar a nadie y muchos pensamos, incluso, llevar bocadillos fríos y no abrir las cocinas porque sin la hora de comer no compensará”, dicen.

Ese es otro caballo de batalla de los adjudicatarios porque justo la hora de la comida, de tres menos cuarto a cuatro, será cuando cierren las instalaciones para someterlas a una desinfección. “Eso hará que nadie se quede a comer y, por tanto, que dejemos de vender bocadillos, ensaladas, helados, cafés...”, se quejan.

Una docena de responsables de estos servicios de bar (son 22 las instalaciones deportivas con piscina de verano) fueron al registro a denunciar la situación, sabedores de que tienen obligación de abrir el próximo día 4. En caso contrario, supondría tanto como renunciar a la concesión y perder una fianza de unos 6.000 euros. “También se podría llevar el asunto a los abogados, como algunos ya están planteando, porque la situación es excepcional pero se está produciendo un incumplimiento de contrato”, dicen.

Desde el Ayuntamiento explican que las nuevas condiciones impuestas a los bares de las piscinas son las mismas que para toda la hostelería y que estas no son competencia municipal. Argumentan también que todos los años se producen “minoraciones”, esto es, descuentos en función de los días que los centros no han podido abrir (por obras, problemas de aforo o circunstancias sobrevenidas) y este 2020 no va a ser una excepción. Por ejemplo, las semanas de junio que han permanecido con la persiana bajada se descontarán. Fuentes municipales también aluden a un real decreto del Gobierno central sobre la hostelería en el que se detallan las posibles compensaciones en las concesiones administrativas. En el caso de las piscinas zaragozanas habrá que casar distintas circunstancias como que la jornada de baño comenzará media hora antes pero, también, que hay cerrar los espacios al mediodía. 

Al final de la temporada y, en función de cómo se dé, “se podría evaluar la posibilidad de hacer minoraciones adicionales, para lo que habría que estudiar caso por caso”, explican fuentes municipales. No obstante, esa posición parece alejada del deseo de los concesionarios que aspiran a que se les perdone el canon este año. No se trata de una cantidad elevada para el Ayuntamiento (que tampoco busca hacer un negocio sino que solo aspira a prestar el servicio) pero eso podría suponer un agravio comparativo con otras concesiones que destapara la caja de los truenos. Ante la “inviabilidad” de dar servicio en estas condiciones, los responsables de los bares confían en que les despejen incógnitas en una reunión la semana que viene, en la que solicitan la presencia de la concejal de Deportes Cristina García.

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