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Zaragoza

movilidad

Un túnel de lavado XXL para los tranvías de Zaragoza

Los Urbos 3 se limpian cada dos días para que luzcan en la ciudad. Con cada unidad se emplean 500 litros de agua, que después se depura y se reutiliza junto con agua de lluvia.

La imagen del tranvía -con o sin publicidad- se ha convertido en todo un icono de Zaragoza. Se ha integrado como uno de los elementos del decorado urbano más reconocibles de la ciudad, y hay quien alaba hasta el modo en el que los edificios se reflejan en su carrocería. Para que esta luzca limpia y brillante, todas las noches se acomete en las cocheras un trabajo de limpieza con el objetivo de dejar los Urbos 3 impolutos de cara a una nueva jornada de trabajo.

Cada unidad pasa por el túnel de lavado cada dos días, aproximadamente. La limpieza se acomete tanto en las cocheras de Valdespartera como en las de Parque Goya, donde se hacen unos cien lavados todos los meses en cada una. Se limpian por dentro de un modo manual -hay dos personas en cada centro dedicadas a estas tareas- y por fuera con los unos túneles de lavado de tamaño XXL. Todo para que, a la mañana siguiente, el vehículo esté en las mejores condiciones posibles.

Los Urbos 3 se limpian cada dos días para que luzcan en la ciudad. Con cada unidad se emplean 500 litros de agua, que después se depura y se reutiliza junto con agua de lluvia.

Los responsables de Tranvías de Zaragoza destacan que se trata de una limpieza “novedosa” y, sobre todo, “ecológica”. Con cada lavado se emplean unos 500 litros de agua para limpiar el frontal, la parte trasera y los dos laterales de 32 metros que tienen.

Para la primera pasada se emplea -en parte- agua que se recoge de la lluvia, así como la que se ha utilizado en lavados anteriores, previamente tratada, reciclada y almacenada en en depósito de 6.500 litros. Como remate final, para el aclarado, se usa agua osmotizada, que permite que apenas queden marcas tras el lavado. En el lavado se emplea un jabón especial para carrocerías, y al final se remata con una cera que permite que brille.

El proceso está totalmente automatizado. El lavadero, que se levanta en las cocheras alrededor de los raíles por los que el tranvía entra a las instalaciones, tiene un pulsador que lo activa, así como un detector de inicio. Como si fuera un túnel de lavado de coches, el conductor del tranvía solo debe preocuparse de entrar a la zona de lavado a una velocidad moderada (unos 5 kilómetros por hora) y dejar que los chorros y cepillos hagan su trabajo conforme van detectando que el vehículo avanza.

Esta limpieza se suele realizar de noche, que es cuando los Urbos 3 descansan en las cocheras tras la jornada de servicio. Pero hay excepciones. Si la temperatura ambiente está por debajo de cuatro grados, el lavadero no arranca por motivos de seguridad, ya que el hielo podría dañar los tranvías.

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