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Zaragoza

tribunales en zaragoza

Una cita consentida en un hotel de Cadrete acaba con un joven acusado de violación

La Fiscalía pide 9 años de cárcel para el presunto agresor, que alega que la relación fue consentida y la chica lo denunció por despecho al saber que tenía novia. La denunciante habla de una "brutal paliza".

El acusado, durante el juicio celebrado este jueves en la Audiencia de Zaragoza.
El acusado, durante el juicio celebrado este jueves en la Audiencia de Zaragoza.
HA

Violación o denuncia por despecho. De aclarar si la relación que mantuvieron dos jóvenes en un hotel de carretera de Cadrete fue una cosa o la otra se encargará la Audiencia de Zaragoza, que ayer sentó en el banquillo de los acusados al presunto agresor, Antonio P. M., para el que la Fiscalía pidió nueve años de prisión y la denunciante, diez.

Los hechos se produjeron en la mañana del 10 de diciembre de 2018 en un hotel de la carretera de Valencia que ofrece habitaciones con jacuzzi a las que se accede directamente desde un garaje individual. De esto no hay ninguna duda, porque tanto el acusado como la denunciante –ella tiene ahora 20 años y él seis más– reconocieron ante el tribunal que fueron allí de forma voluntaria. Sin embargo, lo que ocurrió después no está tan claro, ya que los implicados ofrecen versiones diametralmente opuestas. Porque mientras él asegura que ambos estuvieron «pasando un buen rato» en el jacuzzi, la joven habla de una «brutal paliza» que acabó en violación.

«Para nada ella fue al hotel forzada. En cuanto llegamos, se desnudó y se metió al agua. Ni siquiera usamos la cama», declaró el presunto agresor. «El problema se produjo a última hora, cuando recibí una llamada de mi entonces novia. Yo me salí al garaje para hablar con ella, pero ella me oyó y al regresar a la habitación se puso como loca», indicó.

"El problema se produjo a última hora, cuando recibí una llamada de mi entonces novia"

El acusado reconoce que pudo causar alguna lesión a la joven. «Pero fue únicamente al tratar de sujetarla para que no me pegara, porque se me echó encima y no podía pararla», indicó. En cuanto a la denuncia que la víctima presentó dos días después ante la Guardia Civil, Antonio P. M. considera que lo hizo por «despecho» y por una cuestión de «celos». Pero lo cierto es que estuvo casi tres meses en prisión provisional por estos hechos y ahora se enfrenta a una condena de hasta diez años. La acusación particular, a cargo de la letrada Inmaculada Pérez García, solicita también cinco años de libertad vigilada y otros diez de alejamiento.

Durante su declaración, la denunciante aclaró que «al principio» todo iba bien. Según esta, el problema se produjo cuando el joven empezó a tocar «demasiado» y ella le dejó claro que no quería mantener relaciones sexuales. «Se puso muy agresivo. Me bajó las mallas y me arrancó la sudadera mientras me sujetaba con fuerza la cabeza tirándome del pelo. Tras arrojarme contra el jacuzzi, me llevó a la cama y me violó», explicó.

A preguntas de la defensa, a cargo de José Luis Melguizo, la denunciante reconoció que, cuando estaban en la habitación del hotel, llamó por teléfono a un amigo de ambos y le dijo: «Estoy superenamorada del Parri –como apodan al acusado–, nos vamos a llevar genial». «Si me hubiera pedido perdón igual no lo hubiera denunciado», acabó diciendo.

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