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Zaragoza

tribunales

Cruce de acusaciones por una intervención policial en un bar de Zaragoza

Hubo cinco detenidos y varios contusionados. La Fiscalía pide prisión para tres clientes y la dueña y esta última acusa de coacciones a cuatro policías locales.

Los detenidos por la trifulca en el bar de la calle Sevilla denunciarán a la Policía Local
Los detenidos por la trifulca en el bar de la calle Sevilla denunciaron a la Policía Local

La trifulca que se montó el día de Reyes de 2019 en un bar de la calle de Sevilla de Zaragoza se saldó con un cruce de denuncias que esta semana se tenían que ventilar en un juzgado de lo Penal. Sin embargo, la posibilidad de que la competencia para enjuiciar a los policías acusados sea de la Audiencia Provincial ha hecho que se suspenda hasta que se decida qué tribunal debe hacerse cargo de la causa.

La dueña del establecimiento, tres clientes y cuatro policías locales se sentarán en el banquillo como presuntos autores de delitos de atentado y lesiones los primeros, y de coacciones y usurpación del estado civil, los segundos. La Fiscalía solo acusa a la propietaria y los clientes, para los que pide penas de un año de cárcel y multas por lesiones leves, penas que la acusación particular, a cargo del abogado José Cabrejas, eleva a tres años de prisión para cada uno de ellos. Mientras, la defensa, ejercida por la letrada Bella Sánchez, solicita cuatro años de cárcel para cada policía, más multas.

La disparidad de acusaciones no es más que un reflejo de las discrepancias sobre lo que ocurrió esa madrugada. Según mantienen los agentes, la primera patrulla de la Policía acudió al local sobre las 4.00 del 6 de enero para hacer una medición de ruidos, tras haber hecho otra, que dio positivo, en casa del vecino que les avisó. La dueña accedió a apagar la música pero de un modo "desafiante" y "generando una actitud hostil" hacia los policías por parte de la clientela del local con expresiones como: "Es el cuarto sábado que venís a denunciarme".

Para las acusaciones, su comportamiento motivó que el resto de los presentes increparan y rodearan a los agentes y se produjeran forcejeos, empujones y uno de los acusados tiró de un manotazo la carpeta de un funcionario, mientras la propietaria del bar sacaba el móvil y empezaba a grabar. El agente, según el abogado, le pidió que saliera de la barra, ella se negó, le pegó un puñetazo y le arañó, por lo que terminó detenida, igual que otros tres clientes y un cuarto, menor de edad, que ya fue juzgado y condenado a 90 días de trabajos a la comunidad por estos hechos.

Mientras, la acusada asegura que su actitud fue colaboradora y que en principio todo fue normal hasta que les pidió el boletín de la denuncia, observó un error en la hora y se negó a firmar. Añade que el policía le dijo entonces que él firmaría por ella, lo cual le causó extrañeza y, al quejarse, los clientes del bar salieron en su defensa. 

A partir de ese momento llegaron muchos más agentes al bar y, según los acusados, empezaron a golpear con las defensas a los presentes y uno de los funcionarios tiró todas los vasos y botellas que había en la barra con la porra. Ella se puso a grabar con el teléfono móvil y, según denunció, al verla, la cogieron y la sacaron a rastras de bar y la golpearon, a pesar de que les dijeron que estaba embarazada de tres meses. De hecho, tuvo hemorragias por los golpes recibidos, como expone su abogada.

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