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Zaragoza

estado de alarma

"Voy a por tabaco de Valdespartera a la calle Alfonso, llama a mi madre si quieres"

La Policía Local ve un alto grado de cumplimiento del estado de alarma, pero también casos casi inverosímiles. Los agentes revisan los tiquets de la compra y hacen llamadas para comprobar las coartadas.

El subinspector Pérez comprueba el carnet a un conductor en el control de la plaza de San Francisco de Zaragoza.
El subinspector Pérez comprueba el carnet a un conductor en el control de la plaza de San Francisco de Zaragoza.
Oliver Duch

El subinspector Pérez y su compañero se ajustan las mascarillas, se colocan las gafas, se ponen los guantes y empiezan la jornada. Como cada día desde que se decretó el estado de alarma, deben vigilar que todo el que sale a la calle tiene un buen motivo para hacerlo. Es el día 24 del estado de alarma, por lo que el desconocimiento de las normas hace tiempo que no es una excusa, aunque algunos lo intenten. En apenas una hora ponen cuatro sanciones en la plaza de San Francisco de Zaragoza. Pese a ello, los incumplimientos son la excepción.

"Buenas tardes, a dónde se dirige?". Es el saludo que hacen a cada peatón o conductor al que paran. La gran mayoría tiene a mano un papel que justifica el desplazamiento. O, si no, una buena explicación que pueden acreditar de alguna manera. En este punto de la ciudad, muchos de los que pasan son personal sanitario o pacientes del hospital Miguel Servet. También hay vecinos que se dirigen a algún supermercado de la zona, repartidores... y algún que otro infractor que se salta el confinamiento obligatorio.

Con la Universidad y los comercios cerrados, el tránsito es escaso tanto en la calzada como en la acera. Al poco de montar el control, llega la primera sanción: dos mujeres que acuden a comprar y que, con toda naturalidad, explican a los agentes que se dirigían al supermercado, cuando el decreto del estado de alarma este tipo de desplazamientos hay que hacerlos de forma individual.

Multa a dos viandantes por ir juntas a comprar al supermercado en el estado de alarma.
Multa a dos viandantes por ir juntas a comprar al supermercado en el estado de alarma.
Oliver Duch

"La mayor parte de la gente cumple. Quienes salen a la calle, generalmente lo hacen con un justificante o, si no, facilitan información para que podamos hacer las comprobaciones", explica el subinspector Pérez. De hecho, los propios agentes hacen llamadas telefónicas para comprobar en el momento que las coartadas de los ciudadanos son ciertas.

No todas lo son. Un joven llega con la bicicleta en la mano y explica que se había ido desde su domicilio, en Valdespartera, hasta la calle de Alfonso I para comprar tabaco en un estanco. Unos 7 kilómetros de recorrido. "A estas horas todos los demás están cerrados", se defiende. "He salido de casa hace 40 minutos, llama a mi madre si quieres", insiste, algo alterado. El agente lo hace, pero la conversación no exonera al joven, que acaba siendo multado. "No voy a pagarla, estoy en mi derecho de ir a comprar tabaco", se defiende, pese a ser un día laborable y tener otros estancos más cerca.

Estos agentes han visto casos aún más disparatados, como un vecino de Zaragoza que decía haber sacado al perro, pero que se encontraba a 4,2 kilómetros de su domicilio; u otro que estaba paseando porque no sabía qué era el estado de alarma. "Decía que en los programas que él veía no decían nada de eso, y que por qué no iba a salir a dar una vuelta con su mujer", cuentan. También se encontraron dos jóvenes sentados rapeando en un portal, que no dijeron nada más allá de que estaban ensayando.

Heraldo TV ha acompañado a una patrulla de la Policía Local de Zaragoza en su patrulla diaria por las calles zaragozanas para comprobar si las salidas que hacen los ciudadanos están autorizadas. Los agentes ven un alto grado de cumplimiento del estado de alarma, pero también casos casi inverosímiles.

Lo más habitual es gente que, simplemente, "sale de casa sin una razón justificada". Las multas van desde los 100 euros hasta penas de cárcel, en caso de desobediencia o atentado a la autoridad. En lo que llevamos de estado de alarma, la Policía Local ha hecho más de 3.500 propuestas de sanción y ha detenido a 25 personas.

Al principio, las dudas eran habituales y comprensibles. De hecho, durante las primeras jornadas de confinamiento obligatorio no había sanciones, y la Policía Local se limitaba a informar. A los días, empezaron caer las multas. Los agentes han ido ampliando su trabajo conforme se ampliaban las restricciones. "Primero parábamos solo los vehículos, pero luego también controlamos la circulación de personas y al transporte público, para comprobar que quienes lo usan se ciñen a los supuestos establecidos por el gobierno", explica el subinspector de la zona Centro. Se comprueba casi todo. Los repartidores de comida rápida hasta tienen que sacar las bolsas calientes de sus mochilas para demostrar que están trabajando.

Una de la justificación más habitual es la de ir a hacer la compra. El carrito se ha convertido en un complemento imprescindible para muchos, pero no es un salvoconducto. De hecho, los agentes suelen pedir el tiquet de la compra, para comprobar que la han realizado en los últimos minutos. "Si no, habría gente que saldría de casa directamente con los productos en el carro", justifican.

Los ciudadanos pueden salir a la calle para comprar, pero no de forma ilimitada. De hecho, también se multa por bajar al supermercado de forma reiterada, para hacer compras mínimas o, directamente, no comprar.

El trabajo de la Policía Local ha cambiado de forma radical en el último mes, como lo ha hecho la vida del resto de vecinos de Zaragoza. Muchas labores que ejercían se han suprimido, como el control en las salidas de los colegios, las inspecciones en comercios y negocios de hostelería, el tráfico en eventos multitudinarios... Por eso, han podido volcarse en la vigilancia del cumplimiento del estado de alarma. "No nos podíamos imaginar hace meses que sería necesario hacer esto", señala el subinspector Pérez.

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