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Zaragoza

Una zaragozana en Bérgamo: "Solo los erasmus españoles volvemos a casa por miedo al coronavirus"

María Serrano, estudiante de Magisterio de Primaria, asegura que en la ciudad se hace vida normal, y que la psicosis está más extendida en España que en Italia. Pero sus familias tienen miedo.

María Serrano, en una imagen delante de la catedral de Milán.
María Serrano, en una imagen delante de la catedral de Milán.
María Serrano

Anda atareada María Serrano estos días. Prepara una maleta -“pequeña”, matiza- para volar el jueves a España desde Bérgamo, la ciudad italiana en la que vive y estudia Magisterio de Primaria y que se encuentra a escasos 40 kilómetros de Milán, considerada la zona cero italiana del coronavirus. Esta joven erasmus vuelve a casa -vía Madrid, los vuelos a Zaragoza iban llenos- un poco presionada por sus padres, temerosos, como tanta gente, de una enfermedad que causa más preocupación fuera de Italia que dentro.

Al menos esta es la opinión de la zaragozana, que asegura vivir un día a día “absolutamente normal” en una ciudad en la que la posibilidad de contagio por el coronavirus no se palpa en el ambiente. “Hay más psicosis en España que aquí. En Bérgamo, la gente sale a la calle, va a trabajar, hace su vida, nadie o casi nadie lleva mascarilla”, explica María. Sí es cierto que las universidades y colegios han cerrado sus puertas por unos días, pero es lo único anómalo que nota la joven en la ciudad a la que llegó el pasado septiembre con la intención de pasar en ella un curso entero. Normalidad que, insiste, también se nota en el abastecimiento de productos, tanto de primera necesidad como generales. “El fin de semana sí se agotaron muchos artículos en los supermercados, la gente hizo acopio por si acaso, pero al día siguiente se repusieron y ya no ha vuelto a faltar de nada”, informa María Serrano. Tampoco faltaron medicamentos, aunque sí escasean el gel desinfectante para manos y las mascarillas. “No llegan a estar agotados, pero es más difícil encontrarlos. Y sus precios han subido”, explica.

Normalidad, entonces.

Pero… María Serrano vuelve a casa, al menos de momento. También muchos de sus amigos españoles. Lo hacen “por las familias”, explica, que tienen miedo de la nueva enfermedad y prefieren tener cerca a sus jóvenes. “El viernes pasado ya empezaron a llegar noticias de los contagios en Italia, pero nosotros no nos preocupamos mucho. El sábado la cosa fue a peor, empezó a cundir el pánico entre nuestras familias, y ya nos planteamos volver”, relata la joven, que admite que la decisión final la tomó ella. “Nuestros padres nos decían: ‘volved, cueste lo que cueste’”. Y le costó, sí. Ochenta euros un billete a Madrid, mucho más caro de lo habitual. “Y los llegué a ver a doscientos”, explica María.

La mitad de sus amigos y conocidos, sin embargo, se quedan en Bérgamo. Alemanes, polacos, franceses… Sus familias, cuenta la joven, no sienten en sus respectivos países el pánico que sí cree que existe en España. “Ningún europeo se está marchando de Italia. Yo vuelvo a casa con una maleta pequeña, como si fuera de vacaciones. Mi intención es volver, cuanto antes mejor, aunque solo me quede un mes para terminar el curso. Dejo todas mis cosas en mi casa de Bérgamo, porque voy a volver”, concluye.

Mensaje de tranquilidad desde la Universidad

La Universidad de Zaragoza está en contacto con los estudiantes del programa de intercambio Erasmus que tiene en el norte de Italia, un total de 170, de los que 52 estudian en campus de las regiones de Lombardía y Véneto, que se encuentran entre las que se han registrado afectados, ha explicado la institución. Mantiene también comunicación con los estudiantes  que como María han decidido volver desde que el sábado se les informara que se suspendían las clases esta semana.

El vicerrector de Internacionalización y Cooperación, Francisco Beltrán, indica que se están siguiendo las instrucciones de la dirección general de Salud del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Sanidad, que remiten a las de las autoridades locales italianas, que en ningún momento han hablado de repatriar a extranjeros. "Mientras las autoridades sanitarias no digan otra cosa la situación es de normalidad", apunta el vicerrector, que quiere transmitir un mensaje de tranquilidad tras la alarma social que se ha desatado en España "sin restarle un ápice de la gravedad que tiene este problema". Este martes había recibido mensajes de algunos de los universitarios que permanecen en Italia, en los que aseguraban que vivían una situación de normalidad.

Desde la Universidad se han dirigido también a los estudiantes italianos del programa Erasmus en Zaragoza "para expresarles nuestra solidaridad" por la situación que vive su país y enviarles las recomendaciones en este caso.

En este sentido, María Serrano ratifica que la Universidad ha contactado con ellos: varias llamadas y una preocupación real por la salud de los pupilos. “Nos han apoyado, pero no nos daban una opción B. Por su parte, podíamos quedarnos, e igualmente irnos”, indica la zaragozana.

El vicerrector lamenta la alarma social que se está produciendo en torno al coronavirus. "Lo desconocido genera miedo y se contagia más rápido que cualquier epidemia", afirma.

 

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