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Zaragoza

TRIBUNALES EN ZARAGOZA

Piden 14 años de cárcel para dos acusados de violar a una joven aprovechando que iba bebida

La víctima declara que los procesados la forzaron tras haber tenido relaciones consentidas con otros dos jóvenes en un piso de Las Delicias. 

Los dos acusados, uno sentado y el otro, con la camisa a cuadros, de pie junto al intérprete de ghanés.
Los dos acusados, uno sentado y el otro, con la camisa a cuadros, de pie junto al intérprete de ghanés.
Guillermo Mestre

Dos jóvenes fueron juzgados este lunes en la Audiencia Provincial de Zaragoza como presuntos autores de la agresión sexual denunciada por una joven en julio de 2017.

La chica reconoció que esa noche, en la que consumió bastante alcohol, había mantenido relaciones sexuales "consentidas" y "consensuadas" con dos varones pero no con los dos acusados, a los cuales denunció por haberse aprovechado de su estado de embriaguez para violarla.

Ellos negaron las acusaciones y mientras uno aseguró que tuvo contacto sexual de mutuo acuerdo, el otro indicó que no hubo relación. La Fiscalía solicita siete años de prisión para cada procesado, pena que la acusación particular eleva a nueve años.

Los hechos se produjeron el 27 de julio de 2017. La denunciante y una amiga conocieron ese día a dos chicos y decidieron irse juntos de fiesta a un local donde estuvieron bebiendo. Después, las invitaron a seguir tomando cervezas y whisky en su domicilio de Las Delicias y ambas accedieron. En la casa, en un ambiente distendido, mantuvieron relaciones sexuales.

La joven, como ya declaró en su día, ratificó este lunes que tuvo contacto sexual consentido con dos de los chicos: uno de ellos era el dueño del piso en el que estaban de fiesta y el otro, un conocido de este último. Los dos confirmaron sus declaraciones.

A esa casa habían invitado también a otros dos jóvenes, los cuales llegaron un poco más tarde. Según declaró la muchacha, cuando aún estaba en el baño donde había practicado sexo con el segundo de sus amigos –un reducido cuarto de aseo–, entro un varón al que no conocía, identificado luego como Evans V. A. S., y "aprovechando su situación de vulnerabilidad" derivada del alcohol ingerido, la subió a la fuerza sobre el lavabo y la agredió sexualmente.

Acto seguido salió del baño y entró Richmond H. O. M., quien, según la Fiscalía, la sujetó con fuerza de los brazos, la sentó sobre él y la violó. Tras estos hechos, la joven empezó a llorar y a gritar. Su amiga, alertada, acudió a ver lo que sucedía y al preguntarle qué le pasaba, contestó que la habían violado.

"Gritaba y lloraba. Evans le decía a Richmond ‘‘deja ya, deja ya, que se le ha cambiado la cara’’ y Richmond salió", manifestó ante el tribunal el dueño de la vivienda.

La amiga –que ayer no acudió a declarar– llamó a la Policía, que se presentó instantes después en el piso. La muchacha fue trasladada a un hospital para ser examinada. Los peritos hallaron en las muestras biológicas tomadas una mezcla de dos perfiles genéticos, uno de Evans A. S. y otro de un varón desconocido.

Como consecuencia de estos hechos, la chica sufrió lesiones consistentes en hematomas en el brazo izquierdo compatibles con marcas de dedos agarrando fuerte. No precisó tratamiento médico y tardó en curar siete días. El juicio quedó visto para sentencia. 

Los forenses manifestaron que desde el primer momento la joven reconoció que mantuvo sexo consentido con dos varones, que "dudaba" sobre un tercero y que el cuarto la había violado. La denunciante rechazó este lunes haber dicho esto y afirmó que el médico la entendió mal.

Los médicos informaron al tribunal de que no encontraron señales de violencia o inflamación en la zona genital.. "No apreciamos signos, lo que no quiere decir que no ocurrieran los hechos", expusieron. Añadieron que en el momento en que la examinaron la mujer estaba psicológicamente "normal".

 Ocho meses después volvieron a entrevistarse con ella y se enteraron de que tenía un historial de ingresos psiquiátricos e intentos de suicidio y un trastorno adaptativo de personalidad.

Para las defensas, entre ellas la ejercida por la abogada Carmen Sánchez, no hubo violación sino relaciones consentidas. "No hay pruebas periféricas que corroboren lo que afirma la denunciante", señaló y puso en duda toda su declaración. La letrada puso de relieve la ausencia de lesiones, así como de testigos, puesto que ninguna de las personas que estaban en el piso vio nada. 

Destacó que las versiones de todos ellos fueron diferentes. Igualmente, puso de relieve que cuando llamaron a la Policía su cliente no se fue de la casa porque "no había hecho nada" y nada tenía que ocultar.  

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