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Paseo por los nuevos ciclocarriles: una solitaria carrera de obstáculos por La Almozara

Estos viales no logran, de momento, atraer ni bicicletas ni patinetes. Los colectivos que deberían beneficiarse de ellos los critican y el Ayuntamiento pide tiempo.

Una furgoneta en doble fila bloquea el paso por el ciclocarril de la avenida de Pablo Gargallo.
Una furgoneta en doble fila bloquea el paso por el ciclocarril de la avenida de Pablo Gargallo.
Laura Uranga

Avenida de La Almozara de Zaragoza. El carril derecho está desde hace varios días supuestamente blindado con una raya especialmente gruesa que lo separa de los otros dos. Además, varios iconos sobre el asfalto limitan la velocidad a 30 kilómetros por hora y advierten de que bicicletas y patinetes (de nuevo supuestamente) ahora tienen prioridad en este espacio.

Zaragoza estrena estos días ciclocarriles. Las tres principales arterias de La Almozara (Pablo Gargallo, Puerta Sancho y avenida de La Almozara) son la avanzadilla de una red que tendrá más de 80 kilómetros y que afectará a viales como la avenida de Cataluña, Cesáreo Alierta, paseo de La Mina, Cortes de Aragón o León XIII.

Hasta ahora, los ciclistas de la ciudad habían buscado acomodo en los carriles bici que, con más o menos acierto, se han construido hasta conformar una enorme red de 135 kilómetros. El gobierno PP-Cs ha decidido añadir un nuevo elemento y apuesta por una fórmula hasta ahora inédita por aquí: unos ciclocarriles que pretenden pacificar el tráfico de los vehículos a motor para que su convivencia con bicicletas y patinetes sobre la calzada sea menos agresiva.

A la vista de los primeros resultados, los objetivos están aún lejos de conseguirse. Un paseo en bicicleta por los ciclocarriles recién estrenados sirve para comprobarlo. Estos días, los espacios con prioridad para bicicletas y patinetes son una peligrosa carrera de obstáculos en la que hay que sortear coches en doble fila, autobuses que paran para recoger gente y vehículos que se cruzan a velocidades poco pacificadas.

En resumen, apenas hay diferencia entre lo que había antes (avenidas de tres carriles con tráfico denso) y lo que hay ahora. Esta realidad puede ser el motivo de que los ciclocarriles no hayan atraído usuarios. Un día laborable de la semana pasada, por la tarde, durante una hora de recorrido fue imposible ver una sola bicicleta o patinete. Los vecinos y los colectivos coinciden en que hasta ahora apenas se han usado.

Javier Tello, de Zaragoza en Bici, opina que estos ciclocarriles son "una mala solución" y, como vecino de la zona, explica que "es fácil encontrarse más de diez coches en doble fila por la tarde". Cuando eso ocurre, el ciclista debe pasar al carril del centro, por donde los coches sí pueden ir (y van) a 50 kilómetros por hora.

Los usuarios de patinetes deberían ser los grandes beneficiados por la medida, ya que les permitiría circular por estas calzadas, un lugar hasta ahora vetado para ellos. Sin embargo, alertan de la "inseguridad jurídica" que presentan los ciclocarriles. Guillermo Royo, presidente de la asociación Azuvemp, recomienda "no circular" por estos viales, ya que "hay que hacer una interpretación muy retorcida de la ordenanza" para avalar su presencia en la calzada, y quieren evitar problemas en caso de accidente.

Esa interpretación a la que hace referencia es un artículo de la ordenanza de VMP (vehículos de movilidad personal) que establece una excepción a la prohibición general de que circulen por la calzada. No obstante, las citadas fuentes municipales admitieron que legalmente solo podrán hacerlo cuando se instale una señalización vertical pendiente, lo que deja en entredicho las señales pintadas en la calzada que invitan a los patinetes a circular ya por estos ciclocarriles.

El Ayuntamiento admite que los patinetes no podrán circular hasta que se instalen unas señales verticales que avalen su presencia

Precisamente el Ayuntamiento hace diez días instaló unas señales verticales que se retiraron a las pocas horas. Según explican fuentes municipales, se quitaron porque "se van a colocar unas nuevas que específicamente va a hacer la DGT para estos casos".

Desde el colectivo Pedalea agradecen que el Ayuntamiento trate de mejorar la infraestructura ciclista, pero creen que este no es el camino. Arturo Sancho, uno de sus portavoces, dice que los ciclocarriles "no van a atraer nuevos ciclistas", ya que introducen un "sesgo de condición física y edad" para decidir aventurarse por alguno de estos viales. "En estos momentos es más necesario que nunca que el reparto del espacio urbano no sea tan desproporcionado, y esta medida no le quita ni un centímetro al coche", añade.

Fuentes del equipo de gobierno, por su parte, piden "tiempo" a la espera de que la red esté instalada por completo. Consideran que puede servir para conectar los carriles bici existentes. Esteban García es director de proyectos de Atizza, una empresa que se ha llevado un contrato menor para asesorar al Consistorio en este proyecto. Él defiende los ciclocarriles por encima de los carriles bici porque considera "más moderno" crear "un espacio en el que los automovilistas estén obligados a prestar atención". Cree, de hecho, que los ciclocarriles son "más seguros" y que fomentan "la cooperación" entre los distintos protagonistas de la calzada.

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