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La inversión de 13,7 millones en doce años en las viviendas sindicales no logra frenar su deterioro

Estos edificios sufren desde hace años un problema de envejecimiento difícil de paliar por la situación jurídica.

Estado de los interiores de Balsas de Ebro Viejo.
Estado de los interiores de Balsas de Ebro Viejo.
Francisco Jiménez

El Ayuntamiento de Zaragoza ha invertido en los últimos 12 años 13,7 millones de euros en las viviendas sindicales de la ciudad. Este dinero se ha proporcionado en calidad de ayudas y ha servido para cubrir solo una parte de las obras que se han llevado a cabo en los edificios que las han solicitado, mientras que el resto del importe ha sido abonado por los vecinos.

En total, son 21 los grupos sindicales que existen actualmente en la ciudad de Zaragoza y entre todos aglutinan 8.560 viviendas. Se trata de urbanizaciones que se construyeron, sobre todo, en los años 40, 50 y 60, pero la complicada situación jurídica en la que se encuentran ha provocado que con el paso del tiempo muchos de ellos se fueran degradando. Los edificios se levantaron en torno a plazas y jardines con la idea de favorecer el contacto entre los vecinos, en muchas ocasiones familias jóvenes recién llegadas a la capital aragonesa, que lograron crear un importante sentimiento de comunidad entre todos los vecinos.

Según indica el gerente de Urbanismo del Ayuntamiento, Miguel Ángel Abadía, estos inmuebles se pueden dividir en tres grupos diferentes según a quien corresponde la titularidad de los suelos que los rodean: los que son propiedad del Gobierno de Aragón, los que pertenecen al Ayuntamiento, y los que son de particulares, es decir, los denominados bienes privados de uso público. Esto supone que las tareas de mantenimiento no recaen siempre en las mismas manos, por lo que buena parte de los espacios comunes arrastran desde hace años un importante deterioro.

Por ejemplo, en el barrio del Picarral, las aceras y las zonas verdes de Balsas de Ebro Viejo –el más grande de los grupos con 63 edificios y 1.260 viviendas– se encuentran en un evidente mal estado, con varios árboles inclinados que preocupan a los vecinos. "Queremos dar cuenta del envejecimiento de la población y la degradación galopante que sufren las zonas comunes", denuncia Esther Blasco, presidenta de la asociación vecinal. "La gente joven ya no se implica tanto, y hemos perdido cohesión social, pero lo vecinos que quedamos estamos muy orgullosos y satisfechos de vivir en Balsas. El verdadero problema es la accesibilidad", apunta.

Estos antiguos edificios no cuentan con ascensor, lo que es un serio problema para los residentes –buena parte de ellos supera la setentena– y ha supuesto que muchos de ellos se hayan visto obligados a abandonar la que fue su casa durante más de medio siglo.

Por ello, desde Zaragoza Vivienda ofrecen a los grupos la posibilidad de solicitar ayudas para llevar a cabo la reforma integral de los inmuebles, instalar ascensores y dotarlos de una mayor eficiencia energética. Desde que se empezaron a conceder las primeras subvenciones, en 2008, el Ayuntamiento ha invertido 13,7 millones de euros.

En concreto, el grupo Alférez Rojas, en las Delicias, ha sido el que más ha recibido, con algo más de 4,5 millones de euros que han servido para 25 edificios con 242 viviendas, un 36,89% de las que tiene en total. El grupo Picarral, por su parte, ha recibido casi 3,6 millones de euros, el grupo Girón, en Las Fuentes, 2,8, y Balsas de Ebro Viejo, 1,6 millones. También han sido beneficiarios de estas ayudas los grupos Puente Virrey (565.342 €), Ortiz de Zárate (214.026 €), Casta Álvarez (162.000 €) y Vizconde Escoriaza (161.821 €). Con este dinero, sumado al puesto por parte de los vecinos, se ha podido actuar en el 17,78% del total de viviendas de los Conjuntos Urbanos de Interés mencionados. La inversión total alcanza los 23,5 millones de euros.

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