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El crimen de la Magdalena se juzga en la Audiencia once años después

Luis Bernal fue asesinado en 2009 en su casa de la calle Cortesías por cuatro personas que buscaban dinero y drogas.

Los vecinos en 2009 de Luis Bernal le rindieron un sentido homenaje tras su asesinato.
Los vecinos en 2009 de Luis Bernal le rindieron un sentido homenaje tras su asesinato.
José Miguel Marco

Una huella dactilar en una bolsa de plástico de Galerías Primero tirada despreocupadamente en el enrejado de la puerta de un local sin uso calle Cortesías. Dentro de la bolsa, unas tijeras de cortar chapa. Dos objetos que durante ocho años permanecieron ‘callados’, hasta que la Policía y los forenses les hicieron hablar. Y entre los dos contaron que la huella pertenecía a uno de los presuntos autores del homicidio de Luis Bernal López y que el mango de las tijeras había sido el objeto contundente empleado para matarlo a golpes.

Luis Bernal fue asesinado en su casa de la calle de Cortesías en junio de 2009. Tenía 51 años y era conocido en el barrio de la Magdalena como ‘Luisito’. Su muerte causó consternación en el barrio, ya que era una persona muy conocida. Había sido cocinero y se había jubilado anticipadamente por enfermedad. Su pensión la complementaba con la venta al menudeo de hachís, speed y, a veces, cocaína. En ocasiones, solicitaba los servicios sexuales de mujeres que ejercían la prostitución a domicilio. Y, a la postre, las dos actividades se convertirían en el móvil del asesinato.

Según la Fiscalía, Alexandra A., una mujer que acudido varias veces a sus llamadas, comunicó a Brahim N., Mihai S. y Vasile C. –que, al parecer, se dedicaban a asaltar pisos– que Luis Bernal se dedicaba a trapichear y que en su domicilio tenía una caja fuerte en la que guardaba dinero y droga.

La noche del 20 al 21 de junio los hombres decidieron dar el ‘palo’ al vecino del barrio de la Magdalena. Forzaron la puerta de la entrada, una ventana y la cerradura de su casa y entraron. Luis Bernal estaba durmiendo y se despertó por el ruido, pero no pudo evitar que entre los tres lo ataran de pies y manos a la cama, lo amordazaran y le dieran tal paliza que le rompieron la tráquea, lesión que le causaría la muerte. Igualmente, le golpearon en la cara y la cabeza con unas tijeras de cortar chapa.

La huella ‘figurada’

Las huellas que los agentes de Homicidios recogieron en el lugar del crimen les llevaron a detener a un grupo de traficantes que nada tenían que ver el asesinato. Tuvieron que pasar ocho años hasta que la Policía pudo poner nombre (Brahim N.) a la huella de la bolsa de Galerías Primero. En ese momento, los agentes ya contaban con una importante información proporcionada por los forenses: los golpes que Luis Bernal recibió en la cara -en la zona maxilar, mandibular, y orbital izquierda- fueron efectuados con un objeto contundente cuyo perfil era similar a la tijera encontrada en la bolsa. Es decir, lo que se llama una ‘huella figurada’ pues reproduce la silueta del arma empleada.

El paso siguiente fue encontrar a Brahim N. y su reacción al ser detenido en su casa de la avenida de América de Zaragoza fue reveladora: "Yo no me como este marrón. No tengo nada que ver con esto. Conozco quien lo hizo y fueron dos chicos rumanos y la novia prostituta de uno de ellos, que era quien realizaba los servicios sexuales al muerto, junto con otro chico argelino amigo mío".

Meses después, la Policía localizaría a los otros dos varones. Los tres serán juzgados el 16 de marzo en la Audiencia. Cada uno se enfrenta a 27 años de cárcel por asesinato, robo y allanamiento. Para la mujer, la Fiscalía pide 13 años. Los abogados defensores, entre ellos Olga Oseira o Carmen Sánchez, niegan la participación de sus clientes.

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