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movilidad

El día a día en los eternos atascos de la carretera de Castellón

Cientos de conductores 'pierden' parte del día para superar el embudo, cada vez mayor, que se crea en el cruce con la Z-40. Los alcaldes piden el soterramiento de la rotonda y la Delegación dice que este año podría lanzarse el proyecto. 

Atasco de este lunes en la carretera de Castellón (N-232), entre la Z-40 y el barrio de La Cartuja Baja.
Atasco de este lunes en la carretera de Castellón (N-232), entre la Z-40 y el barrio de La Cartuja Baja.
Oliver Duch

Miguel vive en El Burgo de Ebro. Todos los días, a media tarde, tiene que “subir” a Zaragoza por motivos profesionales. “Cada día tengo que salir antes”, lamenta. Y añade: “Lo peor es la desesperación de perder todos los días parte de tu jornada parado dentro del coche”. Manuel vive en la capital aragonesa, pero trabaja en una empresa de un polígono de La Cartuja Baja. “Es todos los días la misma historia”, cuenta en la gasolinera. “Y lo peor es la cantidad de choques que se ven”, sentencia.

Son solo dos ejemplos de las cientos de personas que cada día sufren los atascos que se forman a diario en la carretera de Castellón. La rotonda que conecta este vial con el Cuarto Cinturón se convierte en un embudo que provoca retenciones kilométricas. Cada vez más. En algunos momentos, la caravana de coches llega desde la propia rotonda hasta el barrio de La Cartuja, a tres kilómetros de distancia, y supone hasta 45 minutos de espera.

Los momentos críticos son por la mañana a eso de las 8.00, en sentido salida de Zaragoza (por la gente que acude a los polígonos industriales) y por la tarde a las 15.00 y a las 18.00 sentido entrada a la capital (por los trabajadores que vuelven a casa). El peor momento es, probablemente, los viernes a las 15.00, ya que muchas empresas ya no abren por la tarde y el atasco es aún mayor.

En medio de un embotellamiento perpetuo, hay quien busca acortar. Por eso se ve conductores que ocupan el carril de servicio que da acceso a las gasolineras y que luego quieren volver a la autovía. Y otros que, aún peor, tiran de los caminos agrícolas de tierra que discurren en paralelo, que no están preparados para soportar ese tráfico, perjudicando así a los agricultores.

Los alcaldes de los municipios afectados, las asociaciones de vecinos y las empresas del entorno llevan ya varios años movilizándose en busca de una solución. Esta pasa por abrir un túnel bajo la rotonda del Cuarto Cinturón. Una obra que nadie en la zona entiende que no se ejecutara en origen, cuando se acometieron el desdoblamiento de este tramo de la N-232 y el Cuarto Cinturón.

Sería un proyecto  similar al que se hizo bajo la rotonda de la MAZ, en la salida hacia Huesca, donde también se producían grandes atascos e importantes accidentes. En el caso de la carretera de Castellón, ha habido varios choques con heridos graves, y los impactos de chapa y pintura son incontables. Unas señales advierten de la peligrosidad del tramo, pero los accidentes se siguen produciendo casi a diario.

José María Lasaosa, alcalde pedáneo de La Cartuja Baja, es uno de los que más está luchando por que se ejecute la obra. Recuerda que su barrio rural tiene 12 millones de metros cuadrados de espacio en los polígonos industriales, y que solo están llenos “al 20% o 30%”. Por lo tanto, se da la doble circunstancia de que si no hay buenos accesos, “se quedarán vacíos y deteriorados”, y que si se van llenando “aumentarán los atascos”.

Vicente Royo, alcalde de El Burgo de Ebro, considera que el soterramiento es “necesario” porque las grandes empresas de la localidad (Saica, Tronchetti…) “están creciendo” y a medio plazo se espera la llegada de Amazon. “Cada vez hay más gente, más coches, más camiones… Siempre hemos pensado que la obra no se proyectó bien, y ahora es el momento de cambiarla”, señala.

Su homóloga de Fuentes de Ebro, María Pilar Palacín, relata cómo ve la situación: “Antes había atascos puntuales, en momentos determinados. Ahora estos han aumentado considerablemente, pero es que te los encuentras casi a cualquier hora”.

Hace más de un año, y con el impulso de la asociación de vecinos Jerónimo Zaporta de La Cartuja Baja, se lanzó una plataforma para pedir el soterramiento de la rotonda. Reunieron 6.500 firmas y el apoyo de 123 instituciones y empresas como Saica, Avanza o Schindler. El Ayuntamiento de Zaragoza también aprobó una moción presentada por CHA y apoyada por todos los grupos en los que se pedía que se ejecutara la obra, que está valorada en 13 millones de euros.

Los responsables políticos ya se están moviendo en los distintos partidos para conseguir que la obra entre en los Presupuestos Generales del Estado del año que viene. Desde la Delegación del Gobierno señalan que el proyecto está listo y que el tramo, al ser Tramo de Concentración de Accidentes, puede entrar en la partida genérica de Actuaciones de Seguridad Vial en las próximas cuentas del Estado.

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