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Zaragoza

La temporada de piscinas corre una suerte desigual en los pueblos de Zaragoza

En Calatayud, Pastriz e Illueca los vecinos ya pueden refrescarse en las piscinas. Mientras, otras pequeñas localidades ven imposible por ahora abrir sus instalaciones.

Piscina municipal de Calatayud
Piscina municipal de Calatayud
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Los primeros chapuzones previos al inicio oficial del verano, aunque el tiempo no acompañe demasiado, ya han llegado a localidades como Calatayud, Pastriz e Illuecaentre estrictas medidas de seguridad. Las mismas que hacen que los ayuntamientos de pequeñas poblaciones vean imposible abrir sus instalaciones al no poder garantizar que se cumplan ni contratar personal para que controle los accesos y desinfecte los recintos.

Pastriz e Illueca inauguraron la temporada este pasado lunes. "Nunca hemos tenido taquilleros y ahora a través del plan de parados de larga duración de la DPZ se ha contratado a dos personas para que controlen la entrada. También pagamos a una empresa que por las tardes, cuando hay más gente, vigila en el interior que se cumpla la distancia social y desinfecta las superficies cada hora", explica el alcalde de Pastriz, José Miguel Ezquerra.

Además, se han instalado pies automáticos expendedores de hidroalcohol, alfombrillas desinfectantes a la entrada de los baños y se ha parcelado el césped, además de reducir el aforo, de momento, a 500 personas (la mitad). Un espacio en el que se han invertido 80.000 euros en la instalación de cloradores salinos, la renovación de las playas y la adecuación de una rampa de acceso al vaso grande en el que se han colocado dos cascadas.

Por las piscinas de Calatayud, que abrieron el pasado viernes, ya han pasado casi 300 usuarios. Tienen 60 reservas hasta el próximo lunes, 20 por cada uno de los tres turnos diarios que se han establecido para las sesiones de baño. Las peticiones se van haciendo «poco a poco», explican desde el área de Deportes del Ayuntamiento bilbilitano, ya que los cielos nublados y las bajas temperaturas restan afluencia.

"Es inviable y un riesgo"

El coronavirus va camino de frustrar la temporada de piscinas en muchos pequeños pueblos. En la comarca de Aranda, Calcena y Aranda de Moncayo han decidido mantenerlas cerradas por la imposibilidad de cumplir las normas sanitarias.

"Hace unas semanas nos reunimos con la asociaciones vecinales de la localidad para exponer el tema y estuvimos de acuerdo en no abrir por los riesgos que podría conllevar", concreta el alcalde de Aranda de Moncayo, Javier Jordán.

La misma suerte van a correr la mayoría de las poblaciones de la comarca de Tarazona y Moncayo. Solo Tarazona y Grisel tienen intención de poner en marcha sus piscinas. Los otros 14 pueblos prefieren que continúen vacías, a no ser que se flexibilicen mucho las medidas sanitarias en las próximas semanas.

"Es inviable económicamente pagar al personal necesario para seguir la normativa y un riesgo, porque todo apunta a que este verano va venir mucha gente", reconoce Alberto Val, presidente de la comarca y alcalde de Santa Cruz de Moncayo. Una decisión complicada en la que ha primado "la prudencia" y que son conscientes de que generará polémica y no será del gusto de todos.

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