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Zaragoza perdió casi 10 millones de ingresos por IBI y plusvalía en 2019

La contribución urbana disminuye por primera vez desde la revisión catastral de 2013.

Imagen del servicio de recaudación de tributos del Ayuntamiento, en el edificio Seminario.
Imagen del servicio de recaudación de tributos del Ayuntamiento, en el edificio Seminario.
José Miguel Marco

2019 supuso un respiro para los bolsillos de los zaragozanos después de años de incremento de la presión fiscal. Por primera vez desde el catastrazo de 2013, la recaudación del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) tuvo una reducción notable por la rebaja del tributo que acordó el anterior gobierno de ZEC. También cayeron los ingresos vinculados al segundo tributo en relevancia, la plusvalía, aunque en este caso el descenso viene siendo constante desde que en 2016 se batieron todos los récords de recaudación. Entre los dos impuestos, las arcas municipales han perdido casi 10 millones: 6,3 del IBI y 3,4 de la plusvalía.

Pero el caso más llamativo es el IBI, dado que no se han cumplido ni siquiera las previsiones que tenía el Ayuntamiento de Zaragoza para el año 2019, que cifraban en 162 millones la recaudación por este tributo. Finalmente, los derechos reconocidos netos de todo el ejercicio han sido de 159,8 millones de euros. No solo son 2,2 menos de lo presupuestado, sino que suponen una caída de 6,3 millones respecto a 2018.

Este retroceso no tiene precedentes en la última década, que ha estado marcada por el impacto de la revisión de los valores catastrales que se produjo en 2013. En 2008, las arcas municipales ingresaron 110,2 millones de euros por la contribución urbana, una cifra que siguió subiendo hasta que en el año 2012 se alcanzaron los 153,1. Fueron los años de la subida de los impuestos a las grandes empresas, fruto de los acuerdos entre PSOE, CHA e IU.

En 2013 entraron en vigor los nuevos valores catastrales y el Consistorio inició la senda de las bajadas anuales de tipos impositivos para compensar el incremento que cada ejercicio se producía en la base del tributo. De hecho, en 2013 la recaudación bajó, aunque la tendencia ascendente se retomó en los años siguientes especialmente a partir de 2016, cuando expiraba el sistema de bonificaciones que admitía el Ministerio de Hacienda a las ciudades que habían vivido un catastrazo.

Las subidas que se produjeron en los años siguientes en el IBI diferenciado, el que se cobra a las empresas y comercios con mayor valor catastral permitieron elevar progresivamente la recaudación: de los 150,8 millones de euros de 2013 a los 166,1 de 2018, 15,2 millones de aumento en solo 5 años.

En 2019, el año en el que se celebraron las elecciones municipales, se produjo un fuerte descenso. El gobierno de ZEC solicitó una disminución de los valores catastrales, tal y como establece la ley a partir de los cinco años de una revisión catastral. Esto permitió una reducción media del 7% que repercutió en la recaudación hasta dejarla en los 159,8 millones, una cifra similar a la de 2016.

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Esta merma va acompañada de la que se viene produciendo con la plusvalía desde que en 2016 las arcas municipales obtuvieron 75,8 millones de euros, una cifra histórica. En 2019 se recaudaron 53 millones, 22 menos que tres años antes. Las bonificaciones que se empezaron a aprobar desde entonces ante el aumento de los recibos que había producido la revisión catastral permitió reducir la recaudación.

Recursos judiciales

Pero además se produjo la ola de recursos judiciales contra este polémico impuesto, que teóricamente grava el incremento de valor de los bienes urbanos en un periodo de tiempo cuando hay una herencia, una compraventa o una donación. Como el recibo se calcula con el valor catastral, se seguía cobrando incluso en los casos en los que el inmueble perdía valor. La sentencia del Tribunal Constitucional que en 2017 anuló la plusvalía en los casos de aumento de valor disparó no solo las impugnaciones, sino que impulsó a muchos ayuntamientos, como de Zaragoza, a detener la recaudación hasta que se aclarase la legislación.

La recaudación volverá a bajar con las ordenanzas de este año

La caída en la recaudación del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el que más ingresos aporta a las arcas municipales, no será una excepción puntual. Al menos así lo cree el gobierno PP-Cs, que para la elaboración de las ordenanzas fiscales de este 2020 ya anticipó una rebaja en el dinero obtenido por este concepto, fundamentalmente, por las nuevas bonificaciones aplicadas.

En concreto, se prevé que el IBI caiga un 0,74% de media. Para ello, el Ayuntamiento ha reducido un 2% el tipo impositivo, y el Gobierno central de Pedro Sánchez ha bajado un 3% el valor catastral. Además, se han ampliado las bonificaciones para las familias numerosas como parte de las exigencias de Vox para dar su apoyo. Hasta la fecha límite del 31 de enero se registraron más de 2.500 solicitudes para lograr este descuento.

También habrá rebajas en la plusvalía, que pasan del 20% al 50% en las transmisiones ‘mortis causa’ de viviendas adicionales de hasta 150.000 € de valor catastral, una ventaja que además se hace extensiva a los garajes. A su vez, el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras añade más bonificaciones.

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