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Zaragoza

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"Georgel volvía de cenar en Calatayud cuando lo atropellaron"

La Guardia Civil trata de localizar al conductor del vehículo que causó la muerte de un vecino de Paracuellos de Jiloca este domingo al arrollarlo cuando regresaba a casa de madrugada, solo y andando por la N-234.

El cuerpo sin vida de la víctima se halló sobre las 5.00 del domingo en la cuneta de la N-234, a la entrada de Paracuellos de Jiloca.
El cuerpo sin vida de la víctima se halló sobre las 5.00 del domingo en la cuneta de la N-234, a la entrada de Paracuellos de Jiloca.
MACIPE

Un hombre de 52 años falleció este domingo  víctima de una atropello que se produjo durante la madrugada en la N-234, justo en el límite entre los términos municipales de Paracuellos de Jiloca y Calatayud. El conductor del vehículo se dio a la fuga, por lo que la Guardia Civil continúa intentando averiguar su identidad para localizarlo. Según fuentes oficiales, el accidente se produjo en torno a las 5.00 a pocos pasos de la señal que marca el punto kilométrico 255, justo en la subida desde Paracuellos hacia el polígono industrial bilbilitano de La Charluca. Se trata de un tramo con una pequeña recta entre dos suaves curvas a la derecha, donde no quedaron marcas visibles de frenada o restos de cristales.

Cuando fue embestido por el vehículo, el peatón, de nacionalidad rumana, se encontraba a escasos 500 metros del casco urbano de Paracuellos. Según informó la Guardia Civil, fue un usuario de la carretera el primero en alertar de la presencia de un cadáver en la cuneta. Pero al llegar al lugar del suceso, los agentes comprobaron que el hombre no portaba documentación, por lo que tuvieron que hacer algunas gestiones hasta que lograron identificarlo como Georgel P.

Según varios testigos que pasaron por este punto ya con presencia de los agentes, el cuerpo sin vida del hombre se encontraba en el asfalto tapado con una lona. A la zona se desplazó también personal de carreteras y el levantamiento del cadáver, en presencia de las autoridades judiciales, se produjo en torno a las 8.50. Dada la escasa distancia entre Paracuellos y Calatayud, este tramo de la N-234 suele estar frecuentado por peatones. Lo que resulta menos habitual es ver a estos haciendo el recorrido de madrugada.

En marzo de 2018, otro inmigrante resultó fallecido en circunstancias similares en Ejea de los Caballeros. Entonces, el conductor siguió su camino, pero se entregó horas más tarde alegando que pensaba que había golpeado a un animal. Justo un año después, se reformó el Código Penal para endurecer los castigos para los delitos de abandono del lugar del accidente. 

Llevaba menos de un mes en Paracuellos de Jiloca

En términos generales, el fallecido no era alguien muy conocido entre los vecinos de Paracuellos de Jiloca. Sin embargo, uno que lo conocía bien explicaba que su nombre era Georgel P., Gelu para sus más cercanos. Contaba también que el hombre se había trasladado desde Calatayud a vivir a este municipio colindante con la cabecera bilbilitana a principios de este mes de enero. «Vino aquí con un buen amigo suyo que ya está jubilado y vivían juntos, ya que tenían una gran amistad”, explicaba este domingo a HERALDO.

A sus 52 años, el ahora fallecido realizaba algunos trabajos puntuales en el campo como temporero y hace ya unos años había estado empleado en el sector de la construcción. Sobre por qué se encontraba en este tramo de la N-234 y a esas horas de la madrugada, esta persona daba algunas explicaciones. «Se fue el sábado por la tarde a Calatayud, porque seguía teniendo allí conocidos. Al parecer, estuvo cenando con unos amigos y el accidente, por lo visto, sucedió a la vuelta, cuando volvía andando por la carretera. Lo atropellaron y se dieron a la fuga, por lo que nos han dicho», añadía.

Castigos más severos para quienes se fugan

Tras la Reforma del Código Penal, darse a la fuga cuando se ha cometido una imprudencia al volante se sancionará con penas de entre seis meses y cuatro años de cárcel y la retirada del carné de conducir por un tiempo de entre uno y cuatro años. En el caso de que la omisión de socorro sea «fortuita», se reducirá la pena a un máximo de seis meses. Hasta ahora, el Código Penal no contemplaba que la huida del lugar de los hechos fuese constitutivo de delito. La reforma fue impulsada por Anna González, que en enero de 2016 inició una campaña en Change.org para modificar la ley. Tres años antes, su marido, ciclista, fue arrollado por un conductor que se dio a la fuga tras el accidente.

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