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Zaragoza

accidente mortal en caspe

El tractorista implicado en el accidente de Caspe: "Los he visto venir directos y solo me ha dado tiempo a agarrarme al volante"

El conductor del tractor agrícola relata conmocionado cómo vivió el siniestro en el que han perdido la vida tres trabajadores del campo paquistaníes y otros tres están muy graves.

Accidente en la A-230 en Caspe
Una furgoneta con ocho ocupantes chocó con un tractor agrícola a primera hora de la mañana de este viernes. El accidente dejó tres muertos y cinco heridos, todos ocupantes de la furgoneta.
Francisco Jiménez

Había recorrido los 35 kilómetros que separan su localidad, Bujaraloz, de Caspe, en multitud de ocasiones. Pero cuando salió este viernes  de casa con su tractor, sobre las 8.00, Antonio R. no podía imaginar que el que iniciaba sería un viaje que no olvidará en toda su vida. "Venía tranquilamente al taller y he vuelto a nacer", reconocía, todavía bastante afectado, sentado en la bionda de la A-230."No he podido hacer nada. Los he visto venir directos hacia mí y solo me ha dado tiempo a agarrarme fuerte al volante", contaba, con la mirada todavía empañada. Pero sí que hizo, porque al percatarse de que la furgoneta de los temporeros trazaba la curva de forma extraña, aminoró la marcha e incluso llegó a detener su imponente tractor, un Fendt 824 de solo cuatro años.

El tractorista, de 45 años, llevaba puesto el cinturón y las luces. "Ya era de día, pero siempre que voy por carretera llevo puesta la iluminación y los rotativos. Por esta carretera circulan muchos camiones y toda prevención es poca", indicaba. Cuando se produjo el brutal impacto con la furgoneta, el vecino de Bujaraloz se encontraba todavía cruzando el puente sobre el embalse de Mequinenza, pero ni siquiera le dio tiempo a pensar que podía precipitarse al agua desde 15 metros de altura, como hizo a finales de 2018 un camionero que resultó fallecido.

"La verdad es que el tractor ni se ha movido", aseguraba. Y no es de extrañar, ya que la mole que conducía pesa trece toneladas y apenas sufrió unos rasguños en la chapa."Por si acaso, tras la colisión, lo primero que he hecho ha sido apagar el motor y las luces. Temía que alguna chispa pudiera provocar algún incendio", decía. Sabedor de su suerte, Antonio no podía ocultar su tristeza por el trágico suceso.

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