Despliega el menú
Zaragoza

zaragoza

Vecinos de la calle Pignatelli: "Estos días se puede dormir… Y sin tapones”

El confinamiento resulta una situación inédita para la mayoría de residentes de la ciudad, aunque otros reconocen que ha llevado a sus barrios la “normalidad” de la que carecen en otras épocas del año.

Calle Pignatelli.
Calle Pignatelli.
O. V. M.

Desde que el pasado sábado el Gobierno central decretara el estado de alarma y el confinamiento de todos los ciudadanos del país, la vida ha cambiado para muchos en la capital aragonesa.

La calle solo es transitada por quienes van a trabajar, quienes tienen que ir a comprar productos de primera necesidad o quienes tienen que sacar de paseo a sus mascotas. Esto se traduce en una calma inusual para la quinta ciudad más poblada de España, y estos días, el silencio es el protagonista . Un silencio solo roto, de vez en cuando, por el paso de vehículos, camiones de la basura o viandantes que salen de casa por motivos de peso.

Lo que para muchos es una situación anómala, significa para otros la “vuelta a la normalidad” de sus barrios por unos días. Es el caso de quienes viven en la calle Pignatelli y su entorno, una zona en la que los altercados, la ocupación y el ruido están a la orden del día. “El barrio está ahora como si fuese un barrio normal. Pasan coches, hay gente que va a comprar o trabajar, pero ya está”, señala un vecino de la zona que ha pedido identificarse como O.V.M.

Lo cierto es que, aunque el confinamiento no es una situación deseable para nadie, ha permitido a los residentes de estas calles del centro de la ciudad hacer algo que creían olvidado: descansar de un tirón por las noches. “Ahora se puede dormir… Y sin tapones”, apunta este vecino.

Y es que, el ruido y las broncas han dificultado durante mucho tiempo que los residentes de la calles Pignatelli, Agustina de Aragón o José Zamoray, entre otras, conciliaran el sueño a la primera. “No hay niños dando balonazos a una chapa o a las puertas de los garajes a partir de las seis de la tarde, no hay ruidos por la noche ni de madrugada… Se nota”, resume el vecino, que reconoce que hay gente que sigue haciendo caso omiso a las prohibiciones. “Hay quienes siguen haciendo su vida normal, muy pocos, pero es cierto que hay gente que no respeta el confinamiento”, señala.

Con todo, las cifras señalan que la cuarentena ha frenado en seco los delitos que se producen en la capital aragonesa, y el número de arrestos y órdenes de prisión ha disminuido drásticamente.

Ni una pintada en el Rollo

Otra de las zonas que habitualmente sufre los efectos del vandalismo es el Rollo, más concretamente, las fachadas de sus edificios. Desde hace tiempo, la Asociación de Vecinos La Huerva lucha incesantemente contra las pintadas que, cada dos o tres fines de semana, aparecen en su paredes. Sin embargo, desde que comenzó la cuarentena, ningún grafitero ha tenido ganas de salir a estampar en ellas su firma.

“Evidentemente, desde el confinamiento no ha habido ningún acto de este tipo”, señala Pedro Díez, secretario del colectivo vecinal. La última de estas oleadas se produjo hace un par de semanas, pero los servicios de Mapiser que tienen contratados buena parte de las comunidades de esta zona las eliminaron a los pocos días.

El ruido aquí tampoco es un problema, ya que además de haber disminuido en los últimos años debido al cierre de numerosos bares, los que todavía permanecen abiertos estaban respetado “al 100% el cumplimiento de la cuarentena”.

Otra de las zonas en las que el bullicio es habitual, especialmente los fines de semana, es el Casco Histórico. Si hace un par de semanas los vecinos denunciaban el botellón de las plazas de Santa Cruz y la Magdalena, ahora la situación es bien distinta. “No hay ningún ruido. No puede haberlo, y se nota”, aseguran desde la Asociación de Vecinos Vía Romana.

Como muestra, los datos registrados la madrugada del pasado sábado por los sonómetros instalados por la plataforma Stop Ruido en la calle Mayor, la calle San Jorge y el Tubo de Zaragoza: 34.8, 35.2 y 44.8 decibelios, respectivamente. Cifras muy por debajo de las que suelen registrar un fin de semana normal y corriente.

Etiquetas
Comentarios