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Clientes fieles y aumento de ventas en estos casi dos años de impás en la lonja provisional

Los comerciantes hacen un balance positivo de su estancia en la carpa provisional del mercado con la ilusión puesta en el estreno del edificio histórico el día 6 de febrero.

Los comerciantes inmortalizaron el último día en la lonja provisional.
Los comerciantes inmortalizaron el último día en la lonja provisional.
Francisco Jiménez

La de este sábado fue una jornada de emociones encontradas en la lonja provisional que ha acogido a los detallistas del Mercado Central durante las obras de rehabilitación del edificio proyectado por Félix Navarro y catalogado de Interés Cultural. A la ilusión por el estreno del próximo jueves se une la añoranza por abandonar la carpa en la que han estado trabajando desde abril de 2018 y donde, según aseguran, han incrementado sus ventas con una clientela que ha seguido acudiendo fiel a sus hábitos de consumo y con nuevos compradores jóvenes.

Varios carteles anunciaban en las puertas, e incluso en las máquinas registradoras de algunos comercios, que el mercado permanecerá cerrado desde el lunes al miércoles por traslado. Este sábado algunos se afanaban por meter en cajas los enseres más pequeños para ir agilizando la mudanza. En la zona reservada a los niños, junto al acceso más cercano al inmueble histórico que se ha recuperado, la actividad era similar a un sábado normal. Una de las monitoras, Alba Penagos, explicó que durante los casi dos años de funcionamiento de la carpa provisional han estado "fenomenal" aunque en su nueva ubicación en el Mercado Central tendrán "más sitio y más iluminación" para acoger a los niños y ofrecer talleres de manualidades.

En la lonja recuerdan este tiempo comerciantes "de toda la vida", como Luis Argón, de Bacalaos Pil-Pil, que lleva 25 años al frente el negocio."Es media vida", reconoció. Esta medida temporal, dijo, "ha funcionado muy bien" y les ha permitido "mantener el negocio y conservar a los clientes", algo muy importante para ellos. Para el presidente de la asociación de detallistas, José Carlos Gran, durante estos cerca de dos años en la ubicación temporal las ventas, en general, han aumentado un 20%: "La gente se ha volcado con nosotros y tienen muchas ganas de ver el resultado final". El Mercado Central recibe a 15.000 visitantes semanales y el perfil, adelantó, ha cambiado desde hace cinco años: "Se ha mantenido el cliente de siempre y se ha incorporado un público nuevo". Todos vienen, resumió, atraídos "por la calidad y el precio". Un cambio que ha comprobado como espectador de lujo desde su puesto, Pollería Julia. Es la tercera generación al frente del negocio, al que entró con tan solo 15 años. Gran, que lleva seis años como responsable de la asociación, ha vivido de cerca todo el proyecto de transformación del emblemático edificio diseñado en 1895 por el arquitecto turiasonense Félix Navarro. A escasos días de que por fin reabra sus puertas, asegura que vive la espera con "muchos nervios" y "emoción".

La misma que refleja desde su negocio de fruta y verdura Marifé Castiñeira: "Hoy (por ayer) está siendo un día movido". A la actividad comercial habitual se sumaba la expectación por ver por última vez la lonja provisional. "Aquí estamos bien, a pesar de que hay mucho ruido porque no están los puestos cerrados", indicó. Pilar Pradas, de Floristería Jara, explicó que el puesto se instaló en la lonja y comenzará su andadura en el Mercado Central el próximo jueves: "La acogida fue increíble. El trato con el público es muy cercano. En el nuevo puesto triplicaremos la superficie y ya tenemos todo preparado para ir".

Mientras los comerciantes se despedían del que ha sido su puesto de trabajo los últimos meses, los clientes aprovechaban para hacer sus compras. Una de ellas, Olga Suárez, decidió dedicar parte de su mañana a acercarse al mercado, una rutina que mantiene cuando vuelve a Zaragoza, ya que reside en Madrid. En su cesta de la compra no faltan frutas y verduras, igual que en la de Noelia, de 40 años y vecina del Actur: "Aprovecho el sábado para venir a por los productos que necesito para toda la semana. Primero compro en el mercado ecológico y luego vengo aquí, por calidad, por precio y porque son alimentos naturales". Durante este tiempo de impás ha seguido fiel a su cita, que mantendrá en su ubicación original.

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