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El servicio de mediación del Casco de Zaragoza atendió más de 7.000 personas en diez años

Los ruidos en el interior de las viviendas y la suciedad en las calles son los principales motivos de intervención, y el 75% de los casos se resuelven con éxito.

Acto de Amediar, servicio de mediación del Casco de Zaragoza
Acto de Amediar, servicio de mediación del Casco de Zaragoza
Heraldo.es

La convivencia entre vecinos no siempre es fácil, aunque en el Casco Histórico resultó algo más sencilla desde que la asociación Amediar se hizo cargo en 2010 del servicio de mediación del distrito. Diez años después y con más de 7.000 conflictos atendidos a sus espaldas, la entidad se despide del barrio tras la decisión del Ayuntamiento de Zaragoza de suprimir la partida presupuestaria de 150.000 euros gracias a la cual se financiaba.

A lo largo de esta década de trabajo, Amediar ha ido ganándose la confianza de los residentes del Casco, y se ha convertido en todo un referente en la escena comunitaria. “Hemos trabajado intensamente junto al servicio de Limpieza Pública, Parques y Jardines, los centros municipales de Servicios Sociales, colegios y otras entidades del barrio”, señala Teresa Saez, coordinadora del Servicio de Mediación del Casco Histórico.

Amediar nació en 2003 y desde 2004 y hasta 2009 gestionó el Servicio de Mediación Intercultural de Casa de las Culturas. También impulsó el proyecto Bibliotecas Multiculturales en la biblioteca Manuel Alvar, de Delicias; gestionó el equipo de mediadores del Centro Aragones de Recursos para la Educación Intercultural; y participa en los cursos de expertos en mediación que imparte la Universidad de Zaragoza

La labor de la asociación ha llevado a todos los rincones del barrio, y prueba de ello es que ha intervenido en más de 7.000 casos de conflictos interpersonales y grupales, aunque su actividad también se ha desarrollado en otros ámbitos, como las comunidades de vecinos y el espacio público. Y lo han hecho formando parte del Plan Integral del Casco Histórico, lo que ha favorecido la coordinación y la difusión del servicio.

Los conflictos más comunes en esta zona de Zaragoza son habituales también en otras provincias, comunidades e incluso países, según Amediar. “El casco urbano sufre precariedad y hay problemas de acceso a la vivienda, lo que genera bolsas de pobreza”, explica Saez en términos generales. No obstante, los problemas específicos tienen que ver con el ruido y las actividades molestas dentro de las viviendas; la falta de limpieza en la calle, de la que son responsables algunos vecinos; y problemas en las comunidades de propietarios. “Hay muchas familias sin trabajo y afectadas por la pobreza, y la organización de una escalera es el menor de sus problemas”, comenta.

En ocasiones también se topan con propietarios “muy irresponsables” que alquilan pisos e incluso edificios enteros en condiciones dudosas. “A algunos lo único que les interesa es cobrar a los vecinos a final de mes, sin mantener adecuadamente sus viviendas”, añade Saez. Asimismo, se están encontrando casos de padres preocupados por las compañías de sus hijos, vinculados a pandillas conflictivas.

Además, existen conflictos que son estacionales, y que florecen al llegar la primavera y el buen tiempo. “Las calles del casco son estrechas y, buena parte de ellas, peatonales, lo que genera ruido y comportamientos que molestan a otros vecinos”, apunta.

Y pese a la complejidad de alguno de los casos, desde Amediar pueden presumir de resolver con éxito la mayoría de ellos, ya que hasta el 75% concluyen positivamente. “Hay aproximadamente un 25% que quedan en seguimiento y tan solo un 0,3% no llegan a una mediación adecuada o bien porque los afectados la abandonan o porque no creen en el servicio”, comenta la coordinadora.

Para que estas rencillas entre vecinos, residentes y grupos de trabajo se consideren solventadas han de cumplirse tres condiciones. La primera, que los acuerdos hayan surgido de las dos partes; la segunda, que sean acuerdos que se mantengan en el tiempo; y la tercera, que se genere un cambio en la relación que mantienen los individuos implicados.

“El trabajo realizado se ha tirado por la borda”

En estos momentos, Amediar se encuentra inmersa en la elaboración de la memoria económica y de contenido del ejercicio de 2019, que podría ser el último de actividad en el Casco Histórico. Hace unos días, el consistorio confirmó que su intención es sacar el servicio a concurso público para que cualquier entidad pueda presentar su oferta y la selección se realice “con criterios objetivos”, aunque Amediar no ha tomado ninguna decisión al respecto. “No sabemos si nos presentaremos, cuando salgan las condiciones las estudiaremos”, comenta Saez.

“Es legítimo que una corporación quiera sacar a concurso un servicio, lo que nos ha dejado perplejos es que no haya habido ninguna explicación y nadie nos haya recibido”, asegura Saez, que teme que la mediación pueda mercantilizarse. “Existe la tendencia de que las empresas ganen por una propuesta económica más favorable, sin tener en cuenta la calidad del servicio que se presta”, advierte.

Además, Saez critica que el servicio de mediación se haya interrumpido y no se preste hasta que se publique el concurso. “Cualquiera podía venir para hacernos todo tipo de consultas. Ese trabajo tan costoso realizado por el Ayuntamiento y la propia asociación se ha tirado por la borda”, lamenta.

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