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Zaragoza

coronavirus en aragón

Primer domingo de misas en la Basílica del Pilar tras el obligado parón: orden, silencio y respeto a las normas

Las primeras ceremonias de la mañana han completado rápidamente el aforo máximo, de 142 personas. 

La Basílica del Pilar de Zaragoza ha acogido hoy su primer domingo de misas en la fase 1 de la desescalada y, por lo tanto, el primero desde que volvió a abrir sus puertas tras 57 días cerrada al público, el periodo más largo de su historia. Desde primera hora de la mañana, han sido muchos los fieles que se han acercado a la santa capilla, y los bancos, señalizados para guardar la distancia de seguridad, se han ocupado rápidamente. Sobre las 11.10, unos diez minutos más tarde de que diera comienzo la tercera misa de la jornada, el aforo en esa parte de la Basílica era completo: 142 personas se encontraban en su interior y algunos esperaban todavía fuera a que alguien saliera para poder acceder. 

Desde el lunes, se celebran cada día nueve misas en el Altar Mayor. Anteriormente los domingos se hacían más, pero ahora se han limitado por seguridad ante la pandemia de coronavirus. No obstante, prácticamente todos los fieles que han acudido hoy a la Basílica del Pilar lo han hecho protegidos con mascarillas y respetando la distancia interpersonal. El deán del Cabildo Metropolitano de Zaragoza, Joaquín Aguilar, ha explicado poco antes de oficiar la ceremonia cuáles son las medidas de seguridad que se han tenido que adoptar para adaptarse a la nueva normalidad. "Hemos dividido la Basílica en dos partes independientes, porque en realidad tiene dos hitos que la marcan: la Virgen del Pilar y la Eucaristía. Hemos habilitado las dos puertas para acceso y salida", ha resumido. 

"Hoy se nota que es domingo", ha asegurado el deán sobre la cantidad de fieles que se han acercado hasta la Basílica. El acceso medio durante toda la semana, según ha dicho, ha sido de 3.000 personas: "A los ocho días estoy seguro de que unas 20.000 personas habrán pasado por aquí". Para acceder a las dos partes era necesario guardar una fila de varios minutos, que en algunos momentos ha estado formada por alrededor de una veintena de personas y se ha extendido por buena parte de la plaza.  

En ambas puertas, un guardia de seguridad controlaba que se siguieran las medidas y vigilaba que no se superara el aforo. Si en algún momento se llenaba, había que esperar hasta que alguien saliera para poder entrar. En total, la capacidad máxima permitida es ahora de 206 personas: 142 en el Altar Mayor y 64 en la capilla de la Virgen, que continúa, de momento, sin manto. 

Cientos de feligreses han vuelto este domingo a escuchar misa en el Pilar, después de dos meses de confinamiento.

Los feligreses han sustituido el gesto de santiguarse con agua bendita al acceder al interior de la Basílica por el de lavarse las manos con gel desinfectante, gracias a los botes dispensadores que se han colocado en los accesos. Pese a todo esto, el ambiente general ha sido de expectación y, sobre todo, respeto a todas las normas que se deben seguir para evitar la propagación del virus. "Ha habido mucho orden, mucho silencio en el Pilar como nunca lo ha habido y mucho respeto", ha enfatizado Joaquín Aguilar. 

Para el deán, la vuelta a la actividad eclesiástica y a las misas está siendo "muy emocionante". "La gente tenía muchas ganas, durante los casi dos meses de confinamiento las cámaras colocadas para ver a la Virgen han detectado un millón de visitas". De estas, el 90% eran nacionales, pero también las había de países como Perú o Argentina, entre otros. "Cuando el lunes abrimos las puertas, fue una sensación que hace falta vivirla, es que la Virgen tira mucho -cuenta conmovido-. Esto ha sido una compensación muy grande. Se ve que cada día van viniendo más y perdiendo el miedo".   

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